9 de junio 2009 - 22:05

Cumbre de gobernadores con Mirtha Legrand

Mirtha Legrand recibió en sus tradicionales almuerzos a Alberto Rodríguez Saá, Gerardo Zamora, Mario Das Neves, Celso Jaque y José Luis Gioja.
Mirtha Legrand recibió en sus tradicionales almuerzos a Alberto Rodríguez Saá, Gerardo Zamora, Mario Das Neves, Celso Jaque y José Luis Gioja.
Mirtha Legrand logró ayer lo que Cristina de Kirchner no pudo (o no quiso) desde que llegó a la Presidencia: juntar en una misma mesa a varios gobernadores para hablar de política y gestión.

De no haber sido por la presencia del irredento radical K de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, o del ambivalente Celso Jaque de Mendoza, la convocatoria hubiera tenido el título de encuentro de gobernadores peronistas críticos con la Casa Rosada. Allí también estaban el puntano opositor Alberto Rodríguez Saá, el chubutense Mario Das Neves y el sanjuanino José Luis Gioja, dos de los mandatarios que por estas horas amasan tímidamente el armado de una mesa para «el día después», en relación a un espacio donde, por ejemplo, ni Gioja ni Das Neves ocultan sus aspiraciones presidenciales.

Reunidos en torno a los tradicionales almuerzos, la conductora no abandonó su característico tono incisivo para cruzar a los mandatarios. Para empezar, primero ejecutó una suerte de piquete ambiental contra el sanjuanino Gioja, a quien le cargan en su provincia decenas de denuncias por una fuerte falta de control sobre los proyectos mineros, especialmente sobre el de Barrick Gold.

«En esto hay una intencionalidad política», argumentó Gioja ante una insistente Legrand. «El resto de mi provincia es un desierto. Llueve menos de 100 milímetros al año. Si no tuviéramos minería, deberíamos despachar a unos 300 mil sanjuaninos. Esto no les hace mal a los viñedos», se argumentó el gobernador.

En defensa salió entonces Rodríguez Saá, quien además reclamó que el Gobierno nacional revise el caso de las pasteras, sostenido en el apoyo que su provincia le da a la explotación minera.

«Hay que conciliar los intereses por el progreso y la defensa del medio ambiente. Si las aguas estuvieran contaminadas, nos perjudicaría a todos», cargó el puntano.

La tensión que el programa fue adquiriendo merced a las punzantes interrupciones de la entrevistadora y a los incesantes mensajes de los televidentes evitó que los visitantes pudieran disfrutar plenamente del menú: ensalada de rúcula con queso laminado y nueces, medallón de lomo con papas a la crema y postre de chocolate. Para tomar, una elección que fue casi un desaire para el sanjuanino: sólo hubo vino tinto y blanco mendocino, justo en el momento en el que los sectores vitivinícolas de ambas provincias se baten a duelo para ganar el mercado nacional e internacional.

Promediando el almuerzo, Mirtha consultó sobre la actitud que tendrían si «estuvieran en los zapatos de Francisco de Narváez», en referencia a la citación judicial por el caso de la efedrina, a la que el PJ disidente cataloga de «campaña sucia» del kirchnerismo.

«Si yo estuviera en sus zapatos hubiera ido de inmediato», concedió Jaque y chocó con el ataque oportunista de Rodríguez Saá contra Néstor Kirchner: «Tampoco es bueno que intervenga tratando de influir la decisión de un juez. Eso es muy malo», gatilló el sanluiseño enrolado en el peronismo disidente.

Incómodo también pareció por un momento Das Neves cuando la anfitriona lo confrontó por sus polémicas declaraciones contra los Kirchner. «Después se queda callado y se lo ve en todos los actos oficialistas», pareció retarlo Mirtha. «No puedo descuidar los intereses de mi provincia, por eso estoy en los actos», trató de justificar Das Neves.

Hacia el final del banquete político la conductora preguntó: «¿Cuál sería la primera medida que tomarían en caso de ser presidente?». Das Neves aprovechó para recalcar la importancia de tener en cuenta «los antecedentes como gobernante», y disparó contra quienes van a proyectarse a Buenos Aires y no hicieron nada para bajar la mortalidad en sus provincias, en un supuesto tiro por elevación al vicepresidente -y ex mandatario mendocino- Julio Cobos. En tanto, Zamora se excusó «no me veo como presidente y no estoy gobernando para usarlo como trampolín», disparó y defendió su gestión de Gobierno. Gioja, por su parte confesó: «A todo obispo le gustaría ser Papa».

Jaque, en cambio, quizás porque es junto a Zamora el único que no avizora un futuro como presidenciable fue directo: «Si yo tuviera que tomar una primera medida como jefe de Estado, convocaría a todos los ex presidentes en una suerte de consejo de ex presidentes con el fin de armar un plan común».

Y antes de pasar al living, Legrand intentó descomprimir. Primero le dijo a Jaque que no entendía cómo Cobos, que es vicepresidente, hace campaña en Mendoza en contra del Gobierno. «No entiendo cómo es eso», ironizó para girar rápidamente hacia Rodríguez Saá a quien infirió: «¿Tiene novia?». «Le contesto después del corte», despejó entre risas definitivamente el gobernador para evitar referirse a su actual situación sentimental tras la ruptura con la actriz Esther Goris.

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