Alarma mundial: la ineficacia de Argentina la pone cada vez más lejos de Rusia
-
El deporte femenino generará ingresos globales de u$s3.000 millones en 2026
-
Con uno menos desde el inicio, River empató frente a Blooming en el debut por Copa Sudamericana
Luego de los 20 minutos iniciales, Di María no pesó tanto en el juego y Argentina volcó el juego hacia la izquierda, donde Ever Banega no pudo nunca conectarse en el circuito, pero la desfachatez de "Papu" Gómez llevaba un poco de aire e ilusión al equipo. Fue así como el capitán de Atalanta encontró en una corrida por ese sector una chance clara de gol, que Pedro Gallese, en un anticipo de lo que sería su partido, envió al córner.
Al minuto, llegó la única situación de Perú en todo el primer tiempo. Y fue muy clara. Trauco desbordó por izquierda y envió el centro para que Jefferson Farfán, en el área chica a la altura del primer palo, increíblemente malograra la oportunidad.
Argentina no se amilanó y siguió intentando. Esta vez con Lucas Biglia, quien habilitó a Messi por el centro del campo para que el capitán se sacara a su marca de encima (de derecha hacia el centro como más le gusta) y rematara a milímetros del palo derecho de Gallese.
A esta altura el recuerdo de los goles errados ante Venezuela la fecha pasada cada vez pesaba más en la atmósfera de la Bombonera. Sobre todo cuando Benedetto, el más mimado del público, erró un increíble gol cabeceando sólo en el segundo palo un quirúrgico centro de Messi.
En el segundo tiempo, Sampaoli optó por Emiliano Rigoni en el lugar de Di María (quizás para cuidarlo ya que venía de una lesión y será una fija en la altura de Quito) y Argentina fue un vendaval durante el primer cuarto de hora.
A los 30 segundos, después de una corajeada de Mascherano, Messi habilitó estupendamente a Benedetto que le rompió el pecho a Gallese y el rebote lo capturó el rosarino para que su remate, de derecha y cruzado, diera en el palo y un defensor la rechazara al córner. De ese tiro de esquina, llegó un remate de Biglia de afuera del área que terminó esforzando sobremanera al arquero de Tiburones Rojos de Veracruz, en la liga mexicana.
A los 11 otra vez Messi habilitó a "Papu" Gómez para que se luciera Gallese con una nueva atajada. Y a los 15, un nuevo desborde del capitán argentino dejó sólo a Rigoni dentro del área chica pero el remate rebotó en un defensor y salió por la línea final, aunque el árbitro brasileño Wilton Sampaio cobró saque de meta. Tres minutos más tarde, tras otra asistencia del mejor jugador del mundo, Benedetto perdió su duelo con el arquero peruano.
Como en el primer tiempo, el entusiasmo de Argentina duró 20 minutos y si bien después fue un monólogo del equipo conducido por Sampaoli, la Selección no logró tanta profundidad y comenzaba a caer en la telaraña de Perú, que cada vez defendía más cerca de su arco.
Y así, el tiempo transcurría, los miedos aumentaban y las acciones se diluían en mitad de cancha. Messi entró en la versión que más le duele al público, la de tener que bajar hasta mitad de cancha para armar juego. Por eso, la única chance se produjo con un remate de afuera del área de Mascherano, que rozó el ángulo izquierdo.
Sobre el final, un tiro libre de Guerrero que Sergio Romero rechazó al córner pudo significar un mazazo tan irremontable como injusto.
Argentina pecó nuevamente de una preocupante ineficacia. Cambia los centrodelanteros, pero la ecuación es la misma. Lleva convertidos 16 goles en 17 partidos y Rusia cada vez está más lejos, aunque todo siga en sus manos ya que un triunfo en Quito le asegurará, de mínima, el Repechaje.



Dejá tu comentario