La renuncia de Mrinank Sharma como CEO de Hyperwrite generó un gran impacto en el mundo tecnológico y especialmente en el sector de la Inteligencia Artificial (IA).
Aumentan las advertencias de los CEOs por la rápida evolución de la IA y alertan: "Algo grande está pasando"
Matt Shumer y Tatiana Tsiguleva advierten que dominar herramientas de IA, explorar ideas originales y adaptarse rápido serán esenciales para mantener la relevancia profesional.
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Mrinank Sharma renunció como CEO de Hyperwrite.
En su salida, el investigador publicó una carta dirigida a sus compañeros de trabajo que rápidamente se volvió viral, porque plantea que “el mundo está en peligro” y que los riesgos que enfrentamos son parte de una serie de crisis interconectadas que se están desarrollando simultáneamente.
Sharma hizo hincapié en que los dilemas éticos, la falta de marcos normativos sólidos y la presión competitiva para lanzar tecnologías cada vez más avanzadas crearon un entorno donde es realmente difícil dejar que nuestros valores rijan nuestras acciones.
Paralelamente, dos artículos recientes, uno de Matt Shumer y otro de Tatiana Tsiguleva, ofrecen perspectivas complementarias sobre esta transformación.
El cofundador y CEO de Hyperwrite, advierte sobre la velocidad y la magnitud del cambio, mientras que la diseñadora aborda los efectos creativos y filosóficos de la automatización avanzada. ¡Descubrílos!
Algo grande está pasando: la advertencia del CEO de la IA Hyperwrite
Matt Shumer, cofundador y director ejecutivo de la empresa de herramientas de IA Hyperwrite, publicó un artículo titulado “Something Big Is Happening”. En su texto, compara el cambio radical en el mundo tecnológico con el inicio de la pandemia por coronavirus en febrero de 2020.
“Si alguien te hubiera dicho que estaba acumulando papel higiénico, habrías pensado que había pasado demasiado tiempo en un rincón raro de internet. Entonces, en el transcurso de unas tres semanas, el mundo entero cambió… Creo que estamos en la fase de ‘esto parece exagerado’ de algo mucho, mucho más grande que el Covid”, detalló.
Más allá de las metáforas, su argumento central es contundente: “No estamos haciendo predicciones. Les contamos lo que ya ha ocurrido en nuestros propios trabajos y les advertimos que son los siguientes”. En otras palabras, el sector no está especulando sobre un futuro distante; está describiendo un presente que muchos profesionales ya están experimentando en carne propia.
Shumer explica cómo, después del lanzamiento de modelos avanzados como GPT5.3 Codex de OpenAI y Opus 4.6 de Anthropic, herramientas que son capaces de escribir código completo, probar aplicaciones y hasta tomar decisiones de diseño por sí mismas, se dio cuenta de que ya no era necesario para la fase técnica de su propio trabajo. Podía describir lo que quería y la IA lo producía de forma autónoma durante horas.
En sus palabras: “Le digo al IA lo que quiero, me alejo durante cuatro horas y, al volver, encuentro el trabajo hecho. Bien hecho, mejor de lo que lo habría hecho yo mismo, sin necesidad de correcciones”.
Pero, también enfatiza que la tecnología no solo ejecuta tareas, sino que toma decisiones inteligentes, demostrando juicio y buen gusto en la ejecución de proyectos complejos. Y uno de los puntos más importantes es que la IA está construyendo la próxima generación de IA.
"GPT-5.3-Codex es nuestro primer modelo, que contribuyó decisivamente a su creación. El equipo de Codex utilizó las primeras versiones para depurar su propio entrenamiento, gestionar su propia implementación y diagnosticar los resultados de las pruebas y las evaluaciones", describió Codex el 5 de febrero en la documentación técnica del nuevo lanzamiento.
Este fenómeno, conocido en la industria como “explosión de inteligencia”, podría acelerar aún más los avances tecnológicos y acortar plazos que antes parecían imposibles.
Shumer no solo advierte sobre los riesgos, sino que también ofrece recomendaciones concretas para quienes trabajan en cualquier sector afectado por la IA:
- Usar la IA de manera activa y temprana: “Empieza a usar la IA en serio, no solo como motor de búsqueda. Suscríbete a la versión de pago de Claude o ChatGPT… asegúrate de usar el mejor modelo disponible, no solo el predeterminado”.
- Integrarla en tareas reales y complejas: no basta con hacer preguntas rápidas; Shumer aconseja introducir la IA en tareas reales de trabajo, desde análisis financieros hasta redacción de contratos legales. “Si funciona incluso hoy, puedes estar casi seguro de que en seis meses lo hará casi a la perfección”.
- Desarrollar adaptabilidad y experimentación constante: recomienda dedicar al menos una hora diaria a experimentar con la IA, probando nuevas funciones y desafiando sus capacidades. Este hábito, según él, permite comprender mejor el futur que el 99% de las personas en el mismo entorno.
- Reflexionar sobre la resiliencia personal y financiera: Shumer aconseja revisar la situación financiera y profesional, fortalecer relaciones y aprovechar roles que requieren presencia física o responsabilidad legal, mientras ganas tiempo para adaptarte al cambio tecnológico.
El empresario reparó sobre la disrupción masiva que la IA puede generar en el empleo: “Dario Amodei, probablemente el CEO más centrado en la seguridad en la industria de la IA, ha predicho públicamente que la IA eliminará el 50% de los empleos administrativos de nivel inicial en un plazo de uno a cinco años. Y muchos en la industria creen que está siendo conservador”.
