El viaje empieza cuando todavía es de noche. A las cinco de la mañana, desde San Salvador de Jujuy, la camioneta emprende el camino hacia la Puna. Quedan por delante casi cuatro horas de ruta, curvas y pendientes hasta llegar al Salar de Cauchari-Olaroz, en el departamento de Susques, a unos 270 kilómetros al noroeste de la capital provincial. La altura va ganando terreno a medida que se avanza por la Cordillera de los Andes.
EXAR puso en marcha inversión de litio por u$s1.116 millones en Jujuy: así será la ampliación de Cauchari-Olaroz bajo el RIGI
La compañía inició las obras para llevar su capacidad de producción de litio a 85.000 toneladas anuales e incorporará tecnología de extracción directa. Energy Report estuvo en la Puna jujeña, a más de 4.000 metros de altura, donde el proyecto busca ampliar su escala con empresas, trabajadores y comunidades locales.
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En 2026 EXAR producirá unas 38.000 toneladas de carbonato de litio, pero en unos años serán 85.000. Cada bigbag pesa unos 600 kilos. Toda la producción se exporta a China, para fabricar baterias ante la alta demanda de la electrónica y electromovilidad.
La salida había sido con cielo cerrado y nublado. Pero, al superar los 4.100 metros, las nubes quedaron abajo y apareció un sol intenso, con un cielo celeste y despejado. El viento, en cambio, no dio tregua durante la visita. Sopla con fuerza en la Puna, mueve todo lo que no está sujeto y obliga a ajustar bien los gorros.
También recuerda que la altura no es un dato decorativo: condiciona cada movimiento, la exposición al sol y la forma de recorrer una operación industrial que funciona las 24 horas, los 365 días del año.
Ese fue el escenario del acto en el que EXAR puso en marcha las obras de ampliación de su proyecto de litio Cauchari-Olaroz, una inversión de u$s1.116 millones aprobada bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La iniciativa permitirá sumar 45.000 toneladas anuales de capacidad y alcanzar un total de 85.000 toneladas de carbonato de litio por año.
La compañía, que actualmente produce alrededor de 38.000 toneladas, también tiene como objetivo avanzar en una etapa posterior hasta las 150.000 toneladas anuales. En la planta poseen un depósito repleto de bigbag de 600 kilos cada una por un total de u$s3 millones listos para viajar a China, donde va toda la producción argentina.
La convocatoria reunió a unas 150 personas en el predio de la operación. Representantes de las siete comunidades cercanas, trabajadores, proveedores, autoridades provinciales, dirigentes sindicales y ejecutivos de la compañía participaron de una jornada que tuvo como eje el inicio de los trabajos, pero también dejó en evidencia una de las prioridades que atraviesan el desarrollo minero en Jujuy: que la inversión se traduzca en empleo y actividad económica para la región.
Una obra en la Puna, con proveedores y trabajadores jujeños
La llegada al complejo permite dimensionar la escala de la operación. El estacionamiento se llenó de camionetas 4x4, minibuses y combis que trasladaron a los asistentes. En el playón central se había montado un escenario de casi diez metros, con el logo de EXAR y alrededor de 50 sillas dispuestas al aire libre, bajo el sol. Detrás, tres enormes camiones de carga de las marcas SANY, Zoomlion y SMC anticipaban parte de los trabajos que comenzarán en esta nueva etapa: movimientos de suelo y tareas iniciales de infraestructura.
Una de las firmas vinculadas a esos trabajos es Servicios Mineros Cauchari S.A. (SMCSA), especializada en ingeniería, grandes movimientos de suelo y logística en la Puna. La compañía cuenta con 30 años de trayectoria en el sector de la construcción y registra, entre Argentina y Chile, unas 4.500 hectáreas de piletas construidas y alrededor de 300 millones de metros cúbicos de sales cosechados. Su actividad incluye la construcción de piletas de evaporación, preparación de plataformas y obras viales, tareas centrales para el desarrollo de los proyectos de litio.
