La casa del Bajo Belgrano que supo alojar a Carolina "Pampita" Ardohain y Benjamín Vicuña volvió a la escena mediática una década después del escándalo que marcó la ruptura de la pareja. Convertida casi en un personaje más de aquella historia que atravesó programas de espectáculos, portales y redes sociales, la propiedad sigue sin venderse y mantiene un valor millonario que despierta curiosidad tanto por su pasado como por su presente inmobiliario.
La casa que compartieron Pampita y Benjamín Vicuña lleva 10 años en venta: cómo es y cuánto vale
Ubicada en Belgrano, la propiedad suma más de 500 m2 cubiertos. Se ofrece en alquiler y sigue sin encontrar comprador tras estar en el mercado premium.
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Vista del contrafrente de la casa, una construcción de líneas rectas y estética minimalista, rodeada de verde y privacidad
Ubicada en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de Buenos Aires, a metros de los Bosques de Palermo y los Lagos, la residencia aparece publicada desde hace casi diez años sin lograr un comprador definitivo. El precio de venta ronda los u$s2.200.000, mientras que en modalidad alquiler el valor asciende a u$s12.000 mensuales, cifras que la colocan dentro del segmento premium del mercado porteño.
La vivienda ganó notoriedad pública en 2015, cuando Pampita difundió imágenes internas captadas por las cámaras de seguridad del inmueble. Aquellas fotos se transformaron en prueba central del conflicto con Benjamín Vicuña, luego de que el actor negara la continuidad de la relación en medio del vínculo con la China Suárez.
Las capturas, acompañadas por la frase “yo no miento”, recorrieron el país y fijaron a la casa como escenario involuntario de uno de los episodios más recordados del espectáculo local.
Desde entonces, la propiedad quedó asociada a ese capítulo mediático. A lo largo de los años, reapareció en distintos programas de la farándula y chimentos del espectáculo, donde se la mencionó incluso como “la casa maldita”, tanto por la carga simbólica del pasado como por el tiempo prolongado sin operación concreta.
Ámbito logró acceder a la información e imágenes de la propiedad, aunque la inmobiliaria Martin Pinus Real Estate, encargada de su comercialización, evitó brindar precisiones adicionales sobre la operación vinculada a la casa de Pampita.
Dónde queda la casa que compartieron Pampita y Vicuña
La residencia, de estilo minimalista y líneas rectas, se encuentra en Mendoza al 1100, en el Bajo Belgrano, un barrio con fuerte identidad residencial y restricciones urbanísticas que limitan la construcción en altura. Ese factor, según especialistas del sector, reduce el universo de compradores posibles, ya que el perfil apunta casi exclusivamente a uso residencial de alta gama.
El inmueble cuenta con 735 metros cuadrados totales, de los cuales 507 son cubiertos, distribuidos en tres plantas principales y un subsuelo. Dispone de seis ambientes, cuatro dormitorios, cinco baños, un toilette y dos cocheras, además de jardín, piscina, galería cubierta y parrilla.
En la planta baja se desarrolla un amplio living comedor con doble altura y grandes ventanales hacia el parque, una cocina con isla y comedor diario, toilette de recepción y acceso a una cava.
El primer piso aloja la suite principal, con vestidor, baño con hidromasaje y salida a una terraza privada, junto a otro dormitorio con baño completo y patio interno. La planta baja prioriza los espacios amplios y la luz natural, con un living comedor de doble altura, chimenea central y ventanales que se abren al jardín.
La cocina, equipada con isla y generosas superficies de guardado, se integra al sector social y conecta con una cava ubicada en el subsuelo, uno de los detalles distintivos de la propiedad.
El diseño lleva la firma del arquitecto Pablo Sánchez Elía, reconocido por sus obras de líneas modernas, amplios espacios y fuerte integración con el exterior. La casa presenta orientación norte, excelente luminosidad y detalles de terminación propios de una vivienda de revista.
En los niveles superiores, la casa combina privacidad y confort: la suite principal cuenta con vestidor, baño compartimentado con hidromasaje y salida a una terraza privada con vistas abiertas al entorno verde del Bajo Belgrano.
El resto de los dormitorios dispone de baño en suite y ambientes versátiles que pueden funcionar como family room o escritorio. En el exterior, la galería cubierta, el jardín parquizado y la piscina refuerzan el perfil de vivienda de alto nivel, con costos de mantenimiento elevados que, junto a las restricciones urbanísticas del barrio, explican por qué la propiedad permanece en el mercado pese a su ubicación privilegiada.
Presente y pasado inmediato
A lo largo de estos años, la vivienda permaneció mayormente deshabitada. En algunas ocasiones se concretaron alquileres temporarios de alto valor, con cifras que rondaron los u$s9.000 mensuales, aunque sin continuidad ni cierre definitivo de venta.
Según trascendió en distintos ciclos televisivos, los propietarios prefieren sostener el precio antes que aceptar ofertas por debajo del valor pretendido, aun frente a los costos de mantenimiento que implica una casa de estas dimensiones.
Otro factor que incide en la demora es el perfil del barrio. Bajo Belgrano no integra el circuito habitual de embajadas ni sedes diplomáticas, a diferencia de otras zonas cercanas, lo que restringe alternativas de salida para este tipo de inmuebles.
Además, muchos de los interesados que visitan la propiedad lo hacen movidos por la curiosidad mediática y el peso simbólico del pasado, más que por una intención concreta de compra.
El episodio de 2015 sigue presente en la memoria colectiva. Las grabaciones originales de las cámaras de seguridad dejaron de circular con el paso del tiempo, aunque algunas imágenes difundidas por Pampita permanecen como testimonio de aquel conflicto.
Esas escenas, captadas en distintos ambientes de la casa, consolidaron el carácter enigmático del inmueble y reforzaron su lugar en la historia del espectáculo argentino.
A diez años del escándalo, la casa continúa en el mercado, con un valor millonario, rodeada de mito, lujo y una historia que todavía despierta interés. Entre la venta por u$s2,2 millones o el alquiler por u$s12.000, la residencia del Bajo Belgrano espera un nuevo capítulo, lejos de cámaras y conflictos, pero aún bajo la lupa pública.
(*) Con fotos tomadas de la Web de Martín Pinus Real Estate









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