Un hecho importante que se verificó el 18 de enero fue que Human Rights Watch criticó al gobierno de Néstor Kirchner por los intentos de manipular la justicia (proyecto de reforma al Consejo de la Magistratura) y los ataques a la prensa. HRW es una ONG dedicada a la vigilancia de los derechos humanos, con sede en Washington y Nueva York. Su pronunciamiento es importante no sólo porque alerta sobre cuestiones sensibles a la vida republicana. Cristina Kirchner, la autora del proyecto cuestionado, solía visitar la sede de la entidad cuando viajaba a Nueva York. Además, interesa que el responsable de la Argentina en el staff de esta organización es nada menos que Horacio Verbitsky (quien se garantizó también que hubiera una censura al sistema carcelario bonaerense, una de sus obsesiones). La reprimenda a Kirchner puede haber sido una distracción del periodista-asesor o su primer paso de distanciamiento del gobierno. Sea como fuere, es la primera oportunidad en la que el gobierno queda enfrentado a una de las grandes «cátedras» del galantismo.
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