Antes del acto formal, la recepción tuvo lugar en una cancha cubierta de fútbol cinco que también funciona como espacio recreativo para básquet y otras actividades. El lugar está integrado al gimnasio y al comedor del proyecto, con capacidad para más de 700 personas y servicio de catering Cookins. Cerca también funciona un kiosco y minimercado Copacabana, donde los trabajadores pueden comprar bebidas, alimentos y productos básicos durante sus jornadas en altura. Son detalles cotidianos de una operación que, por su ubicación y régimen de trabajo, necesita resolver buena parte de la vida diaria dentro del propio complejo.
La seguridad también forma parte de esa rutina. Antes de permanecer en el predio, los visitantes pasaron por controles de presión arterial y saturación de oxígeno. Habitualmente oxigenamos a 95%, pero en altura baja a 75%. La operación cuenta con una sala médica equipada y, ante una medición que requiera atención, se indica permanecer unos minutos en observación. En todo momento la visita tiene una asistencia a disposición. Para recorrer las instalaciones fue obligatorio utilizar elementos de protección personal: casco, chaleco o campera refractaria, lentes de seguridad y protectores para el calzado. También se recomendó tomar abundante agua, utilizar protector solar, proteger los labios y caminar despacio. En la Puna, correr o apurarse no es una buena idea.
El gobernador Carlos Sadir encabezó el acto y puso el acento en el empleo local. “Estoy muy contento de saber que esta obra comienza con empresas y trabajadores jujeños. Esto significa trabajo para nuestra gente, más desarrollo para esta región y para los pueblos de la zona, que es lo que buscamos”, expresó. También destacó la presencia de habitantes de las comunidades cercanas que ya trabajan en distintas áreas de la operación, incluso en puestos vinculados al control del proceso productivo.
El mandatario recordó el trabajo político que permitió la adhesión provincial al RIGI y defendió las herramientas de incentivo a la inversión. “Si hay algo que hice desde el primer momento es apoyarlo, porque entendía que era bueno para el país y para nuestra provincia”, afirmó. En ese sentido, valoró el acompañamiento de las empresas y la articulación con las comunidades: “Queremos que todas estén acá trabajando en este y en todos los otros proyectos que tengamos”.
Sadir también vinculó el desarrollo minero con la posibilidad de que los habitantes de la Puna puedan permanecer en sus localidades, estudiar y encontrar oportunidades laborales sin tener que migrar. En su discurso destacó el crecimiento exportador de Jujuy y sostuvo que ese desempeño es resultado del trabajo conjunto entre el Estado provincial, las empresas y los trabajadores.
Para Simón Pérez Alsina, presidente de EXAR, el comienzo de las obras representa el resultado de un recorrido largo, pero también el punto de partida de una nueva etapa. “La decisión de hacer esto es casi un 100% decir: teníamos un RIGI que el gobernador tanto apoyó”, sostuvo. Y anticipó que la compañía tiene una perspectiva de crecimiento que va más allá de la ampliación actual: “Los accionistas tienen ganas de llegar a 150.000 toneladas de a siete, ocho años”.
El ejecutivo destacó especialmente que los trabajos comiencen con proveedores de la provincia y trabajadores de la zona. “Lo más lindo es que comienza con proveedores jujeños, comienza con gente que trabaja acá, que vive acá”, dijo. Y explicó qué espera que ocurra con parte de la actividad económica que genere el proyecto: “Si tiene ganancias, lo mejor es invertirarlas acá, es lo que yo siempre digo, eso es la minería, es lo que termina generando por atrás, genera trabajo, que las comunidades también se desarrollen, que todo quede acá”.
El rol de JEMSE y la articulación provincial
Otro de los discursos centrales fue el de Exequiel Di Lello Ivacevich, presidente de Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (JEMSE), la empresa pública provincial que tiene una participación del 8,5% en EXAR. Di Lello destacó que JEMSE se convirtió en la primera empresa estatal en participar de un proyecto aprobado bajo el RIGI y vinculó esa presencia con una estrategia provincial de desarrollo productivo.
