El Semáforo de Economías Regionales que elabora Coninagro todos los meses desde hace más de diez años dejó una conclusión tan contundente como incómoda para la política agroindustrial: casi la mitad de las producciones del interior vivió estructuralmente en crisis durante toda la última década, aun en años de altos precios internacionales y récord exportador. Vitivinicultura y cítricos dulces lideran ese ranking negativo, con cerca del 70% de los meses en rojo, seguidos por lechería y arroz (63%) y luego ovinos, peras y manzanas y papa, todos por encima del 55% del período en situación crítica.
La otra cara del boom agroexportador: una década de economías regionales en rojo
Un informe de Coninagro revela que 8 de 19 actividades pasaron más del 50% del tiempo en crisis mientras el agro exportó en 2025 muy por encima del promedio histórico.
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Vino ymosto. El consumo interno en 2025 se ubicó en 15,7 litros por habitante al año, lo que implicó una caida 4% respecto al año previo (16 litros).
La foto de noviembre de 2025 no mejora ese diagnóstico estructural. Según el último relevamiento de la entidad, hubo 5 actividades en verde, 8 en amarillo y 6 en rojo, con un dato que encendió una señal de alerta adicional: la avicultura cayó de verde a amarillo, reflejando un deterioro simultáneo del negocio y del mercado.
En rojo quedaron yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, actividades en las que, de acuerdo con Coninagro, los precios que reciben los productores quedaron por debajo de la inflación y del aumento de los costos, licuando márgenes y bloqueando cualquier proceso de recuperación sostenida. En contraste, bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel lograron ubicarse en verde gracias a precios que superaron a la inflación, combinados con un buen desempeño exportador y señales productivas positivas.
La paradoja exportadora: récord de dólares, crisis en el territorio
El informe muestra una de las mayores contradicciones del agro argentino reciente. Entre enero y noviembre de 2025, las 19 actividades relevadas por Coninagro exportaron u$s54.193 millones, un salto del 65% frente al promedio de la última década, que se ubicaba en u$s32.802 millones. Sin embargo, tres de cada cuatro dólares provinieron del complejo granario, mientras que el 9,4% lo aportó el sector bovino y solo el 14,6% —unos u$s7.912 millones— quedó en manos del conjunto de las economías regionales.
El desbalance también se replica en las importaciones. En el mismo período, las compras externas totalizaron u$s3.145 millones, con el 72% explicado por granos, seguidos por forestal (9%), porcinos (4%) y algodón (3%), lo que refuerza la presión competitiva sobre producciones locales con costos en alza y baja escala.
Cuando se mira la dinámica sector por sector, el mapa es todavía más heterogéneo. Tabaco fue el gran ganador del año, con u$s590 millones exportados, un 293% por encima de su promedio histórico, seguido por arroz (u$s414 millones, +181%), forestal (u$s148 millones, +154%) y el complejo lácteo, que llegó a u$s1.621 millones, un 129% más que en 2016–2024. En el extremo opuesto, la avicultura fue la única actividad con una caída relevante, al exportar u$s87 millones, un 64% menos que su promedio de largo plazo.
Ese retroceso explica en buena medida su paso de verde a amarillo. Coninagro detalló que en los últimos doce meses los precios de carne y huevos subieron solo 16%, frente a una inflación del 31%, mientras que las exportaciones cayeron 13% y las importaciones crecieron 12%, aun cuando el consumo interno avanzó apenas 1% y la producción siguió expandiéndose.
En cambio, la ganadería bovina mostró uno de los perfiles más sólidos del tablero. En noviembre, el precio del novillo y del ternero acumuló una suba interanual del 64%, duplicando la inflación, mientras que las exportaciones alcanzaron u$s4.981 millones, con un salto del 43%, y el consumo interno volvió a crecer hasta 49,3 kilos por habitante. Algo similar ocurrió con granos, donde los precios subieron 40% interanual, la producción proyectada para 2025/26 trepó a 147,7 millones de toneladas y las exportaciones llegaron a u$s45.877 millones, un 83% más que el año anterior.
El contraste con las economías en rojo es marcado. En algodón, el productor recibió en promedio $1.487 por kilo, apenas 7% más que un año atrás, muy por debajo de la inflación, mientras que las importaciones se dispararon 133%. En arroz, el precio real cayó 36% interanual, aun cuando las exportaciones crecieron 201%, reflejando que el boom externo no se traduce en mejores ingresos locales. En leche, el precio al productor subió solo 8%, con costos y salarios muy por encima, pese a que las exportaciones avanzaron 84%. Y en vino y mosto, los valores pagados crecieron 11% interanual, con consumo interno en baja y importaciones que saltaron 129%.
Así, el semáforo de Coninagro confirma que el problema de las economías regionales ya no es coyuntural sino estructural: aun en un año de dólares récord para el agro, una porción significativa del interior productivo sigue atrapada entre precios que no acompañan, costos que suben y mercados externos cada vez más competitivos, un combo que explica por qué, para muchas actividades, la última década fue mayormente roja.





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