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Waiver para reformas previsional y laboral: únicos dos reclamos al FMI

GOBIERNO DESCARTA QUE LA MISIÓN DEL FONDO QUE COMENZARÁ EL LUNES NO PEDIRÁ QUE AVANCEN AMBOS COMPROMISOS - Se espera que para marzo se aprueben los números de las cuentas argentinas y que en abril haya cumbre entre Dujovne y Lagarde en EE.UU.

El Gobierno intentará cerrar durante la visita de los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que comienza el próximo lunes dos temas conflictivos incluidos en el último acuerdo firmado con el organismo en septiembre pasado: la necesidad que este año se avance con las reformas laboral y previsional.

Desde el Ministerio de Hacienda se le pedirá formalmente a los enviados de Washington comandados por el italiano Roberto Cardarelli que haya comprensión en las imposibilidades política de concretar ambas reformas y que, en todo caso, serán compromisos formales de Mauricio Macri para una eventual segunda gestión. Como contrapartida se le mostrará a los visitantes que, al menos hasta enero de 2019, todas las promesas monetarias y fiscales se vienen sobrecumpliendo; y que la política de compra de dólares iniciada en enero cuando la divisa perfore el piso de la “zona de no intervención”, no implica un riesgo importante de expansión monetaria.

La expectativa oficial es que la próxima reunión del board del organismo que maneja Christine Lagarde no tendrá problemas para aprobar el primer desembolso de 2019 por unos u$s7.000 millones, dinero que debería llegar a las reservas del Banco Central antes de marzo. En tiempo y forma para cubrir las necesidades financieras del país hasta mayo. En el medio se espera además una reunión oficial del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, con Lagarde entre el 12 y el 14 de abril en Washington, durante la tradicional cumbre de primavera del organismo.

El propio FMI ya había reconocido en diciembre pasado que las únicas dos reformas estructurales que se reclamaron al Gobierno de Mauricio Macri para que encare durante 2019 serían dos objetivos difíciles de cumplir. Casi utópicos pensando en que el Gobierno no tiene mayoría parlamentaria y que se trata de un año electoral.

El 19 de diciembre del año pasado, cuando el board del organismo aprobó el primer giro del acuerdo firmado en septiembre por unos u$s7.600 millones, el comunicado oficial incluía el mensaje que se esperaba que “logre los consensos políticos necesarios para que sean aprobados por el Congreso” para avanzar en ambas reformas, recordando sin embargo que los compromisos firmados no desaparecen y que en todo caso se esperará a que haya consensos políticos. Estos, obviamente, deberán esperar hasta después de las elecciones.

Fuera de este capítulo, el único realmente conflictivo que se espera para las negociaciones en Buenos Aires que comenzarán el lunes, las expectativas del Gobierno son que Cardarelli ratifique, por escrito, lo que se le escuchó decir en diciembre ante economistas locales en una “conference call” el 19 de diciembre: que ya hay indicios de que el programa económico diseñado con el organismo en septiembre pasado comenzó a dar resultados, que la política monetaria y cambiaria está tranquilizando a los mercados y que la inflación comenzó a ceder. Y, si se puede, que en público se ratifique la visión del FMI sobre que las volatilidades que haya en la economía local, especialmente los vaivenes en el riesgo-país, se deben a una frase que el italiano enviado del Fondo dijo en aquella conferencia virtual: el riesgo de un regreso del “populismo” al país. Esto es: una victoria de Cristina de Kirchner.

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