“JEMSE se transforma en la primera empresa pública en participar de un proyecto RIGI. Creo que eso es un motivo de orgullo porque tiene que ver con un modelo de desarrollo”, afirmó. También recordó que, antes de la creación de la compañía estatal en 2011, la industria del litio todavía no tenía el peso que alcanzó en la economía jujeña.
El titular de JEMSE puso como ejemplo la articulación entre inversión pública y privada, y mencionó la cercanía del parque solar Cauchari, cuya energía abastece a la planta. “Hay modelos en donde la inversión pública inteligente genera desarrollo privado, genera esfuerzo, genera nuevas fuentes de trabajo”, señaló. Además, destacó que EXAR es uno de los proyectos que logró construir una relación estrecha con actores locales y que la primera obra de esta nueva etapa se realice con empresas jujeñas.
Di Lello también planteó que la minería puede modificar la dinámica demográfica y económica de la Puna. Mencionó obras y servicios que ya se desarrollaron en la región y sostuvo que la actividad puede contribuir a que más personas se radiquen en esas localidades. “Creo que nuestra minería va a cambiar también la fisonomía de nuestra Puna”, expresó.
En la misma línea, el ministro de Minería de Jujuy y presidente de la Mesa del Litio, José Gómez, destacó el modelo que busca impulsar la provincia. “La minería en la provincia tiene que generar esto: generar proveedores jujeños, generar proveedores de las comunidades, que puedan trabajar y que la minería se desarrolle por jujeños”, afirmó. También agradeció a los trabajadores mineros por su participación en el crecimiento de EXAR y a los operarios de la UOCRA que comenzarán a intervenir en las obras de ampliación.
Arturo Pfister, presidente de la Cámara Minera de Jujuy, también puso el foco en la articulación entre el sector público, las empresas y las comunidades. “Esto que hemos soñado tanto y que hemos peleado desde la Cámara Minera para que así se dé en la provincia, con las comunidades, los proveedores locales y los jujeños, hoy es una realidad”, expresó. Y valoró que el acuerdo para impulsar el RIGI haya podido reunir a representantes de distintas fuerzas políticas: “Esta articulación entre lo público y lo privado es lo que necesitamos, es la unión de los argentinos en determinados puntos o estructuras, independientemente del color político”.
Cómo es el RIGI que aprobaron para EXAR en Jujuy
Según la Resolución 825/2026 del Ministerio de Economía, el RIGI aprobado para EXAR contempla dos etapas de desarrollo en el área sur del Salar de Cauchari. La primera incluye la finalización de los trabajos preliminares y la construcción de un módulo inicial para producir 5.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE), con un plazo de ejecución de cuatro años. Luego, la compañía deberá construir pozos, pozas de evaporación y una nueva planta de escala comercial para alcanzar la capacidad total de 45.000 toneladas, incluido el módulo inicial, en un período adicional de cinco años.
La resolución establece una inversión total en activos computables de u$s1.166.677.726, que se ejecutará en un plazo estimado de 90 meses desde julio de 2026. El inicio de operaciones fue previsto para diciembre de 2028. EXAR declaró inversiones computables por u$s37.967.590 durante el primer año y u$s58.787.877 en el segundo, por un total de u$s96.755.467 en los primeros dos años. Ese desembolso supera el mínimo del 40% exigido por los artículos 172 y 173 de la Ley 27.742. La empresa también informó que respetó el límite del 15% aplicable al cómputo de determinados activos para alcanzar el monto mínimo de inversión.
De la salmuera al carbonato de litio
Después de los discursos, la recorrida por la planta permitió observar de cerca el proceso que transforma la salmuera del salar en carbonato de litio. La visita estuvo guiada por Carlos Zapata, vicedirector de Operaciones de EXAR, quien explicó las distintas etapas y el funcionamiento de las instalaciones.
