12 de abril 2007 - 00:00

Modelo Cristina: bajan a 7 miembros Corte bonaerense

Con esta jugada, Solá se pone en sintonía con el modelo que Cristina Fernández empujó en la Corte nacional. Sin embargo, no hubo consultas formales entre La Plata y la Casa Rosada: el gobernador, según aseguró ayer, se lanzó a la aventura sin sondeos previos.
Es una verdad a medias: por vías informales, el ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco, testeó en máxima reserva a los jefes del peronismo parlamentario, lo que, en la práctica, es como consultar al Presidente. Se sabe: el PJ neokirchnerista no respira sin notificar a Néstor Kirchner.
Quien se movió sin red fue Carlos Roncoroni, que atraviesa sus últimas horas como titular de la Corte. Recién ayer, cerca de las 15, el ministro escuchó vía telefónica la confirmación oficial de que, un rato después, Solá anunciaría el proyecto «reductivo».
El jueves próximo, Roncoroni cede su sillón a Carlos Soria, un abogado platense especialista en derecho administrativo, que carga con un profuso currículum político. Fue, no hace tanto, un espadón de Julio Alak, lejanía que pretende deletear. Motivos tendrá.
Soria quedará al frente de un club de ocho que comparte con Juan Carlos Hitters, Eduardo De Lázzari y Eduardo Pettigiani -los tres designados en la era Duhalde-, Luis Genoud, Hilda Kogan y Roncoroni -junto a Soria, nombrados en 2002- y Héctor Negri.
El noveno pasajero se bajó en 2004: por entonces, Juan Manuel Salas abandonó el tribunal y los tironeos políticos impidieron que ese cargo sea ocupado.
 Argumento
El argumento de «agilizar la Justicia» fue el preferido de Solá, ayer, cuando explicó la propuesta. Forma parte de un plan integral de reforma judicial que avanza a los tumbos. De hecho, una iniciativa en materia penal chocó con la negativa del PJ, la UCR y sectores K.
Esta vez el escenario parece más propicio aunque, por precaución, Solá evitó aventurar un resultado positivo sin escollos. Sin embargo, deslizó que esta vez, a diferencia de lo ocurrido en 2002, la Legislatura no bloquearía su proyecto.
Tampoco, al menos en principio, la Corte reaccionará contra el recorte. Dato obvio: la reducción no eyecta a ninguno de los miembros actuales, por lo que, hasta tanto no medie una «depuración biológica», Cristina dixit, el tribunal continuará con ocho efectivos.
En el críptico lenguaje de señas de los cortesanos, trascendió que Negri, el único juez que sobrevive de la década radical -lo nombraron durante la gobernación de Alejandro Armendáriz- podría apurar su jubilación: deshoja 67 años y gruesos aportes en el IPS.
Pero nada es firme. Ni a Negri, que apenas unos meses atrás recomendó crear un fuero electoral al estilo Venezuela, ni a ninguno de los demás miembros pueden correrlos con el almanaque. Los ampara el fallo Fayt, que resistió una jubilación compulsiva a los 76.
 Integrantes
«El número siete es suficiente para satisfacer una Corte amplia, heterogénea, variada con varones y mujeres y con abogados que puedan pertenecer al foro», dijo ayer Solá.
«Antes no se pudo, ahora espero que sí», machacó en un gesto que huele a presión sobre el PJ y revela que, todavía, no asimiló el golpe que le asestó ese bloque al dormir la reforma penal. Es cierto que no será fácil para el PJ oponerse en público a ese proyecto.
En los asuntos de entrecasa, quizá esta vez Solá logre que León Arslanian, que lo escoltó en el anuncio, mantenga en el tiempo su respaldo a la propuesta. Con el paquete penal, amnésico, el ministro se sacó la foto pero luego mandó una carta a los jueces expresando su disidencia.

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