"Creo que la respuesta honesta es que nada de lo que se puede hacer en una computadora es seguro a mediano plazo. Si tu trabajo se desarrolla en una pantalla (si la esencia de lo que haces es leer, escribir, analizar, tomar decisiones y comunicarte a través de un teclado), entonces la IA ocupará una parte importante de él. El plazo no es "algún día". Ya ha comenzado", enfatizó.
Sin embargo, Shumer también escribió que esta disrupción no debe verse solo como amenaza: representa una oportunidad para crear, aprender y desarrollar nuevas habilidades.
Más allá de las implicaciones laborales, el especialista aborda el impacto social y existencial. Plantea que la IA podría acelerar la investigación científica y médica, pero también advierte sobre riesgos potenciales en manos equivocadas, desde gobiernos autoritarios hasta la creación de armas biológicas.
"Quienes desarrollan esta tecnología están a la vez más entusiasmados y más asustados que nadie en el planeta. Creen que es demasiado poderosa para detenerla y demasiado importante para abandonarla. No sé si es sabiduría o justificación", relató.
En su visión, el futuro de la IA es "una prueba de si la humanidad es lo suficientemente madura para manejar lo que está creando”.
Algo grande está pasando 2: la continuación de otra experta en IA
Tatiana Tsiguleva, diseñadora y especialista en experiencia digital, ofrece una perspectiva complementaria a la de Matt Shumer, enfocándose no solo en los riesgos y la disrupción laboral que trae la IA, sino también en las oportunidades que se abren para individuos y empresas.
“La tecnología es real, se mueve rápido, y la mayoría de las personas no le presta suficiente atención. Pero las cosas son un poco más complicadas que una simple advertencia”, comenzó y continuó: “He estado observando lo que ocurre con los modelos de video, el contenido generativo y las herramientas que silenciosamente están redefiniendo cómo la gente experimenta la realidad online, y no es algo del futuro. Es algo del presente”.
Una de las ideas centrales de Tsiguleva es que la disrupción laboral por IA no debe entenderse únicamente como pérdida de empleos, sino como un cambio en la naturaleza del trabajo y del valor que asignamos a nuestra actividad profesional.
Para esto, parte de una pregunta fundamental que pocos quieren enfrentar: “Si una máquina puede hacer tu trabajo, ¿cuánto valía tu trabajo realmente para ti? No me refiero a lo financiero. ¿Lo amabas? ¿Era tuyo? ¿O simplemente lo hacías porque la economía te decía que debías hacerlo?”.
Tsiguleva recuerda que la reflexión sobre la automatización tiene raíces mucho más antiguas. Aristóteles ya imaginaba un mundo en el que los instrumentos podían realizar sus propias funciones y concluía que eso representaba libertad, no amenaza.
“Gastamos dos siglos construyendo un sistema donde tu carrera es tu identidad, tu salario es tu valor, y la pregunta '¿qué haces?' es en realidad '¿quién eres?'", detalló.
Pero si la IA automatiza las tareas cognitivas, ese esquema cultural entra en crisis, y la discusión deja de ser únicamente tecnológica. "Y ahora la máquina lo hace mejor, y resulta que el pánico no es por el trabajo en sí, sino por el cheque y la identidad que lo rodea”, puntualizó.
En lugar de concentrarse únicamente en los empleos que la IA "destruye", propone mirar también los nuevos roles que están emergiendo, y que hasta hace pocos años ni siquiera existían, como traductores clínicos de IA, arquitectos de flujos de trabajo de IA, auditores de ética y modelos, ingenieros de confianza en IA, diseñadores de educación personalizada y especialistas en interacciones conversacionales con IA.
En el sector creativo, observa cómo surgen puestos como directores de arte asistidos por IA, productores de medios generativos, supervisores de producción virtual y diseñadores de motion graphics con soporte de IA.
La distinción, señala Tsiguleva, es que la tecnología realiza el trabajo pesado, pero la decisión final sigue siendo de las personas reales: “Los estudios están contratando personas que pueden dirigir la IA de la misma manera que un director creativo dirige a un equipo: el gusto, la visión y el juicio editorial son humanos. Las herramientas hacen la renderización; el humano decide qué vale la pena renderizar”.
Pero más allá de esto, lo más significativo para la autora es la reducción de los costos de creación. Esto permite que individuos con pasiones o ideas muy específicas, antes impracticables económicamente, puedan ahora materializarlas.
Por ejemplo, una ceramista que triplica sus ingresos porque la IA gestiona todo excepto el horno, o un entrenador personal que crea una plataforma de clientes en un fin de semana
“La IA colapsa el costo de hacer cosas. Y cuando hacer cosas se vuelve barato, el cuello de botella se traslada a lo único que siempre fue realmente escaso: la idea original. La visión rara, específica y profundamente personal que ningún algoritmo generaría porque nadie pensó en escribirla”, dijo.
En su artículo, también ejemplificó: "Así funciona toda explosión creativa. La imprenta produjo montañas de basura y también Shakespeare. El equipo de grabación barato produjo océanos de música mala y también a los Beatles. La proporción de bueno a malo no cambia realmente. La cantidad total de cosas buenas aumenta muchísimo".
Así, la verdadera ventaja competitiva estará en aquellos que desarrollen pasiones que antes eran demasiado nicho para monetizar. "La única barrera que queda es tener algo que valga la pena hacer", señaló.
Su conclusión no es fatalista. Reconoce que la transición será difícil y que muchas personas sufrirán en el corto plazo, pero también invita a ver esta transformación como una oportunidad.
“No esperes que nadie lo resuelva por ti. No el gobierno, no tu empleador, no los laboratorios de IA. Construye tu propio plan. Aprende las herramientas, extiende tu autonomía, invierte en las personas a tu alrededor. Hazlo ahora, mientras aún es una elección y no un apuro”, cerró.
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