Los jugadores de Argentinos festejan el triunfo ante Altlético Rafaela y su permanencia en la Primera División.
La solución estaba en el banco de suplentes. Argentinos mantuvo la categoría gracias a los goles de Matías Córdoba, un chico de 20 años, con muy pocos partidos en primera, pero lo hizo (y definió) como un veterano.
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Atlético Rafaela había planteado un partido trabado aprovechando la ventaja que había sacado en su cancha y jugando con el nerviosismo de un rival que tenía la obligación de ganar.
Argentinos intentó (sin lograrlo) ser ordenado para desbordar al rival con la habilidad de sus jugadores más dúctiles (Pisculichi, Marini, Oberman), pero con el correr de los minutos se fue desesperando y su juego se hizo desprolijo, facilitando los despejes de la defensade Rafaela. Así las cosas, el partido pareció encaminarse hacia un empate, y hasta Argentinos corría serio riesgo de perder en algún contraataque aislado, pero Osvaldo Sosa hizo ingresar a Córdoba por Brandán, y todo cambió.
El juvenil le cambió la cara al equipo y fue una rueda de auxilio para Pisculichi, pero fundamentalmente marcó el ansiado gol, definiendo con gran tranquilidad en un momento de mucha tensión.
Se podría decir que desde ahí empezó otro partido. El desesperado fue Rafaela, y Argentinos aprovechó el desconcierto para marcarle dos goles más, uno de ellos también lo hizo Córdoba y el otro Claudio Marini.
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