Provincias, con las persianas altas y una economía recuperada ya al 80 por ciento

Ambito Nacional

La actividad general se reactivó por encima de ese número en algunos distritos. Parálisis del turismo sigue siendo un factor de pérdida de ingresos clave. Preocupa todavía la caída del consumo.

La brecha que separa a las provincias de la región del AMBA no sólo se mide en términos de flexibilización social sino también en materia económica. La salida gradual de la cuarentena en aquellos distritos con curva de casos controlada o niveles de contagio cero, permitió entre abril y mayo una recuperación importante en sectores industriales y productivos que explican la mayor parte de los ingresos propios de las provincias, aunque todavía no alcanza para reflejar una mejora sustancial en el PBI regional.

Al anunciar la extensión del aislamiento social hasta el 7 de junio, el presidente Alberto Fernández aseguró que “en un gran número de provincias la actividad económica se ha recuperado por encima del 80%”.

Ese avance se evidencia en el crecimiento de los porcentajes de empleo exceptuado en cada distrito. Por caso, Jujuy, Tucumán, Salta, San Juan, Córdoba y Neuquén lideran un ránking elaborado por el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, con más del 85% de las actividades liberadas.

Con estrictos protocolos sanitarios, la situación por provincias evoluciona de acuerdo con la nueva fase de la cuarentena.

“Corrientes se encuentra casi al 100% de su producción”, dijo ayer el gobernador de Corrientes, el radical Gustavo Valdés, al anunciar nuevas flexibilizaciones previstas en la Fase 5. Pero remarcó que “la economía de la provincia en este tiempo ha sufrido mucho”, en referencia al impacto, entre otros ejes, en los ingresos locales.

En Santa Fe, en tanto, el gobierno provincial informó recientemente que las grandes industrias radicadas en la provincia (cerca de 200) y el 80 por ciento de los pymes permite alcanzar un 80 por ciento de la producción total.

En Córdoba, el gobierno de Juan Schiaretti informó que la actividad industrial está casi al 100 por ciento. “En lo comercial están quedando por habilitar las galerías, que lo estamos evaluando, y los shopping”, aseguró el vicegobernador Manuel Calvo, en diálogo con Cadena 3, respecto de la vigencia desde hace dos semanas de la Fase 4 del aislamiento obligatorio.

La excepción estuvo dada por la capital, que debió retroceder durante una semana a la Fase 3 por la detección de 55 casos de coronavirus en 72 horas. Pero la administración de Schiaretti confirmó que hoy retomará el estadio 4, con la habilitación, con los protocolos de rigor, de comercios, peluquerías y actividades profesionales, entre otras actividades.

En Entre Ríos, el gobernador Gustavo Bordet destacó que, de la mano de la flexibilización, en la provincia “está trabajando más del 90% por ciento de la actividad industrial y productiva, y un 75% del comercio y los servicios”.

“Entre Ríos está entre las provincias que más actividades habilitadas tiene en cuanto a industria, comercio y servicios; quiero destacar que esto es posible porque hay un muy bajo número de casos y no hay circulación activa del virus, pero requiere de un cuidado extremo”, enfatizó.

Horas antes, el secretario de Gestión del Ministerio de Producción, Ricardo Armocida, había remarcado que “quedan algunas actividades relevantes que no se han podido autorizar por motivos sanitarios, como es el turismo”.

En tanto, el gobierno de Santiago del Estero reveló que ya está en marcha nuevamente un 70 por ciento de las actividades, pero calculan que esa apertura se traduce por el momento en apenas un 40 y 50 del PBI.

Desde San Juan, el gobernador Sergio Uñac afirmó que ya está funcionando “el 92% de la actividad económica de la provincia”, Recordó que la agricultura y ganadería nunca se paralizaron y “la minería estuvo parada diez días, pero después volvió con un protocolo, tanto la metalífera como la no metalífera”.

Para Uñac, sin embargo, queda pendiente el turismo, “que está paralizado en el mundo”.

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Pero esa “nueva normalidad”, sin embargo, todavía no alcanza para revertir un dramático escenario ligado a la caída del consumo interno por las restricciones de circulación que persisten en mayor o menor medida en todo el país, al retroceso del poder adquisitivo y las limitaciones de los mercados internacionales para el ingreso de productos argentinos.

Pese a las diferencias regionales y políticas, hay coincidencia en que el derrumbe de la economía propia de las provincias será similar o peor al del 2002, cuando las finanzas públicas y el sector privado se deterioraron a niveles dramáticos.

