Western bonaerense: amenazas y gritos, en saga de interna PJ

Política

Trompadas al aire, solapazos, sillas voladoras, pataleos arriba de la mesa y una ráfaga de amenazas procaces no aptas para menores; casi un western pero con el color inconfundible del peronismo bonaerense.

En eso se convirtió anoche la reunión del Consejo del PJ de Buenos Aires que, por primera vez desde que estalló la crisis entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde en diciembre pasado, convirtió sus diferencias políticas en una pelea de «catch». El pedido que el diputado nacional ultraduhaldista Alfredo Atanasof llevó a las oficinas de Avenida de Mayo, para que el PJ provincial intervenga el partido de La Plata, detonó el escándalo que derivó en forcejeos y puñetazos con destinatario pero sin destino.

Ante ese reclamo, intervino el intendente platense Julio Alak que cruzó a Atanasof. «¿Ahora te importa el partido cuando nunca fuiste a internas o acompañaste a los que iban por fuera del partido?», abrió el jefe comunal un torrente de críticas al sindicalista.

Hasta que
Atanasof se hartó: «Callate, porque te cago a trompadas», dijo el ex jefe de Gabinete y amagó con tirársele encima al intendente. Por suerte, estamos a varios metros y en el revuelo no hubo más que algún solapazo.

«Poné orden, Juanjo, poné orden»,
acotó uno de esos ocurrentes que nunca faltan mirando a Juan José Alvarez -el duhaldista que hace horas extras como secretario de Seguridad porteño-cuando el tumulto comenzaba a desintegrarse.

Pero el orden estaba lejos. Una intervención de
Alfredo Meckievi aportó más pólvora y el intendente de Los Toldos, Carlos Bertoletti, intervino molesto. «Che, tampoco nos tomen por imbéciles», dijo apuntando a Haroldo Lebed, que había dicho que los jefes comunales estaban con Solá porque los extorsionaba. Fue ése el momento oportuno para que Antonio Arcuri, ágil, saltase arriba de la mesa, y desde allí ofreció puñetazos a quien se le plante. Ante semejante espectáculo, hasta sus propios compañeros lo bajaron «a la tierra».

Se salvó, gracias a esa intervención oportuna, de que una silla, que alguien ya había manoteado y con la que lo tenía en la mira, lo alcance.

En medio de ese «tsunami», sin encontrar respuesta, el jefe del PJ bonaerense,
José María Díaz Bancalari, intentaba que vuelva la calma. Y Jorge Villaverde, también a los gritos, vindicaba el carácter de Eduardo Duhalde como «protector» del peronismo nacional.

• Apertura

Fue el momento menos oportuno para que se desatara el bochorno: hoy, sobre el atardecer, el gobernador asistirá a la Legislatura provincial para inaugurar las sesiones ordinarias del período 2005. Como se sabe, el Parlamento fue el escenario de las batallas más cruentas.

A partir del caos de año, que torna irreversible el trato entre duhaldistas y felipistas, quizá Solá defina avanzar o no con una maniobra que le susurran al oído:
romper los bloque del PJ en la Legislatura provincial para crear, en Diputados y Senadores, bancadas leales.

Esta noche, el gobernador reunirá a sus leales para analizar el impacto de una eventual fractura que le permitirá contar con
un bloque de 19 felipistas puros -más 3 transversales aliados-en Diputados y con una bancada de 8 o 9 senadores fieles, encabezados por el durante unas horas más jefe del bloque PJ, Juan Amondarain.

Los rupturistas, entre los que destacan los platenses
Amondarain y Raúl Pérez, aliados de Julio Alak, tienen redactado un «speech» para tentar a Solá, donde figuran básicamente dos puntos:

1-
En Diputados, los 19 felipistas, más los transversales, y la UCR -al menos, los díscolos del Grupo Olavarría-le arrebatarían el manejo del quórum al duhaldismo que comanda Osvaldo Mércuri. Con eso, el gobierno tiene la posibilidad de incidir en la agenda legislativa, hasta ahora una facultad totalmente vedada.

2-
En el Senado, el PJ duhaldista, que desplaza a Amondarain por -como informó este diario en diciembre pasado-Raúl Torres, perderá los 2/3 que le permitieron hacer y deshacer a su antojo aunque, vale decirlo, Solá usufructuó más de una vez ese superdominio peronista.

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