Victoria del gobierno llega a digna, pero perdió varios distritos clave
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Milei homenajeó al papa Francisco en su visita a la Iglesia del Santo Sepulcro
Néstor
Kirchner,
ayer por la
mañana,
emitiendo
su voto en
la mesa 47
de la EGB
70 de su
Río Gallegos
natal.
Cerca de
allí debería
haber
sufragado
su esposa,
Cristina
Fernández,
quien
decidió
quedarse
en Olivos.
Además de Macri, la mayor contundencia de la oposición está en Juan Carlos Romero en Salta, en los Rodríguez Saá en San Luis, mucho en Jorge Sobisch, en Neuquén, con casi 50% de los votos porque le ganó a toda una coalición provincial, unida en su contra, y convocada por Oscar Parrilli, uno de los 5 íntimos del presidente Kirchner que dispuso de amplios fondos porque él mismo los distribuía como secretario general de la Presidencia . Sobisch con Mauricio Macri le provocaron las cifras más indigestas al gobierno. El triunfador contundente Sobisch es uno de los más repulsivos para el presidente de la Nación.
Otro triunfador neto es Hermes Binner en Santa Fe, cabeza de un socialismo moderno, tipo chileno, que triunfó por 7 puntos de ventaja sobre un Ejecutivo santafesino bien apoyado por el gobierno.
Elisa Carrió se cayó al final. Peleó el primer lugar y luego el segundo en la Capital Federal pero anoche mandaba al tercer lugar a Rafael Bielsa. Siempre le sucede lo mismo a Carrió: en encuestas pinta bien pero al momento de votar mucha gente se le retrae. Es enemiga frontal del kirchnerismo. Por eso Carrió integra una oposición pertinaz aunque no unida ideológicamente al resto.
De alguna manera destacable de ayer es que se va perfilando un centroderecha (Macri, Sobisch, Juan Carlos Romero, Carlos Menem, y hasta Ricardo López Murphy de magro desempeño pero acumulando votos en la más poderosa provincia del país) y un centroizquierda con la novedad de que quizá no sea terreno único del progresismo que rodea a Néstor Kirchner ni tampoco de la izquierda pura tradicional de los Jorge Altamira, Luis Zamora y otros.
Se estaría perfilando un centroizquierda moderno, no revanchista, lejos de cualquier iracundia y extremismo con Binner y Elisa Carrió.
Políticamente insinuó el país ayer que la agresividad, la belicosidad desde el gobierno no ayuda a sus practicantes y lo debe sentir hoy Néstor Kirchner que no habló anoche pese a ganar y con más de un centenar de diputados propios, cuando se le adjudicaban 80 o 90.
Tampoco se quiere al progresismo alocado que se apropia de la SIDE, que crea «SIDE paralela» con Horacio Verbitsky (ayer en su odio permanente escribió en su diario «Página/12» «Maurizio» Macri). Además se le rechaza que humille a la Justicia. Se puso un tilde de advertencia sobre la representatividad de una Corte Suprema totalmente designada por un progresismo que pese a ser gobierno y manejar fondos cuantiosos no se impone en varios distritos clave.
Los comicios, tal como se mostraron ayer, van a afectar la economía porque un triunfo electoral digno para quien gobierna lo condiciona en varios aspectos.
Por caso no siendo capaz de imponerse sin distribuir fondos le será difícil al presidente Kirchner cortar subsidios y eso puede agudizar la inflación, el gran drama del tiempo que viene.
Trabará algunos ajustes con seriedad, más si tiene un populismo muy herido como el de Duhalde ahora que le venderá caro (caro para el país) sus apoyos. Quizá se dé la paradoja de que el gobierno pueda disponer más comprensión de los legisladores del centroderecha, siempre volcados a cuidar el gasto desde el Estado .
Pese a sus alrededor de 115 legisladores propios Kirchner para llegar al quórum de 129 necesitará rivales, tal vez los radicales. O lograría los de derecha o hay estampida en el duhaldismo y tiene mayoría propia en Diputados y Senadores, con riesgo de la democracia. Pero tan poco le faltan para dominar diputados (ya tiene el Senado) que hacer oposición no será fácil.
Distritos no tan necesitados (como Capital Federal, Mendoza, Salta o Neuquén) resistieron la compra de votos con subsidios, pero se impuso esto en la mayoría de los lugares. Por eso no le costará mucho al gobierno dominar totalmente el Congreso con acechanza de autoritarismo.
El enojo del kirchnerismo puede ir contra el ministro Roberto Lavagna con padrino menguado en Duhalde o logra absorberlo totalmente ante ese repliegue duhaldista. Además el ministro con perspectivas de futuro hacia adelante incierto puede especular con que no teme que le arrebaten el cargo si está en cierne una tormenta inflacionaria que se va arriba de 10% y caerá en pánico si supera 12% anual. Eso junto a un gobierno que pinta remiso a dejar el populismo por los nuevos líderes opositores surgidos ayer tras haber aguardado un mayor triunfo electoral.
Un gobierno que no queda del todo conforme con su triunfo hará reproches con vistas a 2007. Ningún gobernador al que se le ofertó pudo oponerse a las promesas de dinero del kirchnerismo porque afectaba su provincia y su gobernabilidad.
Los radicales esperan consolidar el partido desde el interior a partir de que por primera vez en la historia la Capital Federal no tendrá representantes de ese partido en el Congreso.
Además el otrora valioso bastión cordobés del radicalismo hoy ve tercero a ese partido detrás de De la Sota y Luis Juez.
Los peronistas más aún cuando dependieron tanto del dinero desde la Casa de Gobierno no suelen ser muy fieles con quienes no demuestren captación carismática de masas, si llega a apretar la cuestión económica. Más si dispuso de fondos como hacía décadas no se veía.
Políticamente, entonces, gana el gobierno sin contundencia acorde al empeño y gasto. Se va a complicar un poco la economía (no los títulos indexados por CER por la perspectiva de más inflación) y la democracia va a quedar un poco a la expectativa. Que se le haya recortado en algunas urnas humos de soberbia al gobierno y a sus progresistas o los normaliza para mejora de la democracia o los crispa y aquí corren riesgo las libertades.




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