21 de mayo 2012 - 22:23

Ya diseñan nueva ley fiscal en Buenos Aires

Alberto Pérez
Alberto Pérez
Buenos Aires - El jefe de Gabinete del Gobierno de Daniel Scioli, Alberto Pérez, inició ayer el diálogo con legisladores del oficialismo para avanzar hacia un nuevo proyecto de ley de reforma impositiva, tal como dispuso el gobernador tras el triple fracaso legislativo de la semana pasada.

Con la base técnica que aportan funcionarios como la ministra de Hacienda, Silvina Batakis, y el titular de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires, Martín Di Bella, Pérez reunió ayer en La Plata al equipo de los «Ninos», que integran los diputados del FpV-PJ Guido Lorenzino, Rodolfo Manino y Martín Cosentino, tres alfiles con ADN sciolista que serán los encargados de consensuar en el propio bloque el nuevo plan, en medio de los tironeos internos con los sectores que se referencian en el kirchnerismo y que insisten en que el mandatario apele a un decreto para imponer el revalúo de las tierras, un costo político que Scioli ya anticipó que no está dispuesto a pagar y, por el contrario, recurrirá a la búsqueda del consenso que sea necesario para darle tratamiento legislativo a la ley.

Desde las filas K se niegan a respaldar por ley el revalúo escalonado con rebote en el Impuesto Inmobiliario y en los nacionales Bienes Personales y Renta Mínima Presunta.

Resistencia

Son horas determinantes para el futuro de la ley fiscal que busca Scioli, cuyos términos iniciales eran fuertemente resistidos por el campo debido a la suba prevista en el Inmobiliario Rural.

El Gobierno prevé obtener con esta ley $ 2.680 millones extra. Aunque ya es casi un hecho que esta semana no habrá convocatoria a una nueva sesión, se cree que las conversaciones entre los hombres del gobernador alumbrarán, entre hoy y mañana, una propuesta que será sometida al análisis de los bloques opositores del Frente Amplio Progresista, el PJ disidente, el denarvaísmo y el radicalismo.

A grandes rasgos, la nueva norma descarta un aumento inmediato del revalúo de los campos y contempla una suba escalonada, calcando con algunos matices el esquema santafesino (ver aparte).

En el hermético escenario de ayer influyeron dos factores: el epicentro de la embestida ruralista en Pergamino (que definió la continuidad de las movilizaciones hasta tanto se conozcan los alcances del nuevo proyecto) y la irresuelta e incómoda tensión puertas adentro del justicialismo entre el sciolismo y el ultrakirchnerismo que responde a la Casa Rosada.

«No necesitamos el OK de Nación para negociar con la oposición», remarcó ayer el jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, además de insistir en que el Ejecutivo intentará «acordar (con la oposición), como lo hemos hecho siempre».

«No hay puentes de negociación legislativa; están viendo qué propuesta hacer», admitió ayer, sin embargo, una fuente parlamentaria ligada al oficialismo.

En el marco del nuevo traspié legislativo del pasado jueves, había surgido la variante de escalonar el revalúo de tierras, según el modelo santafesino. Fue una prenda de negociación que acercó el Frente Amplio Progresista (FAP) al sciolismo, abocado al intento de asegurar el quórum (cuenta con 42 diputados del FpV y 3 del sabbatellista Nuevo Encuentro, y necesita 47).

Sin embargo, la posibilidad -en la que avanzaron los técnicos del Gobierno bonaerense durante el fin de semana- se encuentra atada a la necesidad de que el Ejecutivo termine de pulir las duras asperezas políticas con el ultrakirchnerismo encarnado en el vicegobernador, Gabriel Mariotto, con fogoneo desde la Casa Rosada.

Ayer, fuentes legislativas de la oposición coincidieron en que, más allá de la necesidad de encontrar una fórmula que permita destrabar el paquete tributario de un modo más armónico, la verdadera puja está dentro del propio peronismo.

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