26 de diciembre 2005 - 00:00
La oposición se rearma contra Kirchner
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En la plaza neuquina, la diputada nacional por el MPN, Alicia Comelli, que estrenó banca este mes, ya ratificó públicamente su intención de postularse como gobernadora, en reemplazo de Sobisch. Comelli no hizo más que sumarse a una larga lista de sucesores de la causa emepenista que incluye al vicegobernador Federico Brollo, el diputado nacional José Brillo, el ex vicegobernador Jorge Sapag y el senador nacional Pedro Salvatori.
Pero la diputada Comelli juega a varias puntas ya que anticipó personalmente que, de no concretarse la candidatura a gobernador, dará pelea por la intendencia de la ciudad capital. Un bocado apetecible que dejará vacante el radical opositor Horacio Quiroga y un desafío para reposicionar al partido provincial al frente de la intendencia más poderosa.
Aquí también Comelli tendría que probar fuerzas con figuras de su mismo color político: el ministro de Producción y Turismo, Marcelo Fernández Dotzel; el presidente de la Agencia de Desarrollo Urbano Sustentable (ADUS), José Oser; los legisladores provinciales Manuel Gschwind y Oscar Gutiérrez; el concejal Luis «Chito» Jalil y el ex diputado provincial Julio Falleti.
Mientras recrudece la interna, Quiroga ostenta: «Quiero y voy a ser gobernador» y, desde las ciudades de Zapala y Cutral Có, comandadas por dos de sus más férreos opositores, lanzó, asado de por medio, su proyecto.
Mientras se despejan las internas en el seno del MPN, el kirchnerismo hace pie en la provincia. El pasado jueves 22 Ricardo Velasco, esposo de la ministra de Economía, Felisa Miceli, lanzó en la ciudad de Neuquén la filial regional Comahue de la Corriente Nacional y Popular 25 de Mayo. Velasco, ex directivo de la cúpula del Banco Nación, pretende convertir a su agrupación que se identifica con el kirchnerismo, en una fuerza unificadora.
La postal rionegrina presenta un panorama similar. Allí, el diputado nacional por el Frente para la Victoria, ex intendente de Cipolletti y ex frepasista Julio Arriaga apuntaló la decisión kirchnerista de arrebatar la provincia al radicalismo en 2007.
Desde la vereda opuesta, el gobernador Miguel Saiz (UCR) intenta neutralizar el fracaso del partido en las elecciones del 23 de octubre. «No voy a llegar al autoflagelo. Asumo la derrota y soy el primer responsable», vitoreó salpicando culpas entre correligionarios.
Saiz insiste que «la línea gruesa del proyecto (de gobierno provincial) en marcha es el correcto», pero admite que podría haber cambios en su gabinete y no descarta la creación de nuevos ministerios. El gobernador busca la reelección, pero deberá dar batalla al frente K.
El ahora kirchnerista Arriaga, en tanto, está dispuesto a sumarse a la compulsa en una eventual fórmula con el actual senador nacional Miguel Angel Pichetto (PJ), un incondicional del Presidente. El cipoleño fue hasta hace unos diez días presidente del Frente Grande rionegrino y es vice del partido a nivel nacional, pero admite que en el Congreso de la Nación será un devoto más de Kirchner. Niega que vaya a convertirse en un «levantamanos», aunque reconoce que a la banca llegó de la mano del santacruceño.
Avanza en paralelo el «plan K» para arrebatarle Neuquén al MPN y Río Negro a la UCR, tiñendo del mismo color político la Patagonia
argentina. De hecho, en Chubut está el ultrakirchnerista Mario Das Neves; en Santa Cruz, Sergio Acevedo, que adscribe a Kirchner; y en Tierra del Fuego, Hugo Cóccaro, devenido de
urgencia en hombre K, ante un desintegrado radicalismo luego del juicio político al ex UCR Jorge Colazo.




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