Toda la felicidad de Martín Palermo, que muestra la pelota después de marcar su segundo gol. Boca fue amplio ganador y se sumó al lote de los punteros.
Es cierto que el rival no fue muy exigente, pero Boca jugó su mejor partido desde que lo dirige Alfio Basile y ganó con mucha tranquilidad y contundencia. Instituto tomó muchas precauciones para controlar el juego aéreo de Boca, pero esta vez los goles fueron todos con las piernas, y, en el caso de Martín Palermo, que marcó dos, los hizo con la derecha su pierna menos hábil.
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Boca ganó mucho en la generación de fútbol con el regreso de Marcelo Delgado, porque con su técnica suplió las intermitencias de Federico Insúa, que sigue sin encontrar su mejor nivel. Basile armó un circuito de juego que nacía en Fernando Gago y se prolongaba en Neri Cardozo, Insúa y Delgado, por lo que pasaba de posición defensiva a ofensiva con mucha velocidad.
No tuvo las «ráfagas intempestivas» de otros partidos, donde en los primeros minutos arrollaba a su rival y después bajaba de forma preocupante su rendimiento para terminar sufriendo. En cambio jugó al mismo ritmo los noventa minutos. Sin excederse en los centros para la cabeza de Palermo y buscando siempre progresar en el campo con paredes.
Instituto nunca inquietó a la defensa de Boca. Ni cuando jugó con un solitario e inofensivo Arrieta en ataque, ni cuando le agregó la compañía de Gonzalo Bergessio, quien tampoco pudo gravitar en el juego. Es que aunque Fernando Quiroz quiso cambiar el esquema, no pudo cambiarles la mentalidad a unos jugadores que estaban preparados sólo para defenderse y partían de la base que el rival era superior.
Boca no fue un «dream team», pero fue un buen equipo con mucha seguridad en su libreto. Con dos marcadores laterales que fueron salida permanente. Con un mediocampoque defendió bien, pero manejó la pelota mejor y con dos delanteros punzantes y muy metidos en el partido.
Si bien el mejor jugador de la cancha estuvo entre Gago, Battaglia y Cardozo, el jugador clave fue Marcelo Delgado, porque desde su predisposición a jugar se movió todo el equipo y fue el gran responsable de que se cambiaran los centros por las paredes. Boca demostró que «por la cancha de abajo» también puede ser efectivo y no necesita abusar de sus «torres» para ganar un partido. Tiene jugadores en todas sus líneas como para pretender ganar el campeonato y ahora está empezando a encontrar el funcionamiento que su técnico quiere. Es cierto que el rival no fue exigente, pero ante rivales del mismo nivel Boca no jugó bien, por lo que es un paso adelante...
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