Boca siempre tiene un pibe a mano para que lo salve

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Cuando el partido estaba complicado y parecía que el empate no se iba a modificar, otra vez Carlos Ischia apeló a los ingresos de dos juveniles y pudo ganarlo.

Esta vez el héroe fue Pablo Mouche, un chico que había perdido su lugar por una rotura de ligamentos cruzados que sufrió cuando estaba a préstamo y que se quedó en el club por voluntad propia, ya que los dirigentes y el técnico lo querían ceder a préstamo para que se foguee en otro club.

El chico de San Martín entró a los 30 minutos del segundo tiempo y cuatro minutos después definió el partido con una jugada individual por izquierda, que terminó con un zurdazo al primer palo que dejó sin chances a Bologna.

Banfield había sido mejor en el primer tiempo y tuvo tres situaciones claras para abrir el marcador, pero Luciano Civelli desperdició dos, y la tercera, un defensor, Víctor López.

Boca no encontraba la pelota y Riquelme era muy bien marcado por Bustos, que lo seguía casi en forma personal. Vargas y Dátolo no podían desbordar por los costados y Viatri quedaba muy aislado ante los defensores de Banfield.

Boca mejoró en el segundo tiempo, donde Bologna se lució al tapar un remate de Riquelme y Dátolo se lo perdió, levantando el remate final.

Banfield se fue «enamorando» del empate y ya no buscó más en ofensiva. Boca, con campo y pelota, lo fue arrinconando en su campo, pero sin crear peligro.

Ischia apeló a Gaitán y Mouche (la fórmula que le dio el triunfo el domingo ante Rosario Central) y otra vez le salió bien. Esta vez no fue Gaitán el salvador, sino Mouche con un gol en donde demostró toda su habilidad.

Boca está cada vez más vivo en el torneo Apertura. Está a 3 puntos de San Lorenzo y Tigre, y todo gracias a los goles de sus juveniles. Con River fue Viatri, con Rosario Central Viatri y Gaitán, y ayer Pablo Mouche. Ischia siempre cuenta con un juvenil a mano para que lo salve y tiene la valentía de ponerlo.

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