El balance general es tan diverso como la geografía nacional. Y exhibe particularidades. Veamos algunas:

TURISMO

Duró poco la euforia del sector que merced al aumento del dólar y el impacto del impuesto país, logró en febrero el mayor número de pernoctaciones locales de los últimos 13 años, según un informe reciente del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación.

Es, sin lugar a dudas, uno de los rubros en los que más se apoya la mayoría de las economías provinciales y, por ende, uno de los que más explica en este momento la preocupación de los gobernadores por la imposibilidad para normalizar la circulación, aún en aquellos lugares donde la pandemia parece controlada. El “nuevo turismo” podría llegar por el momento solo de la mano del consumo interno o regional. Prueba de eso es la experiencia que arrancó este fin de semana en Jujuy, con éxito todavía relativo. O Mendoza, que se mira en el espejo de la provincia norteña y avanza hacia una idea similar.

El cese de la llegada de visitantes extranjeros provoca un impacto mayúsculo en destinos acostumbrados a los ingresos fuertes estacionales, como por ejemplo los centros de esquí o puntos como la Patagonia o la Mesopotamia (con epicentro en las Cataratas o la vedette correntina de los Esteros del Iberá).

INGRESOS

La otra gran arista de esta pandemia económica es la profundización del “estrés” fiscal que se agranda a medida que se extiende la cuarentena.

Las dificultades de la Nación y de las provincias para sostener un escenario de solvencia fiscal se fueron agrandando. En términos generales, los ingresos de los distritos tuvieron un repliegue en abril del 20%, y los nacionales un 25%, descontando la inflación.

En cuanto a los ingresos propios, la situación de las provincias habrá expuesto en abril quizás el peor resultado de los últimos tiempos: ingresos brutos, el principal impuesto subnacional, acumula una caída del 23%, empujada por la parálisis general de la actividad.

Por caso, Buenos Aires, el mayor distrito del país, reconoció el mes pasado un desplome del 23,4% en términos reales. Otro dato preocupante: ese mismo mes, la demanda de energía -asociada fundamentalmente a la actividad industrial, excluyendo alimentos- cayó un 41,3%.

Son todos porcentajes en los que incide también, en rigor, la postergación en el pago de tributos locales dispuesta por los mandatarios para aliviar el bolsillo de los contribuyentes, así como los diferimientos y exenciones impositivas otorgadas para aliviar a los privados.

Y allí es donde surgen otros interrogantes. ¿Podrán los gobernadores salir a buscar financiamiento cuando haya pasado el trauma de la cuarentena? Y en ese caso ¿quién le prestaría a un Estado cuya recaudación propia y coparticipación se desploman sin límite a la vista en un país, además, en la cornisa del default?

DEUDAS

Por lo pronto, las provincias con deudas en moneda extranjera aceleran los procesos de reestructuración; algunos con estrategias idénticas a la del Gobierno nacional, como Buenos Aires que busca renegociar una deuda heredada de u$s7148 millones. O Mendoza, Río Negro y Córdoba, con procesos similares.

Los distritos que tienen que afrontar compromisos de pago este año son, además de Buenos Aires, Mendoza y Neuquén, la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego, por un total de u$s1.200 millones, de los cuales u$s816 millones corresponden a vencimientos bonaerenses.

El próximo año, en tanto, será el turno de Santa Fe, Córdoba, Chaco, Chubut, Entre Ríos, La Rioja, Río Negro y Salta, por unos u$s2.200 millones. Con todo, el rojo fiscal se agranda y obliga a varios gobernadores a atar gran parte de las finanzas locales a la ayuda de la Casa Rosada -por ahora traducida en un desembolso global de $120 mil millones (60 mil millones en ATN y otros 60 mil en formato de préstamo)-, para contrarrestar la caída de la coparticipación, que en abril se ubicó en el 18,9%.

Un importante funcionario nacional, con despacho cercano al área que articula la relación con las provincias, explicaba que aquellos distritos con superávit crónico, como Formosa, San Juan o Santiago del Estero, podrán hacerle frente con menos sufrimiento a la caída de recursos nacionales. Aquellas con desbalances fiscales estarán más complicadas.

También es central la dependencia de recursos nacionales que tiene cada distrito. Aquellas que dependen de envíos de la Casa Rosada en un 80%, quedan atados de todos modos a la actividad nacional y la recaudación de tributos coparticipables. Es decir, por más que reabran todas sus industrias, terminarán penando si el mapa general no se termina de acomodar. En ese sentido, las provincias norteñas están frente a un escenario de mayor incertidumbre y de mayor dependencia de una mejora general.

