Axel Kicillof reunió esta jueves a los principales dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en el local platense de La Patria es el Otro, la agrupación del ministro Andrés "Cuervo" Larroque. Según reconstruyeron ante Ámbito dos funcionarios que participaron del encuentro, el mandatario ratificó la hoja de ruta que sostiene desde hace meses: "El mensaje de Axel estuvo en línea con lo que viene diciendo: nuestro compromiso es presentar una alternativa realmente competitiva para recuperar el gobierno nacional y cambiar este programa económico".
Axel Kicillof reunió a su tropa: pidió "no caer en provocaciones" y dijo que la única disputa "es con Javier Milei"
El encuentro se extendió durante casi cuatro horas. El gobernador buscó contener a la dirigencia del Movimiento Derecho al Futuro, bajó una línea de prudencia frente a la interna y arremetió contra la gestión libertaria.
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Axel Kicillof, al frente de un encuentro del Movimiento Derecho al Futuro.
En un encuentro que se prolongó por casi cuatro horas ante intendentes, ministros, legisladores nacionales y provinciales, el gobernador pidió "no distraerse ni en la interna ni en responder" a los demás sectores del justicialismo que lo cuestionan, y concentrar todos los esfuerzos en la confrontación con la Casa Rosada. "Enfatizó en que no podemos distraernos, la ciudadanía no nos va a perdonar que pasemos medio minuto en otro tema que no sea en darles respuestas a esta situación desastrosa a la que nos somete el gobierno de Milei", contó una fuente.
En esa línea, volvió a señalar cuál es, para él, el verdadero adversario del espacio: "Remarcó que el enemigo es Javier Milei y su programa económico anti industria, que destroza empleo y que reprimariza", señaló uno de los dirigentes que participó del encuentro y, además, destacó que el economista advirtió que "desde el poder ya están intentando instalar otros nombres, como el de Mauricio Macri, para mantener a salvo el programa".
Ante la dirigencia, Kicillof fue explícito sobre la decisión de no entrar en la discusión de candidaturas y remarcó que el único adversario del espacio es el Gobierno nacional: "Son momentos que requieren de un equilibrio entre la audacia y la prudencia, y eso implica la necesidad de alcanzar una organización mucho más participativa. No estamos discutiendo candidaturas y no vamos a entrar en ninguna agenda que no sea la de las necesidades de nuestro pueblo", afirmó.
El gobernador insistió, además, en que el MDF no va a responder a los cruces que protagonizaron en las últimas semanas distintos dirigentes del arco kirchnerista: "Nosotros no vamos a caer en provocaciones: nuestro accionar se basa en el debate que nos permite tomar decisiones y actuar. A esto hacíamos referencia cuando hablábamos de nuevas canciones: a construir espacios de encuentro para articular una alternativa en todos los territorios".
Kicillof también repasó el lema de fondo que dio origen al espacio y su proyección hacia adelante: "El MDF parte de un diagnóstico: el campo popular y la Nación están en riesgo. Nacimos como espacio con el convencimiento de que para ganarle a Milei hay que hacer el esfuerzo de proponer algo nuevo". Y fue en ese marco que buscó bajar cualquier expectativa de una candidatura propia o de una disputa de poder puertas adentro del peronismo: "Este es el año del armado y la construcción política. Como MDF sabemos que somos una parte robusta, fuerte y con perspectiva, pero no estamos haciendo una campaña kilométrica para sostener una candidatura ni tenemos pretensión de hegemonía".
El cierre de su intervención resumió, según los presentes, el espíritu con el que el gobernador busca despegarse de la interna que lo tiene como protagonista excluyente en las últimas semanas: "No pretendo ganar una discusión, pretendo ganar las elecciones. Hay que ganarle a Milei, y para eso hay que representar a la gente y gobernar mientras construimos una alternativa".
Kicillof detalló además los lineamientos de esa construcción de cara a los próximos meses: "Nuestra estrategia es construir, sumar, representar sectores, dar programas y respuestas, recorrer el país y hablar con gente: el objetivo es que en la próxima reunión haya representantes de toda la Argentina".
Y cerró con un pedido explícito de cara a la escalada interna: "Tenemos un objetivo fijado: ganar la nación y la provincia para terminar con esta pesadilla. Les pido a todos ser prudentes y no caer en ninguna provocación. Seamos firmes en el camino que nos trazamos: salgamos de aquí para seguir construyendo".
El mensaje sintetizó el objetivo del encuentro: contener a la dirigencia propia en medio de la escalada de la interna, pedir prudencia ante las críticas y volver a fijar las prioridades del espacio. Mientras desde el kirchnerismo duro se multiplican los cuestionamientos y los gestos de presión, Kicillof insiste en evitar una confrontación pública con sus socios y busca concentrar la discusión en la gestión bonaerense y el enfrentamiento con los libertarios.
El clima
La reunión del MDF llega en medio de la escalada más fuerte que atraviesa la interna peronista bonaerense en lo que va del año. En las últimas horas, de hecho, trascendió que en el entorno de los Kirchner deslizan que "por el momento, Axel no es el candidato de Cristina", ya que el gobernador "nunca le dijo que quería ser candidato" ni muestra buscar su apoyo. La versión funciona como una nueva forma de presión: instala la idea de que es Kicillof quien, con sus gestos de autonomía, se corre de la carrera con el aval de la expresidenta, y no al revés.
La semana pasada, en la primera sesión ordinaria del año del Senado provincial -tras siete meses de parate legislativo-, el titular del bloque de Fuerza Patria, Sergio Berni, y el vicepresidente primero de la Cámara, Mario Ishii, protagonizaron un áspero cruce con la vicegobernadora Verónica Magario.
