22 de junio 2005 - 00:00

Argentina empató, pero dejó mejor imagen que Alemania

Esteban Cambiasso acaba de convertir el empate, y Luciano Figueroa y Javier Zanetti se acercan para festejar. Argentina dejó una mejor imagen que Alemania, pero terminó segunda en su grupo.
Esteban Cambiasso acaba de convertir el empate, y Luciano Figueroa y Javier Zanetti se acercan para festejar. Argentina dejó una mejor imagen que Alemania, pero terminó segunda en su grupo.
Mientras sigan los cambios (que no hay dudas seguirán) será difícil calibrar el potencial de este equipo. En este empate ante Alemania -en el resultado porque en fútbol Argentina fue tremendamente superior- quedaron más situaciones positivas para rescatar que negativas. Como punto de partida habrá que decir que este conjunto de Alemania es (con sólo alguna modificación) el que estará el año que viene en el Mundial y Pekerman, según parece, presentó a más o menos la mitad del equipo que pisará el campo de juego en el torneo ecuménico de 2006.

No se puede soslayar que Argentina plantó un equipo en la primera parte y otro en la segunda, incluyendo variantes interesantes. Tampoco que frente a sí tenía precisamente al anfitrión del Mundial del año próximo y que -si se hacía un cálculo previo- había que echar un vistazo a las posibilidades de clasificación de México y Brasil. México está primero en el Grupo B, con 6 puntos, y enfrenta a Grecia, que perdió los dos encuentros; en cambio Brasil deberá definir con Japón, ya que ambos suman 3 unidades. De ganar México será el rival de la Argentina el domingo próximo y Alemania se enfrentará al ganador del encuentro entre brasileños y japoneses.

Con ese «combo» de posibilidades a la vista, Pekerman presentó una dinámica de juego, que vale decir siempre le dio resultado a los equipos sudamericanos: quitarle la pelota a los adversarios, contagiar el ritmo lento, cadencioso y de pelota asegurada en los pases y fabricar huecos para el remate. Si se revisa la libreta de apuntes se verá que la diferencia fue marcada en todo orden. Claro, una vez que Alemania (sin la pelota) se vio obligada a esperar en su propio terreno de juego y sin velocidad ni siquiera acertaba en el contraataque.

Una fórmula de Argentina que pocas veces encontró solución de no ser alguna pelota en profundidad para encontrar el remate a través de algún rebote (primer gol) o en profundidad (el segundo). El resto fue previsible, dando lugar al anticipo sea por arriba en el área o por abajo en los laterales.

Argentina fue más punzante cuando en la práctica se quedó con dos en el fondo (salió Samuel y quedaron Coloccini-Heinze) y lanzó en ataque a Zanetti y Sorín por los laterales. Más cuando ingresó Santana por Bernardi y ya lo había hecho Delgado por Tevez. En verdad, nadie sabe si Alemania se dio cuenta que no podía arriesgar, pues resignó todo; o que Argentina merodeaba alrededor de un triunfo (sin mucho convencimiento), pero lo cierto fue que ese juego bipartito hizo que se tradujera en aplausos para los argentinos y silbidos para los alemanes. ¡Y eso ya es bastante...!

Dejá tu comentario

Te puede interesar