7 de julio 2003 - 00:00

Boca se vistió de gala para su celebración

Boca se vistió de gala para su celebración
Fue una fiesta familiar. No porque haya ido poca gente, sino porque se vio -como nunca-padre, esposa e hijos reunidos quizá algunos por primera vez, para asociarse a la fiesta de Boca, para seguir gritando la conquista de su quinta Copa Libertadores de América, con una celebración ordenada que tuvo un show musical protagonizado por Soledad y una entrega de medalla a los «héroes que conquistaron América».

Mientras tanto, un equipo juvenil conformado por los profesionales que no estaban en la lista de la Copa (Bracamonte, Fabbro, Barbosa y Carballo) y jugadores de cuarta y quinta división que hacían su temprana presentación en primera perdía por 7 a 2 ante Rosario Central que los esperó en su estadio, en un partido que mostró descarnadamente la diferencia entre futbolistas profesionales y amateurs. Aunque esa derrota les importó muy poco a las 40 mil personas que fueron dispuestas «a vivir su propia fiesta».

La música de La Mosca, Los Ratones Paranoicos y hasta Rodrigocon su inolvidable canción dedicada a Diego Maradona le fueron dando clima al festejo que explotó cuando los jugadores nombrados por Ari Paluch (el animador) -uno a uno-eran invitados a subir al escenario para recibir su medalla. Fue cuando el festejo volvió a tener clima de estadio de fútbol, porque los nombres eran coreados por la tribuna con cantitos alusivos a cada uno de ellos.

El último en subir fue el capitán Diego Cagna portando el trofeo logrado: la Copa Libertadores de América, y el más aplaudido fue Carlos Bianchi, a quien en la foto final se lo vio bailando, abrazado al vicepresidente Pedro Pompilio. Una foto que no se perdieron ni jugadores, ni cuerpo técnico, ni dirigentes y que seguramente guardarán para siempre entre sus tesoros más preciados.

Tal vez el momento de mayor emoción fue cuando los jugadores dieron la tradicional vuelta olímpica, acompañados de sus familiares más directos. Se vio a Carlos Bianchi llevando en brazos a su nieto, a Delgado con su mujer y sus hijos, y a todos los jugadores con sus seres más queridos, mientras en la tribuna la familia xeneize festejaba cantando y prendiendo bengalas. En síntesis, una reunión que todos los campeones merecían.

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