2 de mayo 2003 - 00:00
Se estiman pérdidas por u$s 350 millones
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En ganadería habrá un gran impacto en el mediano plazo. A la mortandad por ahogo se suma el estrés hídrico de los suelos
-por exceso de agua- que arruinó pasturas e impedirá nuevo cultivo, al menos por este año, hasta que se produzca el escurrimiento que requiere la tierra para volver a ser sembrada. A esto se suman las pérdidas personales de cada productor o el aumento de gastos que implica el traslado de animales a zonas altas, que debe hacerse con flete, que a su vez incrementan los costos por falta de combustible debido a las complicaciones para acceder a ellos. Los traslados por arreo son restringidos por la gran cantidad de áreas afectadas.
Bajo el agua
Según datos del gobierno santafesino hay 2 millones de hectáreas agrícola-ganaderas bajo agua, de las cuales 200 mil hectáreas tienen cultivos de soja y maíz que estaban a punto de ser cosechadas. Según datos privados entre 45% y 60% del área sembrada aún no había sido levantada, debido a retrasos generados por el clima. Los datos oficiales también indican que hay 1 millón de cabezas de vacunos en serio riesgo de muerte sobre 3,5 millones de animales en zona de riesgo. A las pérdidas del gran cordón santafesino hortícola se sumarán las de animales de granja, que constituyen el último recurso de PyMEs y chacareros. Por caso, ayer se mencionaba una pérdida por mortandad de 200 mil gallinas en Santa Fe. Los anegamientos de caminos y roturas de rutas impedirán tareas sanitarias sobre los rodeos y habrá incremento en los costos de inversión hasta adecuar las explotaciones a las necesidades de producción luego de un «saqueo» de nutrientes como el actual.
En Santiago del Estero, Corrientes y Entre Ríos el mayor impacto se dará sobre ganadería con un lucro cesante por problemas sanitarios, mortandad, retraso en la reproducción de los rodeos y efectos adversos sobre la infraestructura regional. Pero el campo no se queda quieto y los productores ya comenzaron una cadena de ayuda: al aporte del gobierno nacional a los frutilleros de Coronda se sumó la Federación Nacional de Productores de Papa, que aportó 2 camiones de papa para los inundados mientras una entidad como Coninagro se declaró en sesión permanente y CRA formó una base de datos para registrar campos aptos para recibir hacienda desde las zonas inundadas.




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