Aun en pleno verano, Madrid es imperdible

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Visitar Madrid en pleno verano puede aparentar inoportuno cuando en pocos minutos de avión se puede estar en Mallorca u otro punto del Mediterráneo. Pero bien vale la pena invertir por lo menos 4 o 5 días en la capital española aún soportando más de 30°. Si ya se la conociera de antemano, igual atrae -como si se quisiera chequear que siguen existiendo- renovar visitas a Plaza Mayor, el Parque del Retiro, los museos del Prado y de la reina Sofía, el Palacio Real.Apenas se arriba a la ciudad, la bonanza económica se ve claramente. Las obras en construcción se repiten a lo largo de los distintos barrios y en las afueras. Se habla de burbuja inmobiliaria con precios récord en los departamentos, pero lo concreto es que se siguen efectuando operaciones y no hay indicios de que se pinche rápidamente esa burbuja. Todo lo contrario: los bancos están otorgando créditos para compra de inmuebles a 40 años de plazo. Hay opciones además para extenderlo, y que sean los hijos quienes terminen pagando las cuotas. Para recorrerla en verano hay que estar preparado. Quizás por ello es que más que dedicar mucho tiempo a lugares tradicionales como Puerta del Sol, en la que se destaca la antigua Casa de Correos, construida en 1768 bajo las directrices del francés Marquet, conviene más ir a las afueras de la ciudad. De hecho Puerta del Sol es el lugar clásico de encuentro para el festejo de Año Nuevo, en pleno invierno,con el ritual de comer una uva con cada una de las doce campanadas del reloj de cuatro esferas, el más famoso de Madrid. Ofrece para ello vistas a Toledo que de por sí vale un día, el Escorial, Alcalá de Henares, famosa por su Universidad y por ser la ciudad donde nacieron Miguel de Cervantes (el autor de Don Quijote), y Catalina de Aragón; y Aranjuez, con su reconocido Palacio de Verano llamado la Casita del Labrador.
Pero donde saca ventaja Madrid frente a otros destinos aún con altas temperaturas es en la vida nocturna. La
Calle de Jesús en el barrio de Huertas es ineludible destino para ir de tapas. Igual con la zona de Austrias.
Un lugar muy recomendado para comer son las Terrazas del Casino sobre la calle Alcalá, un club selecto que permite, en acuerdo con el grupo NH, el ingreso de no socios. Para cenar, hay que efectuar reservas con tres meses de anticipación. Un lugar alternativo, barrio de Chueca, epicentro de la vida nocturna y lugar de encuentro de la comunidad gay. No debe olvidarse además de la clásica zona aledaña de la Plaza Santa Ana, donde la variedad de ofertas gastronómicas y las posgastronómicas son incomparables.

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