Un “método” más actual que hace dos décadas

Espectáculos

Diálogo con Benjamín Vicuña, que integra el nuevo elenco de la obra sobre la crueldad en el ámbito del trabajo que fue un éxito en 2006.

El teatro apuesta a éxitos que funcionaron en el pasado y reestrena obras con diferente elenco en algunos casos, apuntando al recambio generacional pero también a que el público que ya la vio hace tiempo, elija volver a hacerlo. Ocurrió con “Art”, “Ella en mi cabeza”, “Piaf” y ahora con “El método Gronhölm”, que fue éxito en La Plaza a partir de 2006 y debuta el viernes 12 de agosto con Benjamín Vicuña, Rafael Ferro, Julián Cabrera y Laurita Fernández, dirigidos por Ciro Zorzoli (“Tarascones”, “Estado de ira”).

La obra del catalán Jordi Galceran es una de las más producidas en todo el mundo y estuvo dos años en Buenos Aires en 2006 con Gabriel Goity, Jorge Suarez, Alejandra Flechner y Martin Seefeld, con dirección de Daniel Veronese. Tuvo giras nacionales, por la costa atlántica y países limítrofes. También tiene su versión fílmica dirigida por Marcelo Piñeyro con Ernesto Alterio, Eduardo Noriega y Pablo Echarri, entre otros. En la nueva versión teatral cuenta con Cecilia Zuvialde en el diseño de escenografía, Eli Sirlin en iluminación, Amelia Coral en vestuario y Damián Zaga en la producción ejecutiva.

Con sarcasmo, “El método Gronhölm” cuenta la historia de cuatro candidatos a un alto puesto ejecutivo de una multinacional tecnológica que se enfrentan en la entrevista final. De a poco deberán descubrir quién es quién, sembrando misterio hasta el final menos esperado. Dialogamos con Vicuña.

Periodista: ¿Qué le atrajo para formar parte de esta obra hecha hace años en teatro y cine?

Benjamín Vicuña: Me interesó el desafío de estar en una obra que fue fenómeno en la Argentina; estuve en la puesta en Madrid, también vi la película y lo considero un material interesante para trabajar como actor. Además es la oportunidad de volver al escenario, algo que extrañaba y que interrumpió la pandemia cuando estrenábamos con Fernán Mirás y Violeta Urtizberea “Terapia amorosa” en El Picadero. Tenía muchas ganas de hacer teatro y en especial una comedia.

P.: ¿Cuáles son los temas de la obra?

B.V.: La perversidad que busca el límite en las personas y mide hasta dónde están preparadas para un puesto de trabajo. El mío es un personaje que tiene mucho para jugar, porque es ambicioso, políticamente incorrecto y divertido desde diferentes capas.

P.: La obra fue escrita hace 20 años, ¿cómo cambió hoy el mundo laboral?

B.V: Tiene su vigencia y funciona tan bien en estos tiempos como en el pasado, ya que esa cuestión de los recursos humanos en una empresa se viven del mismo modo, o quizá de manera más cruda hoy. El empleado siempre pendiente de si aparece un jefe nuevo en la compañía que lo pueda despedir a él o a media empresa, eso hace que el público empatice. Todos conocemos algún jefe o par y en este caso se lucha de forma salvaje por un estamento en la pirámide laboral.

P.: ¿Cómo fue el trabajo con Zorzoli, especialista en humor ácido y personajes delirantes?

B.V.: Es un gran director además de maestro de actores, con lo que cuida mucho la interpretación y lo combina con la exigencia de ritmo e impulso dramático en los actores para componer cada situación acorde al personaje. Pero el proceso además fue divertido, estuvimos y estamos gozando con el teatro.

P.: ¿Qué le da el teatro que otros ámbitos no?

B.V.: Contacto con el público, lo que me llena como actor. En este caso le estoy dedicando toda mi energía, es un lujo que me regalo porque sólo estoy haciendo teatro, y recién en octubre tendré que dividir mi tiempo para filmar una serie. Pero este entrenamiento que da el teatro no lo da otro ámbito, que mi vida gire exclusivamente en torno a lo teatral fue un objetivo cumplido.

P.: ¿Qué serie grabará?

B.V.: Para Star Plus, con Pampa Films, se llama “La voz humana” y es un trhriller basado en una novela de Gabriel Rolón.

P.: ¿Cómo ve el teatro en Buenos Aires?

B.V.: Con optimismo, porque el público está acompañando el espectáculo en vivo. Fui a ver “Piaf”, en esa sala maravillosa que cumple 150 años, pienso en esos edificios históricos que quedan estoicos mientras van viendo las obras pasar. Vi teatro comercial, “Ella en mi cabeza”, “Laponia” y “Fantasmatic”, de Zorzoli, y sólo encuentro un público abundante que resurgió luego de una situación tan triste como la pandemia.

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