13 de junio 2006 - 00:00
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Si el tema concertación es el eje de la conversación, por regla general es mencionado el nombre del mendocino Cobos, elogiado por kirchneristas y repudiado por radicales empedernidos. Esta vez fue el ultraoficialista mandatario de San Juan, José Luis Gioja, el que salió a dar un extraño respaldo a Cobos. «Hay que gobernar. Hay que ser prácticos, las ideologías se acabaron hace rato. Acá hay que amontonar fuerzas para hacer las cosas bien. Nadie tiene ni el peronómetro ni el radicalómetro, como dice el Cleto», afirmó Gioja en su habitual y directo lenguaje, tal vez exagerando la relación que lo une con el mendocino al llamarlo por su tercer nombre, ése que muchos utilizan para hacerle bromas. «Esto lo he dicho mil veces. Creo que está priorizando los intereses de la provincia, lo que me parece bien», dijo
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Ahondando aun más en el nuevo juego de la concertación, Río Negro es una provincia donde el movimiento de piezas hizo ruido en estos días, sonido que podría atribuirse, metafóricamente, a los golpes que sufrió el senador nacional Miguel Pichetto, titular del bloque PJ en la Cámara alta. Despreciado por la Casa Rosada como futuro candidato a gobernador 2007, luego de que se hicieron públicas las conversaciones con el actual mandatario UCR Miguel Saiz, el legislador fue ahora virtualmente pateado en el piso por el oficialismo provincial. Tras reafirmar la continuidad del diálogo con Kirchner, el ministro de Gobierno provincial, Iván Lázzeri, arremetió contra el senador: «No va a haber alianza con Pichetto en Río Negro, no porque él no quiera, sino porque a nosotros no nos interesa. De los menemistas disfrazados nos ocuparemos en las urnas», desafió.
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Claro que el escarnio político puede llegar a niveles superiores que el que afecta a Pichetto. Bastaría preguntarle al coordinador de Cultura de la pequeña localidad de Vinchina, La Rioja, David González, que fue «condenado» a limpiar calles, de 8 a 13, frente al edificio del municipio, como castigo impuesto por el intendente local, Ariel Oviedo, según denunció el Sindicato de Trabajadores Públicos Provinciales. Al parecer, ambos funcionarios mantuvieron diferencias por el otorgamiento de premios en el carnaval local, realizado en febrero pasado. «El intendente quería cambiar a último momento los ganadores porque no estaba de acuerdo», argumentó González al ser consultado por el comienzo del litigio que lo encontró culpable de «falta de respeto a la autoridades, a los compañeros y al público en general», según constaría en su sanción.
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