Tevez convirtió el segundo gol y 13 minutos después terminó el partido, simplemente porque la intemperancia (de alguna manera habrá que señalarlo) de los hinchas de Chacarita -que se encontraban en la segunda ban-deja que da sobre Brandsen-comenzaron a arrojar piedras, ca-ños y cuanto objeto contundente encontraran cerca. Síntesis: el árbitro Oscar Sequeira se vio obligado a suspender el partido cuando se disputaban 22 minutos de la segunda parte y el resultado marcaba ya una diferencia de 2 a 0 (porque Azconzábal había marcado un gol en contra en el primer tiempo).
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De allí resulta difícil extraerse del injustificable suceso -al que alguna vez habrá que ponerle fin-que culminó con un enfrentamiento que, al decir del vicepresidente 1° de Boca, Pedro Pompilio, reflejó que «al menos hay 70 personas heridas y 16 personas fueron trasladadas de urgencia al hospital Argerich, uno de ellos en estado muy grave». Tampoco se podrá soslayar lo que puntualiza el comunicado de prensa de Boca: «Se cumplió 100% con el operativo policial ordenado por el Comité de Seguridad Deportiva al contratar 450 efectivos policiales... y que durante el partido de reserva se advirtió al encargado del operativo policial que simpatizantes de Chacarita ya habían destruido la totalidad de los baños, puestos y otras instalaciones, en el mismo lugar donde luego se produjeron los incidentes».
El partido quedó -entonces-en segundo plano. Chacarita mane-jó mejor la pelota en el primer tiempo, pero, en un desafortunado rechazo de Arzeno, la pelota dio en las espaldas de Azconzábal y ganó la red. A pocos minutos del complemento,Tevez marcó el segundo, y Boca -hasta la suspensión-impuso su mayor oficio, solidez y predisposición de contraataque.
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