“Es un año muy complejo para la inversión pública pero no por eso vamos a dejar de trabajar en el proceso de calidad de la inversión pública. Eso se logra con orden fiscal, que lo veníamos logrando. Lo importante es no dejar de hacerlo”, aseguró el ministro de Hacienda de Mendoza, Lisandro Nieri. El funcionario del Gobierno del radical Rodolfo Suarez reconoció que deberán ser “más eficientes que nunca en la administración de recursos y en la alta dependencia que tenemos del Gobierno nacional, que ha largado una asistencia a través de ATN del orden de los 5.000 millones de pesos de los cuales recibimos una parte y habría otra en camino”.

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PETRÓLEO

Hay, por último, un lote de distritos con economías más “independientes”, como las petroleras, con un porcentaje de recursos propios mayor al de origen nacional por efecto del cobro de regalías (hoy en retroceso). En esa línea, la decisión del Gobierno nacional de reinstaurar un barril criollo a u$s45 aliviará en parte y a futuro la situación de distritos como Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz o Mendoza. En parte, porque con el desplome del consumo de combustibles tanto en las estaciones de servicio como en la aeronavegación, las refinerías tienen depósitos llenos y frenaron la compra de crudo. Con lo cual, la actividad de extracción sigue en la práctica por debajo de cualquier nivel. Como indicaron desde un distrito en relación con el contexto general: “La oferta está reaccionando rápido, el problema está en la demanda”.

Y a futuro: este mes las provincias cobraron las regalías de la producción de abril, y se observan casos como Neuquén, que recibió $1.700 millones menos por este concepto. En junio las regalías también tendrán la liquidación de tres semanas al precio internacional del crudo, que en mayo tuvo un leve repunte hasta llegar a los u$s35 el barril de Brent. Por lo tanto, recién en julio correría el precio del barril criollo en las liquidaciones, aunque nada parece indicar que habrá un rebote de la demanda.

AUTOMOTRICES

El caso de las automotrices es particular: la mayor parte ya volvió a producir, pero el sector se encuentra por el suelo: a los históricos problemas de competitividad se suma la paralización de los patentamientos tanto en el mercado local, donde se espera el peor año desde 2002 en torno de las 250 mil unidades (ver suplemento Autos), como de la plaza brasileña, el destino excluyente de la producción nacional de autos.

Los polos bonaerenses, con Toyota, Ford y Volkswagen a la cabeza, y el cordobés, con Fiat y Renault, retomaron la actividad bajo protocolos, siguiendo el camino que habían iniciado dos plantas de componentes netamente exportadoras: la de Volkswagen el Córdoba que produce cajas de cambio y la de Scania en Tucumán. Aquellas que sacan de sus líneas de producción vehículos terminados lo hicieron con turnos acotados, en parte por la pandemia y en parte por una crisis que arrastran desde que se desplomó el mercado brasileño hace ya cuatro años y que llevó a que vinieran funcionando con suspensiones y retiros voluntarios a disposición desde antes de los murciélagos y el Covid-19. Excesiva carga tributaria, deficiente infraestructura logística, capacidad ociosa en Brasil ya eran problemas para la industria nacional. Ahora, la pandemia agravó la situación. Un ejemplo: General Motor, que tiene su planta en Santa Fe, todavía no anunció la fecha en que encenderá la línea.

COMERCIO

La apertura de comercios escalonada registrada en las provincias que transitan las fases 4 y 5 generó alivio en el sector, aunque el nivel de recuperación de ventas es lento, y está atado al grado de protocolos sanitarios a cumplir en cada distrito y a la demanda real de los consumidores, muy ajustados por sus propias urgencias de ingresos.

El escenario más difícil está previsiblemente anclado en los enclaves donde persiste la cuarentena más estricta y sólo se permite la actividad de comercios esenciales. Allí los reclamos son angustiosos. “Entendemos que vienen los peores momentos en términos de la pandemia, pero no vamos a poder resistir”, aseguró a El Día el titular de la Federación Empresaria La Plata, Gustavo Celestre. “Las pymes no vamos a sobrevivir a puertas cerradas”, advirtió el presidente de la Cámara de Comercio de Resistencia, Martín Giménez.

Con la colaboración de Silvina Kristal y Ariel Basile

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