Boca logró en Avellaneda su segunda victoria consecutiva
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Pero lo de Racing en ataque fue muy pobre, porque de los once jugadores que Caruso Lombardi puso en cancha nueve se dedicaban a defender, casi sin intenciones ofensivas. Boca, en cambio, quería más, pero Riquelme a lo largo de todo el primer tiempo nunca encontró en sus compañeros la misma sintonía de juego, más allá de que generó un par de situaciones de gol.
Cuando en el partido no pasaba nada llegó la apertura, toda la defensa de Boca y su arquero, Roberto Abbondanzieri, en un centro llovido sin fuerza de Juan Carlos Falcón, vieron como apareció el delantero Caballero para empujar la pelota al gol.
Los dirigidos por Alfio Basile no tuvieron reacción y Racing a partir de ese momento apostó más que nunca a la contra y pudo haberse ido al descanso con algún gol más de ventaja si hubiera sido un poco, no demasiado, ambicioso.
La historia del segundo tiempo cambió desde el mismo comienzo, porque Riquelme tomó más protagonismo y la primera vez que pisó el área de Racing provocó que Boca llegara al empate, marcado por Viatri, quien tuvo que empujar la pelota sobre la línea luego de un remate cruzado de Riquelme, que no pudo contener Jorge De Olivera.
En esa jugada Falcón se dejó anticipar por Riquelme y luego se distrajo Lucas Aveldaño, y esos errores el equipo de Avellaneda los pagó caro.
Tan caro le costó a Racing que llegando al cuarto de hora Viatri puso el 2 a 1, luego de recibir una habilitación exquisita de Riquelme, quien de tacó devolvió una pared como para que Diego Maradona le pida por favor que vuelva al seleccionado argentino.
Caruso Lombardi mandó a la cancha a Sebastián Grazzini, quien reemplazó a Falcón, que todavía está tratando de verle la cara a Riquelme porque sólo observó el 10 de la camiseta, y después al juvenil Luis Fariña, cambios tardíos para un equipo que sólo apuesta a correr.
Por suerte para Racing el mejor jugador de la cancha, Riquelme, se tomó un descanso y entonces todo dependió del equipo, que disponía de terreno y pelota, pero ese no es su fuerte.
Los minutos transcurrieron, Caruso Lombardi pasó a jugar con tres delanteros y a defender con la misma cantidad de hombres, pero tampoco alcanzó, pese a que Grazzini y Fariña intentaron lo que Racing no hizo en todo el certamen.
Al final ganó Boca, sin sobrarle nada porque con Riquelme en Avellaneda le alcanzó para cantar victoria y volver a sumar de a tres puntos.




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