El recorrido comienza mucho antes de llegar a las plantas químicas. La salmuera se extrae de pozos subterráneos ubicados a profundidades de entre 300 y 600 metros. Es una solución con una concentración de sales entre siete y diez veces superior a la del agua de mar, por lo que no es apta para consumo humano, animal ni para riego.
En el sistema tradicional que utiliza actualmente EXAR, esa salmuera se bombea hacia grandes piletas de evaporación. Allí, el sol, el viento y la baja humedad de la Puna reducen gradualmente el volumen de líquido y concentran los minerales. El proceso puede demandar entre 18 y 24 meses. A medida que avanza la evaporación, distintas sales precipitan y se separan, mientras el litio permanece disuelto en la solución.
Una vez alcanzada la concentración necesaria, la salmuera ingresa a la planta química. Allí comienza una serie de tratamientos para eliminar impurezas, entre ellas boro, sulfatos, calcio y magnesio. La solución purificada se combina luego con carbonato de sodio (soda ash), lo que provoca la precipitación del litio en forma de carbonato. El producto se seca, se acondiciona y se envasa en contenedores herméticos para protegerlo de la humedad y conservar su calidad durante el transporte. El carbonato de litio obtenido tiene una pureza superior al 99% y se destina a la fabricación de baterías.
Zapata explicó que la planta de carbonato está organizada en diferentes sectores, con instalaciones específicas para retirar el boro, purificar la salmuera y completar las etapas químicas. Durante la visita, los asistentes pudieron observar también la sala de control, donde los operadores monitorean en tiempo real las válvulas, bombas y variables operativas de todo el complejo.
La planta no se detiene. La operación se controla durante las 24 horas de cada día del año, y las decisiones se toman desde esa sala, con información que llega desde los distintos sectores. Allí trabajan también jóvenes de las comunidades cercanas, que se capacitaron para desempeñarse en funciones técnicas y de monitoreo. La escena resume una de las transformaciones que busca mostrar EXAR: la incorporación de habitantes de la región a puestos que requieren formación específica y manejo de tecnología industrial.
La extracción directa, el salto tecnológico de la ampliación
La nueva etapa de Cauchari-Olaroz contempla incorporar tecnología de extracción directa de litio (DLE), desarrollada por Ganfeng en China y que la compañía traerá a la operación jujeña. La diferencia central con el método tradicional está en los tiempos y en la forma de recuperar el mineral. Mientras la evaporación solar puede demandar hasta 24 meses, la extracción directa permite separar el litio de la salmuera mediante un proceso industrial que puede completarse en un ciclo de entre 15 y 20 días.
La tecnología utiliza sistemas de separación selectiva, como resinas y otros materiales, para captar el litio directamente de la salmuera, sin esperar a que el sol y el viento concentren los minerales durante meses. De acuerdo con las características del proceso que incorporará EXAR, la compañía apunta a reducir costos, mejorar la eficiencia, acelerar la producción y optimizar el uso del agua de salmuera e industrial.
La explicación técnica también permite entender por qué el DLE es uno de los desarrollos que concentra la atención de la industria del litio en el NOA. La posibilidad de acortar los ciclos productivos y recuperar el mineral de manera más selectiva abre una alternativa para los proyectos que buscan ampliar su escala. Sin embargo, la tecnología requiere una adaptación a las características químicas de cada salar y de cada operación.
Durante la recorrida, Lucila Lasry, gerente de Relaciones Comunitarias e Institucionales de EXAR, hizo una aclaración sobre el uso del agua en el proceso productivo. “El proceso productivo de EXAR no utiliza agua, utiliza agua industrial que no es apta para consumo humano, animal ni para riego”, explicó. También precisó que la salmuera empleada en la operación tiene una concentración de sales entre siete y diez veces superior a la del agua de mar.
Lasry detalló además que, en el proceso de extracción directa, los efluentes líquidos vuelven a ingresar al circuito productivo para ser reutilizados. En cuanto a los residuos sólidos, explicó que reciben distintos tratamientos y disposición final según sus características, a través de operadores especializados y autorizados.
