28 de febrero 2003 - 00:00

Vice de Carrió pide pacto con L. Murphy

El conservador Gustavo Gutiérrez estrenó ayer su cargo de candidato a vice-presidente de Elisa Carrió, generando más confusión. El primer día produjo un tembladeral en su partido, el Demócrata de Mendoza, que empezó a estudiar su expulsión, ya que la agrupación desde hace meses apoya a Ricardo López Murphy. En esas primeras horas como segundo de Lilita, también desató una crisis en el ala izquierda del ARI, donde hubo fugas. Finalmente, en la víspera, desorientó a demócratas, aristas y al público en general al proponer un acuerdo entre Carrió y López Murphy. Una excusa para justificarse y un testimonio de la confusión de estos dirigentes.

Gustavo Gutiérrez llegó ayer al extremo de plantear un acuerdo entre Elisa Carrió, a quien acompaña como vice, y Ricardo López Murphy, el candidato presidencial que apoya el partido de Gutiérrez, el Demócrata de Mendoza.

«Sería bueno
-dijo en alusión a un entendimiento, sobre todo, en caso de segunda vuelta en las elecciones-, pero es una definición que corresponde a quienes encabezan las fórmulas», reflexionó Gutiérrez al referirse a un eventual acercamiento entre ambos postulantes de origen radical, uno de centroderecha y el otro de centroizquierda.

El hombre del PD confesó que se sumó al ARI con la premisa de «luchar para que Menem no vuelva al poder en la Argentina», algo que -a su particular modo de vert ambién comparte el fundador de Recrear. «A la gente muy pobre le hacen sentir que la utopía del uno al uno los va a hacer vivir mejor y los muy ricos, que han ganado y quieren volver a ganar mucha plata, lo están apoyando. A eso estamos enfrentando y por eso tomé esta decisión de acompañar a Carrió», prosiguió con un tono que hizo evocar a la Alianza UCR-Frepaso, cuyo motivo de vida era, precisamente, el antimenemismo.

•Sobrevivientes

No hace falta ser muy memorioso para recordar que, junto a «Lilita», sobreviven muchos aliancistas, por ejemplo, los chachistas José Vitar, Marcela Bordenave, María América González, Carlos Raimundi, Irma Parentella y Graciela Ocaña. Sin olvidar que la propia Carrió formó parte de la Alianza, aunque le cabe el mérito -en similar rango al de los socialistas que, hace poco, terminaron a las patadas con ella-de haber sido opositora de Fernando de la Rúa y de Carlos Chacho Alvarez desde que llegaron a la Casa de Gobierno.

Sus socios actuales del Frente Grande tuvieron que esperar a que Chacho renunciara para comenzar un viraje hacia la crítica más severa y, finalmente, hacia el exilio del entonces frente oficialista. Mantuvieron los pies en la palangana hasta que el agua, casi, se evaporó.

A Gutiérrez, por cierto, no le gusta el juego de las comparaciones, menos con la Alianza. Pero, además de la similitud del leitmotiv «todos contra Carlos Menem», hay otra coincidencia, aunque con factores invertidos. Podría decirse que De la Rúa era un conservador y Alvarez, un progresista. En el ARI, Carrió hace de Chacho y Gutiérrez del ex presidente, al menos en términos ideológicos y sin entrar en detalles.

Al diputado le parece casi una afrenta que lo interroguen al respecto. En diálogo radial, aseguró que «De la Rúa puede parece conservador a ojos de un radical, pero -para míes un inútil», sentenció sin ambigüedades.

Prefirió, en cambio, dedicarse a buscar entendimientos -en el aire, claro-entre el arismo y
López Murphy. «Queremos evitar que la Argentina se transforme en el México con 70 años de dominación del PRI como partido hegemónico», sentenció en alusión al peronismo y sus 3 candidatos. Las bases de un acuerdo deberían estar fundadas en que haya «un pluralismo» en el país, que permita «no estar sometiendo a los argentinos a que los candidatos que tiene el justicialismo definan la elección».

En medio de estas especulaciones que podrían servirle de defensa ante una posible sanción del tribunal de disciplina del PD de Mendoza (aunque cualquier filípica quedaría postergada hasta después de los comicios, porque exige un largo proceso en los cuerpos orgánicos de la agrupación), repitió que
«yo no me estoy afiliando al ARI, conservo mi identidad, sigo siendo un demócrata mendocino». «Creo que ahora mis amigos van a entender esta determinación», concluyó.

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