3 de septiembre 2026 - 18:17

Seguros de vida y retiro: piden menos impuestos e incentivos fiscales para alentar el ahorro y financiar la inversión

El superintendente Guillermo Plate afirmó que “no hay crecimiento económico sin seguro”. Qué plantean las compañías del sector para volcar recursos a la economía real.

Viviana Chaskielberg, Directora Ejecutiva de AVIRA; Guillermo Plate, Superintendente de Seguros de la Nación; Irene Capusselli, Presidenta de AVIRA, y Fabián Hilsenrat, Vicepresidente 1ero de AVIRA.  

Viviana Chaskielberg, Directora Ejecutiva de AVIRA; Guillermo Plate, Superintendente de Seguros de la Nación; Irene Capusselli, Presidenta de AVIRA, y Fabián Hilsenrat, Vicepresidente 1ero de AVIRA.

 

Las aseguradoras de vida y retiro buscan que el Gobierno avance en una agenda de menor carga impositiva e incentivos fiscales al ahorro de largo plazo, con el objetivo de fortalecer al sector como una fuente de financiamiento para la inversión productiva y el desarrollo del mercado de capitales.

El planteo surgió durante el 19° Seminario Internacional de Seguros de Vida y de Retiro, organizado por la Asociación Civil de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina (AVIRA), que reunió a representantes de la industria, especialistas y autoridades regulatorias.

La presidenta de AVIRA, Irene Capusselli, sostuvo durante la apertura que la baja de la inflación y la mayor estabilidad permiten volver a mirar más allá de las necesidades inmediatas. “Empezamos a vislumbrar la posibilidad de recuperar la capacidad de pensar en el futuro, de volver a proyectar a largo plazo”, afirmó.

Para Capusselli, el desafío excede a la propia industria aseguradora. Explicó que cuando millones de decisiones individuales de ahorro se acumulan, ese dinero puede transformarse en inversión institucional de largo plazo y financiamiento para proyectos productivos, soluciones habitacionales y el mercado de capitales local. “El seguro de personas protege a las familias, pero también ayuda a construir nuestro país”, resumió.

En ese sentido, la titular de AVIRA planteó cuatro condiciones para que ese proceso pueda desarrollarse: un marco regulatorio moderno, flexible y previsible, incentivos fiscales que favorezcan a quienes priorizan el ahorro sobre el consumo, una carga impositiva razonable y reglas claras y perdurables que otorguen certidumbre a las inversiones de largo plazo.

Capusselli buscó además despegar el reclamo de una demanda exclusivamente sectorial. “Ésta no es, bajo ningún punto de vista, una agenda corporativa o sectorial. Es una auténtica agenda de desarrollo nacional”, sostuvo.

Plate: “No hay crecimiento sin seguro”

El planteo encontró un fuerte respaldo en la exposición del superintendente de Seguros de la Nación, Guillermo Plate, quien cerró el seminario y puso el foco en el vínculo entre la expansión de la economía y el desarrollo de la actividad aseguradora.

Para explicar esa relación utilizó como ejemplo a Vaca Muerta, cuya expansión genera una cadena de negocios que involucra infraestructura, maquinaria, tecnología, logística, puertos, ferrocarriles y trabajadores.

“El éxito hoy está en que las verticales que más crecen puedan transmitir ese crecimiento a los demás sectores de la economía que están alrededor”, explicó Plate. Y agregó: “No hay crecimiento sin seguro. El seguro es una condición para que el crecimiento suceda, es su infraestructura invisible”.

Para el funcionario, el cambio de matriz productiva también obliga a la industria a anticiparse a las nuevas necesidades. Las aseguradoras, sostuvo, deben pensar no solamente en los productos que ofrecen actualmente sino también en los que deberán tener disponibles dentro de diez años, al mismo tiempo que deben contribuir a promover el ahorro de largo plazo.

La pregunta que Plate puso sobre la mesa es cómo generar los incentivos necesarios para que las personas estén dispuestas a inmovilizar recursos en el presente para utilizarlos en el futuro. “El seguro no puede mirar esta transformación desde afuera”, advirtió.

El desafío de convencer a los menores de 40

El desafío no pasa solamente por conseguir que más personas contraten seguros, sino también por modificar la forma en que los productos son concebidos y comunicados. Gustavo Leança, director de Seguros de Capgemini Brasil, presentó un estudio sobre los consumidores jóvenes y propuso cambiar incluso la denominación tradicional del producto: “No hablemos más de ‘Seguro de Vida’ sino de ‘Seguro para Vivir’”.

