29 de junio 2004 - 00:00

“No fue pecado ambiental”

Brizuela reivindicó la política ambiental salteña y sus 2.500.000 hectáreas de áreas protegidas, resaltando que «el verdadero error fue haber establecido una reserva en la zona, cuando había alambrados y explotaciones de más de treinta años que terminaron, entre otras cosas, con el quebracho colorado».Asimismo, el funcionario atribuyó a «circunstancias electorales» la decisión del ex gobernador Roberto Ulloa de «transformar en reserva un área completamente devastada y con una superficie boscosa que no supera 20%».

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