26 de junio 2003 - 00:00

Boca lleva a Brasil una luz que puede destellar

Boca lleva a Brasil una luz que puede destellar
Llevar dos goles de ventaja a Brasil no es poca cosa. Boca aprovechó la condición de local y se llevó el primer chico de la Copa Libertadores frente al Santos, con dos goles del «Chelo» Delgado. A Boca le costó mucho más que la diferencia que marca el resultado, porque los brasileños -si bien mostraron resolución en ofensiva-estuvieron cerca de llevarse un resultado más acotado.

Boca sabía que tenía que superar un difícil escollo, pero seguramente nadie pensó que le costaría tanto (por lo menos hasta el gol de Delgado). A pesar de que Bianchi diagramó un esquema casi a la medida de las posibilidades del Santos, los jugadores locales pocas veces encontraron la fórmula para hacerse de la pelota y generar su propio juego.

Tal vez porque Leao (el técnicode Santos) fue el que puso sobre el terreno un diagrama diferente: dos jugadores base como son habitualmente Renato y Diego y, a partir de ellos, formar triangulaciones con Pereira y Fabiano por derecha con Leo y Robinho por la punta opuesta, según la pelota circulara por el medio o en tres cuartos de cancha. Fue visible que Boca no acertaba en la marca, porque por un lado faltaba «timming» en la salida y por otro había imprecisión en los intentos de generar salida ofensiva. Battaglia debía llevar el peso mayor, porque Cascini no acertaba en la marca y Cagna no encontraba el enlace de partidos anteriores. Para suerte de Boca, los jugadores brasileños ganaron la pelota pero no tenían audacia para inquietar a la línea de fondo que planteó Bianchi. En verdad, todo terminaba -salvo alguna jugada aislada de Robinho-en el recurso del remate de media distancia, que era la única opción de llegada al arco de Abbondanzieri (desde lejos es difícil que le hagan un gol). Eso fue hasta la llegada del gol de Delgado, que mostró la pelota, ganó espacios laterales y sobre un hueco mandó un derechazo rasante que Costa llegó a tocar sin impedir el gol. Hasta ahí, un remate de Schiavi había sido la situación más clara.

Fue como si a Boca le hubiesen dado la llave del cofre donde se encontraban los secretos del juego que más le convenía, Bastó que Tevez «se metiera» en el juego, para que todo Santos entrara en zona de inseguridad. Los medios se retrasaron para no ser sorprendidos en contraataque, sin lograrlo. Simplemente porque Ibarra no tenía tiempo para explotarespacios por derecha, y tampoco Barros Schelotto se encontraba con alguna posibilidad de centro o espacio para alguna pelota cruzada. Sin embargo, Delgado se juntó con Tevez y provocaron una infracción tras otra. El partido entró en forcejeo, mejor dicho en pasarse la pelota de un equipo al otro. En otras palabras, jugando lejos de los arcos, como le convenía a Boca. Salvo algunos arrestos ofensivos de los jugadores del Santos (para estar cerca del empate, como lo estuvo), o la paciente espera de Boca para aprovechar algún contraataque o pelota parada, que también las hubo para aumentar diferencias. Boca fundamentó su juego en la firmeza de Schiavi, Burdisso y Clemente Rodríguez en defensa. Hasta que la tómbola favoreció a Boca: un centro de Delgado pasó entre cuatro jugadores sin que la tocara nadie y ganó la red. Negocio hecho.

Dejá tu comentario

Te puede interesar