24 de abril 2006 - 00:00
Kirchner testea Córdoba y busca candidato “K” puro
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En tanto, a principios de mayo, está pautado que sea Julio De Vido, el ministro de Planificación, quien concurra a la docta a animar una actividad de un grupo de militantes que se congregaron bajo un sello poco original pero efectivo: Centro de Participación Kirchner Presidente.
La aparición de ambos «pingüinos» por opción -Zannini es cordobés; De Vido porteño- incrementará el nivel de frenesí con que se mueven el kirchnerismo y el peronismo cordobés para sondear, y sobre todo a través de quiénes, qué ocurrirá en los meses previos a la elección de 2007.
Interpretaciones
Para interpretar esas presencias deben analizarse distintos hechos:
c José Manuel de la Sota no puede reelegir como gobernador: dicen que tampoco quiere y aunque quisiera tampoco tendría margen para retocar la Constitución. Pretende, sin embargo, imponer a su sucesor: mira a Juan Schiaretti, su vice, no sólo porque es el que mejor mide de todos los postulantes
-un fenómeno usual en los vices: ver el caso Scioli o recordar lo ocurrido con Ruckauf- sino porque sólo podría tener un mandato y, de ese modo, el «Gallego» podría regresar dentro de cuatro años. Tiene, todavía, De la Sota una ventaja: es el jefe del peronismo -partido que puede, aún, garantizar elecciones- y en Córdoba, a diferencia de Capital o el conurbano, peronismo y kirchnerismo son «categorías» marcadamente distintas.
c Zannini, que debutó en el PJ luego de militar en el PC con un grupo que llamó «Los muchachos peronistas», estará en este caso incentivando la inclusión de un ala radical en el armado global del kirchnerismo cordobés que, observando en detalle, tiene su principal flaqueza en la ausencia de peronismo K puro, falencia que intentará compensar De Vido que, vía Ricardo Jaime, le arrimó días atrás a Kirchner a quien tiene todas las chances de ser el próximo intendente de Córdoba capital: «Pichi» Campana.
c En los pasos de este ex deportista, puede intuirse el destino de Luis Juez: además de arrebatarle a Campana, el kirchnerismo, vía Patricia Vaca Narvaja, le quitó cinco legisladores provinciales al intendente de la Capital, mientras en la Casa Rosada, luego de sus manifestaciones contra el Consejo de la Magistratura, tiene cerradas las puertas y bloqueados los teléfonos. En su última visita a Buenos Aires, ni siquiera lo atendió Claudio Morresi, secretario de Deportes de la Nación.
c Zannini podría, quizá, atar a un sector de la UCR que ayer se encapsuló en su interna partidaria y tras la cual podría enfrentar una dura sangría que engorde las chances del kirchnerismo para compensar, siquiera mínimamente, el poder del PJ formal que sigue respondiendo a De la Sota más allá de las intenciones de Eduardo Di Cola o el «líbero» Eduardo Acastello, que alientan sus propias candidaturas. Otra autopostulada, Vaca Narvaja, sólo consigue socios entre el kirchnerismo no PJ, mientras el preferido de la Casa Rosada, el empresario -su familia controla la Aceitera General Dehesa- y hoy senador nacional, Roberto Urquía, por ahora apenas se comprometió a no decir que «no» ante las versiones, insistentes, de que será el próximo candidato a gobernador.
Pablo Ibáñez




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