La operación también obtiene otras sales durante la concentración de la salmuera. Entre ellas se encuentra el cloruro de potasio, un producto que puede tener valor comercial como fertilizante. EXAR está próxima a alcanzar un tercer nivel de cosecha en las piletas y la compañía ya analiza la posibilidad de aprovechar ese material como una nueva oportunidad de negocio, aunque todavía debe evaluar las condiciones del mercado y la conveniencia económica.
Las comunidades, una parte central del proyecto
La ampliación también vuelve a poner en primer plano el vínculo de EXAR con las poblaciones cercanas. Las siete comunidades originarias vinculadas directamente con la operación son Susques, Pastos Chicos, Huancar, Puesto Sey, Olaroz Chico, El Toro y Catua. Más del 30% de los colaboradores de la compañía reside en esas localidades, mientras que alrededor del 70% de la fuerza laboral proviene de Jujuy.
Durante el acto llegaron representantes de esas comunidades, muchos de ellos con expectativas por las nuevas oportunidades de empleo y de contratación de servicios que puede generar la obra. Algunos ya trabajan en la planta; otros desarrollaron pequeñas empresas para ofrecer bienes y servicios a la operación. La participación local no se limita a los puestos industriales: también incluye transporte, alquiler de vehículos, servicios generales, alimentación y distintas prestaciones necesarias para sostener la actividad en un lugar alejado de los principales centros urbanos.
La empresa pyme de logística Nachito -en homenaje a un abuelo jujeño- es un ejemplo de desarrollo de proveedores locales: formada por un matrimonio joven, de poco más de 30 años cada uno, oriundos de Pastos Chicos, comenzó como proveedora de baños químicos y hoy ya poseen 8 camionetas 4x4 para traslados de personal y visitas. Pamela Mamani, una de las propietarias, trabajó otros nueve en cinto distintas áreas de proyectos de litio, y hoy es una emprendodora que busca seguir creciendo. "Es importante que las comunidades participemos en los trabajos mineros", explica con sus manos al volante, ya de regreso a San Salvador. "Antes no me gustaba la minería, hoy es la fuente de trabajo de muchos", agrega.
La secretaria de Pueblos Indígenas de Jujuy, Yolanda Cruz, destacó la participación de las siete comunidades del pueblo Atacama y explicó que existe una mesa de trabajo mensual entre la empresa y sus representantes. Allí se abordan temas vinculados con la bolsa de trabajo, los proveedores locales, los programas de desarrollo y las inquietudes ambientales que plantean las comunidades.
Ese espacio de diálogo es una de las herramientas para canalizar demandas y ampliar la participación de las poblaciones cercanas en la actividad. La expectativa de la nueva etapa es que el crecimiento de la operación también se refleje en más empleo, capacitación y oportunidades para los emprendimientos locales.
EXAR, por su parte, informó que el 91% de sus erogaciones se destina al mercado interno y que trabaja con más de 820 proveedores. La compañía estima que su actividad genera alrededor de 2.000 empleos directos e indirectos en Jujuy y el resto del país. La ampliación busca profundizar ese entramado, con la incorporación de empresas jujeñas desde las primeras tareas de obra. En principio, se sumarán 140 personas más, pero esa cifra se puede triplicar en los próximos años.
La jornada terminó con la recorrida por las instalaciones y el descubrimiento de una placa conmemorativa, por el inicio de las obras de ampliación. Afuera, el viento seguía soplando con fuerza sobre el playón, el sol no daba tregua y los camiones ya se los veía preparados para los movimientos iniciales de suelo.
En ese paisaje de altura, donde la escala del salar contrasta con la de las comunidades y los pequeños emprendimientos que lo rodean, EXAR puso en marcha una inversión que busca multiplicar su producción y sumar tecnología. El objetivo será que esa nueva escala industrial también amplíe las oportunidades para quienes viven y trabajan en la Puna.
