Según el especialista, las personas menores de 40 años pueden considerar al seguro de vida como parte de su planificación financiera, pero existe una brecha entre los valores que busca ese público y la manera tradicional en que se presentan las coberturas. La alternativa, explicó, es transformar al seguro en una solución de uso más cotidiano, con beneficios tangibles, flexibles y relevantes.

Entre las prestaciones que pueden funcionar como elementos de atracción para las nuevas generaciones mencionó retiros de efectivo, beneficios de salud y bienestar, cobertura por enfermedades críticas y terminales y cuidados de largo plazo. “Esto es lo que quieren los menores de 40 años en su seguro de Vida: que sea útil hoy y se vaya adaptando a la necesidad de cada etapa de la vida”, señaló.

Leança planteó así una evolución del producto hacia soluciones financieras integradas y dinámicas, capaces de combinar ahorro, protección, flexibilidad, bienestar y beneficios en vida, además de los beneficios fiscales.

También señaló que la industria enfrenta una dificultad histórica para comunicarse con los jóvenes. Para revertirla, consideró necesario que las aseguradoras y los productores asesores tengan una mayor presencia en redes sociales y plataformas digitales, combinando tecnología con asistencia personal. Su concepto fue el de un “acceso digital consultivo”.

La Generación Silver, otro mercado en expansión

La otra cara del desafío demográfico fue abordada por Liliana Parodi, CEO de LP Consulting Group y especialista en la denominada Generación Silver. Su planteo fue que las personas mayores de 50 años constituyen una oportunidad de negocios que el mercado asegurador todavía no aprovecha en toda su dimensión.

“Los más 50 somos un grupo interesante. Primero porque tenemos mucha energía aún y no nos interesa retirarnos. Segundo, porque acumulamos dinero, pero sobre todo mucha experiencia. Somos una oportunidad que muy pocas empresas aprovechan”, afirmó.

Parodi propuso abandonar la representación tradicional de las personas mayores asociada con la vulnerabilidad, la pasividad y la dependencia. A partir del concepto de “nuevo mapa de la vida”, desarrollado por el Centro Stanford de Longevidad de Estados Unidos, destacó fenómenos como la longevidad saludable, la reinvención laboral, el talento senior, la formación permanente y los vínculos entre generaciones.

Según su planteo, el aumento de la expectativa de vida también está generando una población que continúa consumiendo y demandando productos y servicios durante más años. Al mismo tiempo, los sistemas previsionales enfrentan presiones crecientes. En ese contexto, sostuvo que los seguros de personas pueden convertirse en una herramienta para fomentar el ahorro, fortalecer el mercado de capitales y atender los desafíos demográficos y previsionales.

“El mundo de los seguros tiene que avanzar sobre este segmento”, concluyó Parodi, luego de remarcar que la Generación Silver crece tanto en cantidad como en poder económico.

Seguro versus inversión: la pelea por el ahorro

El componente previsional fue retomado por el periodista especializado en economía y finanzas Damián Di Pace, quien analizó el escenario macroeconómico argentino y señaló que la actividad económica “sacó la cabeza debajo del agua por primera vez en 2025”, aunque advirtió que las reformas laboral, tributaria y previsional todavía se encuentran pendientes.

En materia previsional, Di Pace sostuvo que los seguros de personas pueden encontrar un espacio creciente si consiguen mostrar con claridad sus diferencias respecto de otras alternativas de inversión y ahorro. Entre esas ventajas mencionó la protección inmediata, la disciplina que genera el aporte periódico, la designación de beneficiarios y los beneficios fiscales.

También destacó el papel que puede cumplir el seguro de vida en la continuidad de las empresas familiares y las pymes. En ese punto planteó que un instrumento financiero tradicional no necesariamente resuelve el problema que genera la muerte de uno de los socios, mientras que una póliza puede aportar los recursos necesarios para sostener la continuidad del negocio.

Para Di Pace, además, la competencia futura de la industria estará cada vez más vinculada con la capacidad de conocer al cliente. “El que tiene el dato tiene la venta, tiene el seguro y tiene la capitalización. Ese dato se lo pueden ganar con confianza”, afirmó.