18 de febrero 2008 - 00:00

Boca fue lujoso y contundente

Todos abrazan a Martín Palermo. El goleador marcó su primer gol en 2008 y abrió el camino a un triunfo espectacular. Boca jugó un gran partido y ganó por goleada.
Todos abrazan a Martín Palermo. El goleador marcó su primer gol en 2008 y abrió el camino a un triunfo espectacular. Boca jugó un gran partido y ganó por goleada.
Volvió Boca. El equipo contundente y lujoso. El que tiene la batuta de Juan Román Riquelme, para dirigir una orquesta que toca de memoria y sabe un repertorio muy amplio.

Volvió el mejor Boca. El de la contundencia de Martín Palermo, el de la asombrosa velocidad de Rodrigo Palacio, el de la calidad indiscutible de Riquelme y el del corazón del «negro» Ibarra, que reaparecía de una lesión, pero parecía que nunca había estado inactivo.

Ante este Boca, jugó un Argentinos Juniors al que no le salió nada bien. Que intentó jugar de igual a igual y terminó apabullado en su campo. Que quiso tratar bien la pelota y la terminó maltratando, por propia incapacidad. Que confundió no hacer marcas personales con no marcar y dejó que Riquelme le caminara la cancha con una libertad que muy pocas veces tuvo.

Boca fue el de los grandes logros y con los mismos líderes, a los que se volvió a sumar la movilidad de Neri Cardozo, que poco a poco va retornando a su nivel.

Argentinos Juniors intentó de entrada con las apariciones sorpresivas del uruguayo Alvaro Pereira y la movilidad de Hauche, pero fue un espejismo que se apagó a los 21 minutos cuando Palermo consiguió abrir el marcador.

Fue una jugada a lo Boca, con centro, cabezazo bajándola de Ibarra y Palermo que la empalmó de volea, de ésas que a veces se van a la tribuna, pero ésta entró sin que Carrera pudiera hacer nada para impedirlo.

Después fue todo Boca. El gol desmoralizó a Argentinos Juniors y agrandó de tal manera al xeneize, que a partir de allí se hizo dueño total del partido.

El primer tiempo terminó 1 a 0, pero pudieron llegar un par de goles más y al comienzo del segundo tiempo apareció uno de esos pases magistrales de Riquelme y Palacio se encontró cara a cara con Carrera y no lo perdonó. Después fue para el aplauso. Toque, habilidad y agresividad buscando más goles que luego llegaron.

Primero con Jesús Dátolo, que logró «romper el maleficio» y hasta retirarse aplaudido por una parcialidad que lo resiste y después, cuando el tiempo se terminaba, con el penal de Escudero a Boselli, que también le permitió reivindicarse a Leandro Gracián, porque era una noche de reivindicaciones donde Boca volvió a enamorar a un público ávido de volver a ver en esplendor a jugadores que le dieron varios títulos nacionales e internacionales.

Boca se puso en carrera en el Torneo Clausura y si éste va a ser su rendimiento habitual, seguramente será un serio candidato a llevarse el título. También es seguro que no enfrentará a equipos que le den las ventajas que dio ayer Argentinos Juniors, pero ahí además de la calidad va a tener que mostrar la garra.

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