Boca y River lucharon, pero al final fue empate
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Palermo marcó para Boca y Gallardo igualó el encuentro para River.
Gallardo intentó tomar los hilos en River y sobre los 7 envió un centro que Fabbiani -extrañamente solo- cabeceó a las manos de Abbondanzieri.
El conjunto de Carlos Ischia volcó su juego a la izquierda, y generó riesgo cuando Gaitán se juntó con Chávez, generando zozobra en el fondo millonario, que se replegaba peligrosamente hacia el arco de Vega.
El mediocampo fue el lugar elegido por ambos equipos para dirimir una contienda que se presentaba incierta por momentos, pero a la apuesta de Ahumada y Domingo hecha por Néstor Gorosito, Boca repitió la probada fórmula de Battaglia con Vargas.
Los hombres de Ischia eran más profundos a la hora de encarar el ataque en terreno rival, sobre todo con la movilidad de Chávez y el juego de pivot de Palermo.
A los 34 Boca casi abre el marcador de manera fortuita, luego de un remate de Battaglia que se desvió en Villagra y se fue por encima del travesaño, cuando Vega sufría el final de la jugada.
River no encontraba el conductor, porque Gallardo estaba lento y escondido y Fabbiani evidenció un letargo a la hora de encarar a los rivales.
Un tiro libre mal ejecutado por Gallardo terminó en un contrataque de Gaitán por derecha, dejando rivales en el camino y su centro fue conectado por Palacio, y bien controlado en dos tiempos por Vega.
River era pura impotencia, sin ideas y confundido, porque ya el mediocampo no era su exclusividad y Boca tuvo en la zurda de Gaitán un poco del recuerdo de Riquelme, aunque con chispazos.
Para la segunda mitad, Boca salió decidido a hacerse dueño del trámite del partido, con Chávez ganándole las espaldas a Domingo y Palacio moviéndose por todo el frente de ataque.
La defensa de River mostró grietas por todos lados, porque Nicolás Sánchez debió salir demasiado lejos para controlar a Palacio y eso le iba a traer más de un dolor de cabeza.
Sin embargo, ese dominio territorial de Boca -mientras en River se preguntaban si Fabbiani había ido a la Bombonera-, no podía traducirse en la red.
Pero debió aparecer Palermo para romper el cero y con un tremendo "zapatazo" desde 35 metros venció la estirada de Vega, para el delirio de su parcialidad.
Gorosito metió mano al banco de suplentes y enseguida llegaron los cambios. Salieron Bou y Fabbiani e ingresaron Rosales y Buonanotte, para darle más "aire" al mediocampo riverplatense.
La duda estaba en la presencia en cancha de Marcelo Gallardo, sin peso ofensivo hasta ese momento, pero la clave de la jugada de Gorosito se vería a los pocos minutos.
Falta de Bataglia a Buonanotte cerca del área y el "Muñeco" le sacó punta a su botín derecho para colocar el balón cerca del ángulo superior derecho de Abbondanzieri, que se estiró y nada pudo hacer.
El partido estaba abierto, porque Ischia también tomó nota de lo que hizo River y mandó a Pablo Mouche a la cancha por un Palacio que ya no generaba sorpresas, y Gracián por un Gaitán que no respondía.
Buonanotte le comenzó a ganar la espalda a Battaglia y ahí River ganó en volumen de juego, sobre todo porque a los 33 el "chiquitín" le colocó un balón espectacular a Falcao, pero el remate del colombiano -solo ante Abbondanzieri- se fue cerca del palo derecho.
Luego llegó un remate de Buonanotte que cruzó el área, y algunos centros para Palermo que la defensa de River tuvo inconvenientes para controlar, aunque nada demasiado claro.
El final los encontró a los dos equipos con muchos errores, tratando de cuidarse, antes de ir a buscar algún gol que les diera el triunfo.





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