18 de diciembre 2000 - 00:00

Año complicado para la industria de alimentos

La Argentina, que sólo hace dos años supo imaginarse la góndola del mundo, debió enfrentarse este año 2000 a una suma de problemas que frenaron su expansión como exportador de alimentos.

A la pérdida de valor del euro contra el dólar y a la intransigencia de políticas internas que frenaron la expansión de un sector que representa 60% de las exportaciones totales del país se agregaron otros factores que complicaron a las industrias locales.

El sector alimentario fue afectado este año por subsidios agrícolas, barreras paraarancelarias, aranceles a las importaciones, problemas sanitarios y lentas negociaciones bilaterales.


Los empresarios aducen que la vigencia de impuestos que distorsionan la competitividad del sector fue determinante en el estancamiento de las colocaciones externas. En el plano interno, el menor consumo produjo recesión, golpeó a industrias prósperas e hizo desaparecer a otras que arrastraban problemas financieros.

Todos estos factores fueron presentados, recientemente, por la principal industria que surge del campo, la de alimentos.

En efecto, luego de la crisis de Brasil, las industrias argentinas buscaron romper la dependencia e intentaron ampliar los mercados en Europa, Estados Unidos y el sudeste asiático. Pero la relación euro-dólar entorpeció las colocaciones en el Viejo Continente mientras en EE.UU. se acrecentaban los lobbies para impedir el ingreso de, por caso, cítricos y maní.

Las exportaciones agroalimentarias argentinas rondarían en u$s 14.000 millones este año, aunque los productos primarios pesaron más que los elaborados en el valor final de las colocaciones.

Líderes

De esta forma, la soja y el trigo lideraron las ventas y crecieron en relación al año anterior. Una de las industrias más prósperas, en tanto, la aceitera, perdió participación en valor por la fuerte caída en los precios de grasas y aceites. La actitud de China -un comprador estratégico de aceites-provocó la hecatombe al instalar industrias aceiteras y volcar su demanda sólo a materias primas oleaginosas.

Un nicho de mercado comenzaba a perderse mientras se seguían retrasando las devoluciones de IVA a las exportaciones.

Otro caso singular es el de la industria frigorífica que parecía renacer a principios de año con la declaración de la Argentina como país libre de aftosa sin vacunación. En ese momento se pensó en conquistar rápidamente el mercado japonés que paga altos valores por una carne que es muy diferente a la argentina. No obstante, se hablaba de «nichos» y «especialidades» aunque los fletes y los seguros seguían entorpeciendo el negocio. Todo el sector de ganados y carnes siguió expectante hasta que comenzaron a aparecer problemas sanitarios en el norte del país que terminó en el reconocimiento oficial de existencia de virus de aftosa en el país.

La historia terminó con el cierre de la mayoría de los mejores mercados para la carne de la Argentina, como
Estados Unidos y Canadá, complejidad que se sigue padeciendo hoy. Hasta setiembre, la industria frigorífica había colocado en el mundo carnes por u$s 610 millones, según las estadísticas del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

En el rubro bebidas no fue mejor: la suba de impuestos para las gaseosas y la amenaza de mayor presión para el champagne también generaron zozobra en dicha área durante principios de 2000.

Precios

Un matiz diferente tuvo, en tanto, la industria láctea ya que las mejoras en los precios internacionales del producto también impactaron en los números locales y la industria piensa más en la posibilidad de promocionar el producto en el mercado interno -una alternativa que beneficiará a toda la cadena-que en superar la crisis de demanda en Brasil, donde este año se gestaron más trastornos de accesibilidad y la industria local debió sortear acusaciones de dumping. No obstante, la consolidación de nuevos mercados permitió una ola de adquisiciones, crecimiento y acuerdos para fabricación y distribución de productos lácteos.

La industria avícola, en tanto, luego de luchar, con justicia, contra las exportaciones de Brasil a precios de dumping, logró que el gobierno impusiera aranceles compensatorios a aquellas empresas que vendían en la Argentina a menores precios que en Brasil.

Finalmente, toda la industria de alimentos -que lidera las exportaciones del país-evolucionó hacia una etapa de concentración y fusiones que afirmó a los grandes holdings, pero no pudo disimular el malhumor de un sector por el estancamiento.

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