"Vamos a tomar deuda en la medida en que las tasas nos convengan y no a tasas de locos"

Política

El Museo del Bicentenario fue el marco ideal para que el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz se explayara sobre los problemas del endeudamiento de los países. La presidente Cristina de Kirchner, con la satisfacción de que la Argentina es un buen ejemplo a seguir en esta materia, lo escuchó atentamente y disfrutó en más de una oportunidad algunos conceptos vertidos por el economista norteamericano. Como cuando explicó que los Estados Unidos trasladaron los problemas de su deuda a Latinoamérica durante los 70, o en los 80 cuando comentó sobre como resolvieron contablemente "truchando" los activos de los bancos, cuando criticó los paquetes de austeridad, cuando acusó a los bancos de apostar al default y cuando se mostró muy pesimista respecto a la salida de España, entre otros conceptos

La Presidente estuvo acompañada por casi todo el gabinete (salvo el ministro de Planificación, Julio De Vido, que comentó "está con fiebre") y por los jóvenes de La Cámpora que, en esta oportunidad, si bien hicieron gala de sus cánticos se los vio más calmados acorde con el tono de las exposiciones. A punto tal que le dedicaron un cántico a Stiglitz : "Atención! Atención! Stiglitz te saludan los soldados de Perón".

Los 50 minutos de exposición del premio Nobel fueron una buena oportunidad para que luego la primera mandataria reiterara conceptos ya vertidos en más de una oportunidad. Mirando a los ojos al economista, criticó a las calificadoras de riesgos al señalar que "es una locura que (según las calificadoras) sea más riesgoso tomar deuda de la Argentina que de España", afirmó.

"Si vamos a 'truchar', 'truchemos' todos", dijo la jefa de Estado, en referencia a los criterios tomados por las agencias de riesgo para calificar la deuda de los países. En otro tramo defendió la política de desendeudamiento argentino al decir: "A menudo nos dicen 'por qué no nos endeudamos'. No nos endeudamos porque vamos a hacerlo en la medida que las tasas nos convengan y no a tasas de locos", sostuvo la mandataria.

Reiteró que el capitalismo actual "es un capitalismo de casino" que sólo se preocupa "por salvar a los bancos". Remarcó la falta de liderazgo político para hacer frente a la crisis y afirmó que "la crisis no es sólo una crisis de deuda, ni de endeudamiento, sino que es una crisis política".

Cuestionó nuevamente a los bancos por ser más "responsables" en situaciones de crisis porque tienen más conocimiento, "más expertise que los tomadores de deuda". Compartió con el disertante críticas a los planes de ajustes y así como Stiglitz reconoció una "falencia de nuevas ideas en materia económica" Cristina se sumó señalando "la falta de liderazgo político para hacer frente a la crisis".

Stiglitz reiteró sus cuestionamientos a los planes de austeridad al sostener que "cuando los países están en una situación de crisis y hay problemas económicos, entonces se produce un problema de demanda agregada. La austeridad frena la economía y el beneficio fiscal que se espera siempre es una desilusión". E insistió en su propuesta de crear un sistema de quiebra para deuda soberana.

La Presidenta apuntó que la crisis de liderazgo político se ve también dentro del seno del G20, donde indicó que se percibe esa carencia en los representantes de la eurozona. En contraposición dijo que "la Argentina tiene que hacer un scrum en la región" para enfrentar las consecuencias de la crisis internacional.

Quizás una de las frases que más le debe haber gustado a la jefa de Estado fue cuando Stiglitz reconoció que el gobierno de los Estados Unidos, para hacer frente a la crisis de deuda de los 80 autorizó, a los bancos a "truchar" los balances haciendo figurar que los deudores pagarían sus deudas. A su turno, Cristina avaló que Estado Unidos haya tomado esa decisión para defender a su país ya que, a su juicio, es lo que deben hacer los que gobiernan. En este marco fue que dijo: "Allá lo hicieron, hermana, si había que truchar, trucharon, y si yo hubiera sido presidente de los Estados Unidos, hubiera tomado la misma decisión". La única advertencia del Premio Nobel, aunque "muy light" y sin mencionar a la Argentina, fue una frase referida a tener en cuenta las respuestas ante la crisis para que "no deje un legado de problemas para atacar en el futuro".

Terminado el seminario denominado "Políticas para superar el endeudamiento soberano", la presidenta se ocupó de mostrar diversos salones de la Casa Rosada al Premio Nobel y su esposa Anya Shiffrin.

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