9 de marzo 2011 - 23:54

Catamarca: espías, un “vice” y el juego de las incertidumbres

Catamarca: espías, un “vice” y el juego de las incertidumbres
Catamarca - Llegaron de civil, algunos portando armas largas y sin identificación. Se instalaron en una casa de dos plantas ubicada, casualidad o no, a 70 metros del domicilio particular del gobernador Eduardo Brizuela del Moral y se propagó de inmediato un rumor: eran espías.

La hipótesis, desparramada por el Gobierno local, enfrentado a la Casa Rosada, le aportó ribetes de thriller a la mansedumbre de una ciudad que jamás suspende la religiosa siesta catamarqueña, pero que palpita la elección del domingo en que elegirá a quien los gobernará durante los próximos cuatro años.

La misteriosa irrupción -que repite un suceso registrado en el pasado, en otra previa electoral- del personal de Gendarmería para realizar tareas de inteligencia fue utilizada por el Frente Cívico para acusar de espionaje al kirchnerismo. La cercanía de ese bunker con la vivienda de Brizuela fue más que oportuna.

Ese todo vale, salpicado por un festival de promesas y obsequios de ambos sectores, a 72 horas de la votación se alimenta día a día. Hubo ya, anuncios de aumento a jubilados, ampliación de créditos, reparto de netbooks y electrodomésticos.

Al cuadro general se sumó otro factor inquietante: la sugestiva y fugaz visita, para respaldar a la fórmula que Lucía Corpacci comparte con Dalmacio Mera, del gobernador del Chaco, Jorge Capitanich. Hasta anoche, el chaqueño era el único mandatario de otra provincial que se acercó a Catamarca.

- ¿Le pidió que venga Cristina?, le preguntó ayer este diario.

- No. En algún momento hablamos de la elección y coincidimos en aportar lo que cada uno pueda para ayudar a los compañeros de Catamarca.

- Pero usted fue el único gobernador peronista que vino.

- Yo consideré importante venir a dar una mano.

- Va a parecer que Cristina lo está haciendo entrenar para candidato a vice.

- (Risas). Nooo. Yo pienso en mi reelección en Chaco.

En su paso, raudo, por Catamarca, Capitanich compartió varias actividades con Corpacci, y por la noche participó de una cena con dirigentes peronistas y empresarios. Elogió a la candidata e hilvanó el salmo preferido de los K catamarqueños, sobre las ventajas de tener a un gobernador alineado con la Casa Rosada.

Historia

Ese debate está siempre latente. Ayer, por caso, el candidato a vice del Frente Cívico, Ricardo Guzmán, confeccionó un relato histórico, que se remonta al inicio de la Nación, sobre por qué Catamarca tuvo, en las últimas tres décadas, gobiernos locales de distinto signo político al nacional.

Ocurrió con los Saadi en los 80; con los Castillo en los 90 (salvo el interregno delarruísta) y con Brizuela, salvo una pausa entre 2007 y 2008, con los Kirchner. Guzmán, que es intendente de la capital catamarqueña, objeta el supuesto de la dependencia de las provincias de los fondos nacionales.

Y, en esa línea, enumeró el equilibrio fiscal de los últimos 5 años, las inversiones propias en obras productivas y de infraestructura y la capacidad de un desarrollo sostenido y sustentable. Nosotros demostramos que somos capaces de gobernar con autonomía y eso no le gusta al poder central, le dijo a este diario.

Así y todo, en otros ambientes del Frente Cívico admiten un desgaste del Gobierno. Quien reflejó ayer, sin velos, ese clima fue Oscar Castillo, uno de los jefes del radicalismo local, al asegurar que el resultado del domingo próximo todavía tiene un final abierto. Por el peso específico de Castillo, la mención generó revuelo y alimentó el juego de las incertidumbres sobre el resultado que tropieza en estos días, con encuestas múltiples y variadas: ayer, un sondeo de la consultora Delfos, le otorgó una diferencia de casi 8 puntos a Brizuela pero los K invocan otros datos que hablan de un empate técnico.

El kirchnerismo olfateó en esos dichos un doble mensaje: por un lado, entrevió preocupación del Gobierno aunque también exploraron las tensiones internas del radicalismo; por otro, plantearon que se trató de un mensaje para generar pánico y animar a la tropa del Frente Cívico.

Más tarde, Brizuela aportó otra cuota a la intriga general: anunció por radio que si gana el domingo, el que empiece será su último mandato.

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