10 de marzo 2007 - 00:00

Boxeo: Narváez retuvo su corona mundial y marcó récord

El chubutense Omar Narváez
El chubutense Omar Narváez
El chubutense Omar Narváez inscribió ayer sus letras en oro en la rica historia del boxeo argentino, al defender con éxito por décima vez su corona de los moscas versión Organización Mundial de Boxeo (OMB), y superar la marca que ostentaban Pascual Pérez y Santos Laciar.

El campeón del mundo retuvo su cetro por puntos -en decisión unánime- ante el francés Brahim Asloum, en un combate a 12 asaltos realizado en la Salle de la Palestre de la ciudad de Le Cannet, se informó aquí.

Los tres jurados que tuvieron a su cargo la decisión por la vía de las tarjetas, dieron ganador al argentino, quien así consiguió su décima defensa exitosa.

Mucho se dudaba de la capacidad física de Narváez, en especial por una fractura que aún no se curó del todo, en su mano izquierda, precisamente la más punzante.

El trámite de la pelea fue netamente para el argentino, que a los 31 años está en condiciones de arriesgar algo más, de cara a su futuro, para ver la posibilidad de unificar el título con otras asociaciones, algo que hasta ahora evitó de manera sistemática.

Asloum llegaba con un palmarés algo "inflado" a nivel profesional, pero con la particularidad de haber sido medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

En el combate, siempre le dio la iniciativa al argentino, que evitó utilizar de manera asidua la mano izquierda y apostó todo a la derecha, a la que le agregó un gran trabajo de cintura y de piernas.

Incluso eso se evidenció desde el inicio, cuando a los dos minutos y medio le aplicó un golpe a su rival, quien tocó la lona con las manos y recibió la cuenta de protección de parte del árbitro puertorriqueño.

Asloum le dio mucho vuelo a Narváez, que pareció evidenciar mucha más experiencia en este tipo de combates, y con buenas combinaciones de golpes, tanto arriba como en la zona baja, fue desnivelando la pelea en su favor.

Las únicas manos que inquietó al patagónico, de parte de Asloum, fueron los cross de izquierda que ingresaban por la derecha de Narváez, algo que luego fue controlando con buenos juegos de cintura.

A la mitad de pelea Narváez había hecho una buena diferencia, siempre controlando su mano izquierda, algo que comenzó a utilizar con más asiduidad, pero controlando los impactos.

En el séptimo Asloum fue por todo, en busca de intentar desnivelar a Narváez, que puso coraje para aguantar las arremetidas y pudo colocar algunas manos en la zona baja.

"El orgullo está ante todo", se le pudo escuchar a Narváez diciéndole a uno de sus colaboradores, para dar a entender que tenia problemas con su lastimada mano izquierda, pero que no iba a dejar el título así nomás.

Los jurados dieron ganador de forma unánime al argentino, quien ahora deberá pensar qué quiere hacer con su futuro, para saber si está capacitado para dar el gran salto y buscar una unificación que le aporte más dinero, pero a la vez rivales más duros.

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