Dado que la investigación empírica muestra que las expectativas de inflación de los hogares juegan un papel importante en la explicación de la dinámica de la inflación, y que las expectativas de inflación elevadas pueden hacer subir la inflación real, desencadenando una espiral inflacionaria, esto suscitó la preocupación oficial (léase de la Fed de Jerome Powell) de que las altas expectativas inflacionarias recientes se arraiguen en la inflación real.
Fed: los medios también impulsan las expectativas inflacionarias
Investigadores de la Reserva Federal de San Francisco observaron que los economistas profesionales esperaban menos inflación que los hogares y estudiaron el porqué.
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Los medios también alimentan la inflación (primera parte)
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Los autores vieron que las mediciones de las expectativas de inflación de los hogares aumentaron sustancialmente entre los veranos de 2021 y 2022 como lo muestran la encuesta nacional de hogares de la Universidad de Michigan. Al confrontarla con las mediciones de las expectativas de los pronosticadores profesionales para la inflación a 1 año vieron que las expectativas de los hogares crecieron más que los pronósticos profesionales: la brecha entre las expectativas de los hogares y las previsiones profesionales aumentó de manera especialmente pronunciada, en 0,91 puntos porcentuales, entre junio de 2021 y junio de 2022.
¿Qué explica esta divergencia en las expectativas de inflación? Estudios anteriores han demostrado que los cambios en los precios de la gasolina y los alimentos tienden a afectar las expectativas de los hogares más que la inflación real, probablemente debido a su importancia particular para los hogares. Los precios de la gasolina y los alimentos aumentaron considerablemente durante el mismo período. “Sin embargo, otro factor pudo haber influido: las noticias. Los medios de comunicación se han centrado intensamente en la inflación, lo que puede haber provocado que los hogares piensen más y, por lo tanto, se preocupen más acerca de cómo evolucionará la inflación futura”, señalan los autores del estudio de la FRSF. Así pasaron a verificar si la cobertura de noticias sobre inflación era históricamente alta, y cómo era el tono o sentimiento (negativo o positivo) de las noticias sobre la inflación, para lo cual analizaron una gran base de datos histórica de artículos de noticias impresos y en línea de 24 periódicos estadounidenses importantes desde 1980 hasta el presente.
Vieron que tanto el volumen como la negatividad están actualmente elevados. El volumen de cobertura se encuentra en niveles no vistos desde principios de la década de 1980, mientras que la negatividad ha aumentado sustancialmente durante el último año. Lo que les llama la atención es que ambos factores se eleven al mismo tiempo, lo que sugiere una especie de tormenta perfecta de cobertura de noticias de gran volumen e inflación desfavorable. Además observaron que los datos de la encuesta de la Universidad de Michigan indican que tanto la proporción de hogares que reciben noticias sobre precios o inflación como el tono desfavorable de esas noticias han aumentado durante el último año.
Cabe entonces preguntarse si las noticias modifican las expectativas de los hogares en relación con las previsiones profesionales. “Los patrones a lo largo del tiempo apuntan a la posibilidad de que el elevado volumen de cobertura de noticias sobre inflación y su negatividad podrían haber contribuido a la ampliación de la brecha entre las expectativas de inflación de los hogares y los pronósticos profesionales durante el último año”. Lo que encontraron es que las noticias favorables sobre inflación reducen la brecha entre las expectativas de los hogares y los pronósticos profesionales, mientras que las noticias desfavorables aumentan la brecha. Ahora bien, en qué medida los aumentos en el volumen y la negatividad de las noticias sobre inflación pueden explicar el aumento de 0,91 puntos porcentuales en la brecha de expectativas de inflación del hogar promedio de junio’21 a junio’22: estiman que explican aproximadamente una cuarta parte de la brecha cada vez mayor entre los pronósticos de los hogares y los profesionales. El resto, puede atribuirse a aumentos en los precios de la gasolina y los alimentos y factores no observados.
Así concluyen que una parte significativa del aumento de las expectativas de inflación de los hogares en relación con las previsiones profesionales se puede atribuir a una mayor cobertura de noticias negativas sobre la inflación. Esto sugiere que la continuación de una cobertura amplia y negativa de noticias sobre la inflación podría plantear un riesgo de que las expectativas de inflación de los hogares se arraiguen y contribuyan a una inflación más alta. El estudio demuestra la importancia del contenido y el tono de la información económica en el impacto de la economía.





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