La piquetera K Milagro Sala -en la foto, con Emilio Pérsico, del Movimiento Evita- extiende día a día su radio de influencia en el interior.
Aunque por lo bajo, para evitar una confrontación con Néstor y Cristina Kirchner, los gobernadores muestran su creciente preocupación por el avance de la piquetera kirchnerista Milagro Sala, que de manejar una sugestiva tajada de la construcción de viviendas en su Jujuy natal -vía recursos de Nación que recibe su cooperativa- pasó a intentar acelerar además emprendimientos similares en otros puntos del país, en lo que representa una incómoda injerencia de corte K.
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Este escenario se da en el marco del freno que sufren los planes de vivienda lanzados por la Casa Rosada, impactados por las deudas en las remesas federales.
Parte del malestar de los Ejecutivos tiene que ver, precisamente, con el hecho de que la sequía de fondos parece no hacer mella sobre la líder de la organización jujeña Tupac Amaru.
«Ahora la llevaron a Formosa para controlar a Gildo Insfrán», advirtió en las últimas horas un mandatario, que aún no vio por sus tierras a la dirigente social.
En sintonía con Córdoba -que gobierna el también justicialista Juan Schiaretti-, Sala logró, de la mano de su agrupación piquetera, fondos de Nación para construir 80 unidades sociales en el barrio Villa El Libertador, de la capital provincial, con una inversión total de 6,5 millones de pesos. «No nos molesta que el Gobierno nacional envíe fondos a una agrupación para construir viviendas, pero estamos en desacuerdo con que no se gire a la provincia, que es canal institucional; hace como dos años que no nos giran un peso para programas de viviendas», aseguró en abril pasado el ministro de Desarrollo Social cordobés, Juan Carlos Massei. Sala también tuvo su desembarco reciente en el partido bonaerense de La Matanza, en una reacción de la Casa Rosada para intentar pilotear parte de la orfandad política que generó en ese estratégico enclave electoral el ACV sufrido por el vicegobernador Alberto Balestrini.
En octubre pasado, el por entonces titular de la UCR nacional, Gerardo Morales, denunció que Sala recibe en Jujuy «10 millones de pesos por mes» de parte de «
Néstor Kirchner». Para el radicalismo, la dirigente piquetera montó un verdadero «Estado paralelo» en el distrito que gobierna el justicialista Walter Barrionuevo, a instancias del creciente poder financiero que le concede la Casa Rosada.
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