10 de mayo 2004 - 00:00

Córdoba ya ve otro pacto fiscal

Fracasadas las conversaciones por una nueva ley de coparticipación federal, las negociaciones entre Córdoba y Nación se interrumpieron y desde hace ya varias semanas desaparecieron las señales entre ambos gobiernos.Quien sí las envió fue el FMI, organismo que está dispuesto a tolerar una postergación de la nueva coparticipación pero a cambio de una ley de responsabilidad fiscal -que establecerá parámetros de endeudamiento y metas fiscales-, cuya aprobación ya fue condicionada por Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba si antes no se discuten otros aspectos de la relación Nación-provincias.
Según esa lectura instalada entre los peronistas «puros» asistentes la semana pasada a la quinta de San Vicente, si el Fondo admite reemplazar la nueva coparticipación por una ley de responsabilidad fiscal, y suponiendo que las provincias manden a sus representantes a votar esa norma en el Congreso, se abrirá paralelamente, también por pedido del organismo internacional, la necesidad de suscribir una nueva versión del Pacto Fiscal.
De esa manera se aseguraría el FMI que la responsabilidad fiscal no sólo sea ejercida por Nación sino por todos los distritos. Esa norma de déficit cero sería para las provincias que se fotografiaron en San Vicente la llave que abriría la negociación para discutir los temas de su interés en la relación con Nación.
En el caso de Córdoba, si Nación reclama sus votos en el Congreso para aprobar el déficit cero,
aprovechará De la Sota para negociar el Programa de Financiamiento Ordenado (PFO) que Nación le niega, para refinanciar 280 millones de pesos de vencimiento de deuda durante el presente ejercicio.
Si estas instancias se concretan, se habrá reeditado la misma estrategia que utilizó el Fondo desde el ’4 en adelante cada vez que fracasó la negociación de una nueva ley de coparticipación. El de los pactos fiscales fue el camino que encontró el organismo internacional para tratar de ordenar las finanzas provinciales cada vez que se frustró la nueva norma, que está prometida en la misma Constitución nacional desde la reforma de 1994.
En Córdoba interpretan que un nuevo Pacto Fiscal servirá para reforzar los criterios existentes en los anteriores. En este caso, uno de los puntos por incluir sería la imposibilidad de las provincias de emitir cuasi monedas. También se dispondría para los distritos la obligación de no emitir deuda vía colocación de títulos y se podrían sentar las bases para una futura coparticipación, aunque más no sean criterios generales que permitan avanzar algunos pasos. Tampoco dejarán pasar los distritos agropecuarios la oportunidad de plantear la necesidad de crear algún criterio que posibilite a estas provincias, entre ellas Córdoba, contar con algún sistema de que les devuelva en infraestructura parte de los fondos que Nación se lleva por retenciones a las exportaciones, al menos mientras ellas existan.
Para Córdoba, por el modo en que lo interpreta el delasotismo, si se produce la necesidad de negociar un nuevo pacto fiscal, se coloca la provincia ante la oportunidad de llevar a la mesa los temas que le interesan. No es para De la Sota un problema el déficit cero, ya que ya en 2003 cerró el ejercicio con un superávit de 14 millones de pesos y tiene proyectado para este año un resultado positivo de unos 11 millones.
Más aún: consideran en Córdoba que fue una irresponsabilidad de Nación comprometer un aumento de 150 pesos para los empleados públicos porque expuso a todos los distritos a la presión de sus agentes que ahora reclaman incrementos similares que no pueden ser atendidos sin comprometer la salud de las cuentas públicas.


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