Fue otra decepción. Boca, sin jugar bien, tenía el triunfo casi asegurado y faltando dos minutos en un rápido contraataque Lanús se lo empató. A Boca le sigue faltando la esencia del estilo Basile. No tiene juego, le cuesta hacer más de dos pases y generar situaciones de gol que no provengan de centros.
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Las intermitencias de Insúa son cada vez más profundas y aunque Gago trate de hacer prolija la salida del mediocampo después empieza el desorden. Battaglia en su debut estuvo muy contenido, y Bilos se tuvo que desdoblar para marcar y generar juego.
Adelante Palacio fue desequilibrante con su velocidad pero siempre terminó en desborde y nunca hizo la diagonal, por lo que sus avances terminaban en centros. Así llegó el primer gol, cuando Gioda quiso neutralizar a Bilos y sólo logró enviarla a su propio arco.
Lanús jugo mal en el primer tiempo dividiendo siempre la pelota en el mediocampo y con dos delanteros estáticos. Se modificó a partir de los ingresos de Lagos y Fabbiani porque adelantó sus líneas y tuvo más movilidad. Aunque el ingreso más productivo fue el de Manicero, no sólo por el gol, sino porque por izquierda encontró una franja a espaldas de Bilos que complicó a toda la defensa.
Sin embargo, con el correr de los minutos Boca parecía tener el partido controlado y una jugada cambió ese destino: Bilos se fue por izquierda y Fabbiani se le arrojó de atrás con un golpe descalificador. Bilos le recriminó a Fabbiani y lo empujó y el árbitro Gustavo Bassi pensó que le había pegado un cabezazo y los expulsó a los dos. Esta situación desconcentró a los jugadores de Boca y nadie bajó a tapar el lugar de Bilos, por lo que Manicero tuvo más libertad para sorprender y terminó empatando con un derechazo muy fuerte ante un centro pasado de Lagos.
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