30 de abril 2004 - 00:00
Clima de tensión en San Luis tras desalojo de Legislatura
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Como la Legislatura no lo trató, la Multisectorial y el gremio docente decidieron tomar el edificio legislativo; incluso trascendió que lo habrían hecho con el guiño de un sector de la policía local, que también enfrenta en su seno un conflicto de poderes (ver aparte). Los familiares de los legisladores y empleados denunciaron a los manifestantes y dirigentes opositores por privación ilegítima de la libertad.
Antes del desalojo, el gobierno ofreció a la secretaria general de ASDE, Graciela Murúa, «vetar la ley que se había sancionado horas antes y discutir un nuevo estatuto docente». Pero «la gremialista rechazó de plano la propuesta porque pretendía que se sancionara su proyecto», señalaron fuentes gubernamentales.
Así, ayer hubo pronunciamientos de casi todos los sectores opositores al gobierno de Rodríguez Saá y una movilización hacia la Casa de Gobierno. No fue lo único. La Cámara de Comercio convocó a un paro, y una agrupación que nuclea a empleados públicos llamó a no presentarse a trabajar porque sostiene que «a raíz del conflicto el edificio gubernamental no ofrece garantías».
Los viales, judiciales, docentes privados y la Universidad Nacional de San Luis se sumaron a la protesta que durante el día se materializó cortando calles y declarándose en estado de asamblea permanente.
Voceros del gobierno informaron que Rodríguez Saá se comunicó ayer en dos oportunidades con el secretario general de la CTERA, Hugo Yasky, para negociar, y el sindicalista se negó a concurrir a la reunión. Yasky anunció para hoy una movilización a la Casa de San Luis en Capital Federal. Al cierre de esta edición, una versión daba cuenta de que el Ministerio de la Educación de la Nación estaba a punto de iniciar un canal de diálogo entre el gobierno sanluiseño y el gremio docente.
«Este no es un problema de los docentes solamente, es un problema del pueblo que no se termina hasta que caiga el gobierno de Rodríguez Saá», declaró el vocero de la Multisectorial, Roberto Tato Iglesias. Las palabras de este dirigente reafirman, para el gobierno, la intención de la oposición de provocar un caos que tendría como fin la intervención federal.
El clima de tensión se regeneró después que la gestión de Rodríguez Saá había logrado controlar los conflictos que la sacudieron hasta hace veinte días. El gobierno viene de dar marcha atrás con la designación de interventores en 80 escuelas y de acceder al reclamo de la Iglesia Católica que exigía la construcción de un templo católico en la recientemente fundada ciudad de La Punta.




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