2 de marzo 2004 - 00:00
Esquivó Kirchner hablar de la coparticipación
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En dos líneas
Sin embargo, esquivo, el Presidente dedicó a ese tema vital en la relación con las provincias apenas dos líneas:
«...Una nueva, equilibrada y honesta ley laboral, una nueva ley de coparticipación federal que defina con claridad el marco de la responsabilidad fiscal de la Nación y las provincias, un marco normativo para la prestación de los servicios públicos en donde queden claras las nuevas reglas de juego que deben regir...».
«¿Acaso no considera el gobierno que el debate de la nueva ley de coparticipación es importante?», se preguntaba con cierta retórica un estrecho colaborador de la gobernación tucumana.
En rigor, el debate por la nueva ley está considerado la prueba de fuego en la relación de Kirchner con los gobernadores, merced a la experiencia histórica de guerras civiles sucedidas en éste y otros países por el sistema de reparto de impuestos. Incluso se convirtió en una de las cartas que aceleraron el quiebre del vínculo entre las provincias y el ex presidente Fernando de la Rúa.
El diputado nacional Víctor Zimmermann (UCR) lamentó que en el discurso del Presidente «no exista claridad en las estrategias, por ejemplo sobre la coparticipación federal».
Mientras el Presidente planteó que se debe definir «la responsabilidad fiscal entre la Nación y las provincias», el legislador opinó que «la futura ley de coparticipación debe ser un instrumento para el desarrollo sustentable, con una clara mirada federal en la distribución de los tributos, apuntando a implementar políticas de crecimiento en las regiones más postergadas».
Ya habían anticipado su malestar también algunos mandatarios como el salteño Juan Carlos Romero (PJ) y los radicales que el fin de semana se reunieron en Viedma para comenzar a forjar un frente de defensa de los recursos coparticipables.
Fue, la de ayer, otra señal de que no existirá finalmente un debate serio del sistema de coparticipación, que pueda derivar en una profunda reforma del actual esquema fiscal. Sólo buscará calmar con una ley «light» las exigencias del Fondo Monetario respetando los lineamientos vigentes maquillando algunos puntos de «premios» y «castigos» para resguardar en cierto modo el federalismo que exigen las provincias.




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