Ishii le reprochó a Kicillof no recorrer el conurbano -"Lo invité a que camine un poco, no lo ha hecho. Que venga y vea que en los hospitales no hay insumos ni vacunas. Hay ochenta ollas populares en cada distrito", disparó- y acusó al Ejecutivo provincial de trabar sus proyectos para declarar la emergencia alimentaria y sanitaria. Cuando se excedió del tiempo reglamentario, Magario le cortó el micrófono.
Berni salió en su defensa y escaló la tensión al recordarle a la vicegobernadora que tanto ella como el gobernador llegaron a sus cargos gracias al aval político de Cristina Kirchner: "No solo la hizo dos veces vicegobernadora, sino que llevó a Kicillof como gerente de Aerolíneas, lo hizo viceministro de Economía, ministro de Economía y todos trabajamos para que sea diputado nacional".
Magario le cortó el micrófono también a él y calificó la intervención de "falta de respeto". Ningún senador del MDF salió a responder ni a defender al gobernador durante el episodio.
El cruce en el recinto no fue un hecho aislado: Berni viene sosteniendo desde hace semanas una crítica frontal a la estrategia de construcción política de Kicillof. En declaraciones recientes fue categórico: "Nosotros estábamos totalmente convencidos que Kicillof tenía que ser nuestro candidato a presidente. El problema es que, lejos de abrazar a todo el peronismo y conducirlo, decidió encerrarse en ese núcleo que lo acompaña de la universidad, ese núcleo de izquierda", señaló y agregó que el gobernador optó por construir "con todo el progresismo, con el Frepaso" y "con todo el albertismo residual".
Tras ese episodio, la diputada camporista Mercedes Landívar -que había pedido licencia para sumarse a la gestión municipal de Olavarría- regresó a su banca y desplazó a su reemplazante, Laura Aloisi, identificada con el MDF. El movimiento reacomodó la correlación de fuerzas dentro del bloque de Fuerza Patria: La Cámpora pasó a controlar 18 de las 39 bancas, el Movimiento Derecho al Futuro quedó con 11, el Frente Renovador con nueve y la restante responde a Juan Grabois. El dato expone una paradoja incómoda para el gobernador: es el jefe político del espacio, pero minoría dentro de su propio bloque legislativo.
Días antes de ese round legislativo, la interna ya había vuelto a encenderse por la repercusión tardía de unas declaraciones de la legisladora porteña Berenice Iañez -alineada políticamente con el ministro Larroque dentro del MDF-, quien el 16 de junio, durante un acto de Madres de Plaza de Mayo, había sostenido que Cristina "jode las pelotas" al pretender "ordenar desde el balcón" al peronismo.
La frase, que tomó estado público días después, generó una respuesta inmediata del kirchnerismo duro: desde el Instituto Patria la leyeron como la expresión más cruda de un sentimiento que, sostienen, atraviesa buena parte del entorno de Kicillof.
La diputada bonaerense y dirigente de La Cámpora Mayra Mendoza llevó la respuesta a las redes y deslizó que ya no le tiene confianza al gobernador, mientras que la senadora Teresa García fue otra de las voces que expuso el malestar por la ausencia de visitas de Kicillof a la expresidenta, al sostener que "eso para nosotros es todo un tema".
El otro gran hito de esta escalada fue el banderazo del sábado 20 de junio en Parque Lezama, por el primer aniversario de la condena y prisión domiciliaria de Cristina Kirchner. Ante unas 15.000 personas, el diputado Máximo Kirchner fue el único orador y cuestionó, sin nombrarlo directamente, a quienes "hablan de unidad" pero no visitan a la expresidenta en San José 1111; reclamó además que el peronismo no llegue a 2027 con "candidatos por default" y pidió centralidad para su madre.
Dos días después, el lunes 22, el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco respondió en conferencia de prensa: ratificó que las PASO "están vigentes" y son "el mejor sistema posible" para definir una candidatura, insistió en que 2026 "no es el año de las candidaturas, sino de las construcciones políticas", y evitó pronunciarse cuando le preguntaron puntualmente si Kicillof tiene previsto visitar a la expresidenta.
De fondo, todo el cruce remite a la relación personal entre el gobernador y Cristina Kirchner, que no volvieron a verse cara a cara desde el 1° de octubre de 2025. Aquel encuentro, a tres semanas de las elecciones legislativas, duró una hora y media, fue mano a mano y sin fotos; según fuentes de ambos espacios, desde entonces no volvieron a verse ni a hablarse.
A ese distanciamiento se sumó, ya en el tramo final de 2025, una carta pública de la expresidenta en la que le atribuyó al gobernador buena parte de la responsabilidad por la magra performance electoral del peronismo en octubre, a raíz de su decisión de desdoblar las elecciones bonaerenses del calendario nacional. Desde el MDF reconocen que, desde entonces, no hubo ningún intercambio relevante entre ambos espacios.
Con ese trasfondo, en ambos sectores coinciden en un diagnóstico: hasta que no baje la espuma de esta nueva escalada, ni Kicillof ni Cristina Kirchner darán el primer paso para propiciar un encuentro.
La lógica es la misma que explica el actual estancamiento: cualquier gesto de acercamiento, en medio de cruces cruzados como los de esta semana, corre el riesgo de leerse como una debilidad antes que como un signo de unidad. Así, la foto pendiente entre el gobernador y la expresidenta seguirá esperando a que la interna se enfríe.
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