La senadora Vilma Ibarra sinceró ante pocos su proyecto 2007: sucederlo a su hermano como jefa de Gobierno de Buenos Aires. Para ese lanzamiento se inspira en biografías variadas de la política: Graciela Fernández Meijide, Eva Perón, Liliana Chiernajowsky, Elisa Carrió, Cristina Fernández y Chiche Duhalde.
Aníbal Ibarra enfrenta en estos días la movida de una incipiente corriente que alienta a su hermana, Vilma Ibarra, a lanzarse ya a la carrera 2007. Quienes apuestan a la senadora creen que debe ser candidata a ocupar la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Una sucesión familiar propia de un emirato peronista. El problema inmediato para unos y otros es ahora no tener definidos candidatos 2005, como paso intermedio para esos proyectos. Ibarra (Aníbal), por lo pronto, intenta que la obra pública sea la impronta de su gestión. Quiere ser recordado por la extensión de subtes, cuando en 2007 deje el mando del Gobierno porteño, un calendario que se le ha transformado en una cuestión de orden familiar. Es que ese mismo año termina el mandato de la senadora Vilma Ibarra, y a la vez, el aire que da con abultado presupuesto al área de Infraestructura, a cargo de Roberto Feletti, hace soñar a ese secretario con ser el heredero de su jefe. Irrita, sin embargo, al mandatario porteño pensar en sucesores por el momento. Ni siquiera quiere mencionar quiénes serán los candidatos 2005 a diputados nacionales, más por el dilema que esa elección le representa que por mantener la intriga. Mientras, da impulso a una tenida con intendentes, afines o no al gobierno nacional, para el próximo 20 de octubre en Rosario. Su jefe de Gabinete, Raúl Fernández -alguien «como de la familia», dentro del entorno ibarrista-, en tanto, alienta los trámites para la fundación que presidirá Aníbal Ibarra en una sede de Uruguay y Arenales -por ahoray que integrará, entre otros, la legisladora Laura Moressi, otra ibarrista que piensa en 2007, en su caso, para saltar de la Legislatura local a la nacional.
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Ese ala del ibarrismo con la que se identifican Moressi y Fernández padece para sus proyectos de la mala relación que mantienen con Vilma. Algunos intermediarios tratan de calmar las rispideces tanto del Fernández de Ibarra con su hermana como del Fernández de Kirchner (Alberto) con el jefe de Gabinete de Ibarra. Vilma ha concentrado recientemente una troupe de seguidores que le ven un futuro político interesante para 2007. Será para cuando el jefe de Gobierno deje el cargo, ya sin poder ser reelecto; y ella, la banca en la Cámara alta.
Duda Ibarra (Aníbal) que en la Ciudad de Buenos Aires, su hermana, a quien ha llevado a senadora por la Capital Federal, resista ser su heredera. Considera, entre los suyos, que para los porteños la filiación es contraproducente a la hora del voto y así todos evitan a su alrededor hablar de « vilmismo». Parece desalentar, el jefe de Gobierno, la dupla imaginaria 2007 Alberto Fernández-Vilma Ibarra. Con el aliento de los suyos, Vilma ya piensa en ese año, un lapso largo para algunas cuestiones, pero no demasiado extenso para aumentar su imagen y postularse, ya sea en reemplazo de su hermano (para quien dejaría la banca, quizás) o bien de vice. Para esa decisión, sabe, debe contar con suficientes adherentes, los que ya comenzaron a reunirse para planificar. «¡Ja,ja, López lanzado a la política!», cuentan que se rió Aníbal Ibarra al enterarse de que en esas cuestiones del futuro político familiar se encuentra su ex cuñado, Juan Carlos López, actual secretario de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. Es que los mandados de ese tipo el jefe de Gobierno los delega en R. Fernández, casi con exclusividad.
El jefe de Gobierno mira el escenario para saber qué papel le conviene desempeñar en el próximo turno electoral y, de allí, a 2007, cuando termina su mandato. Lo hace en la intimidad, actitud que generó un efecto contrapuesto en su tropa de militantes-funcionarios, más ansiosos por pautar una agenda para sus propios futuros-trabajos. La situación se tornó en una convulsión interna.
• Puentes con aliados
Por un lado, los afines al jefe de Gabinetedel jefe de Gobierno tienden puentes con aliados circunstanciales como los kirchneristas, ya sea de la línea cancillería como del ala Bonasso. Invitan a cenar y redactan borradores de acuerdos, en los que no figura el ala kirchnerista de la Casa de Gobierno, curiosamente. Del otro lado, están los más afines a la senadora, quienes se han propuesto que la candidata afiance su pertenencia en el distrito (después de todo, fue legisladora porteña y, hoy, senadora por el distrito), pensando en esa carrera fraternal.
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