11 de diciembre 2006 - 00:00

Boca dio otro paso en falso y el torneo aún no tiene su campeón

La decepción de Boca en el final: Rodrigo Palacio se besa la camiseta, mientras MauroBoselli y Hugo Ibarra van con la cabeza gacha. El jueves deben desempatar con Estudiantes.
La decepción de Boca en el final: Rodrigo Palacio se besa la camiseta, mientras Mauro Boselli y Hugo Ibarra van con la cabeza gacha. El jueves deben desempatar con Estudiantes.
Boca está viviendo una pesadilla. Tenía 5 combinaciones de resultados de 6 posibles que lo consagraban campeón y se dio la única que lo perjudicaba.

Algunos recordarán una de las leyes de Murphy que dice: «Si algo tiene una mínima posibilidad de fallar, va a fallar». Boca, aun perdiendo, fue campeón en 85 de los 90 minutos que jugó ante Lanús, y se quedó con las manos vacías cuando Alayes quebró el arco de Arsenal, en La Plata.

Futbolísticamente el triunfode Lanús fue justo. Boca jugó apurado, sin control de pelota y ni siquiera se calmó cuando ganaba 1 a 0 producto de un inocente penal de Pellettieri (mano grosera en un centro de Palacio).

Ricardo La Volpe presentó un planteo poco habitual para un equipo que tiene la obligación de ser protagonista, una línea de 5 defensores con tres zagueros centrales (Silvestre, Daniel Díaz y Morel Rodríguez) y dos laterales (Ibarra, que jugó lesionado y se notó, y Calvo, que volvió después de dos meses y sintió la falta de fútbol). Fernando Gago delante de ellos para distribuir y cortar en la mitad de la cancha. Unos metros más adelante Guillermo Marino por derecha y Neri Cardozo por izquierda y Palacio y Palermo como delanteros.

Lanús, por su parte, jugó un gran partido. Tuvo un gran despliegue físico y siempre buscó atacar por los costados, sobre todo el derecho, donde la habilidad en velocidad de Lautaro Acosta fue un problema insoluble para Calvo. Consiguió el empate en una gran jugada que inició Sebastián Leto con un pelotazo de 30 metros a Lautaro Acosta, quien desbordó y tiró un centro que Claudio Graf de cabeza conectó con mucha potencia y precisión.

No se conformó con el empate y siguió atacando sin renunciar al manejo de la pelota en una zona donde Aguirre, Pellettieri, Archubi y Leto les ganaron a los mediocampistas de Boca.

El segundo gol llegó en una jugada de habilidad de Leto que definió con precisión Rodrigo Archubi, y a partir de allí jugó con la desesperación de Boca.

La Volpe se las jugó por los jóvenes, haciendo entrar a Mauro Boselli y Andrés Franzoia y postergando a Guillermo Barros Schelotto (que jugó apenas los últimos 15 minutos) y Marcelo Delgado (que se quedó en el banco de suplentes). Como frente a Belgrano, Boca terminó jugando con cinco delanteros en el campo, pero no creó casi ninguna situación de gol. La acumulación de atacantes le sacó espacios y terminó chocando contra la defensa de Lanús, que se fue poblando con los ingresos de Nelson Benítez y, en los últimos minutos, Mauricio Romero.

Fue Lanús el que de contraataque tuvo las posibilidades de marcar otro gol, pero le faltó precisión para dar otro golpe.

Boca tiene 72 horas para recuperar física y anímicamente a un equipo que viene de dos derrotas. Un equipo que tuvo el campeonato servido desde hace 15 días y no lo pudo concretar. Ahora queda la última oportunidad y es la primera vez que no tiene ventaja. Despilfarró todo su crédito y ahora debe jugar a todo o nada.

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