29 de abril 2007 - 00:00

Cañas hizo un gran partido pero no pudo ante Nadal

Guillermo Cañas cayó frente a Nadal y perdió su segundo final en este año.
Guillermo Cañas cayó frente a Nadal y perdió su segundo final en este año.
El argentino Guillermo Cañas dio hoy una muestra de lucha, coraje y buen nivel pero no pudo con el indomable español Rafael Nadal, que se impuso por 6-3 y 6-4 y se quedó por tercera vez consecutiva con el título del tradicional torneo Conde de Godó.

A pesar de la derrota, Willy se fue conforme de Barcelona, con la tranquilidad de "haber dejado todo dentro de la cancha", y a sólo dos puntos de meterse entre los veinte mejores del ranking de la ATP, meta que el argentino se puso cuando retomó la competición a fines de 2006, tras quince meses de suspensión por doping.

"Me voy sabiendo que hoy jugué un gran partido, la diferencia fue muy poca, estoy conforme con cómo juegue, por cómo rendí dentro de la cancha. Creo que este es un buen comienzo para mi gira en tierra", afirmó Cañas en conferencia de prensa.

El desafío que afrontaba Cañas no era nada sencillo, frente a él estaba el sorprendente español Rafael Nadal, que con tan solo 20 años se ha convertido en el rey del polvo de ladrillo, superficie en la que está invicto desde el 8 de abril de 2005.

Como si esto no fuera poco, el mallorquín, que hoy obtuvo su victoria número 72 consecutiva sobre tierra batida, superó ayer al número uno del mundo, el suizo Roger Federer en la Carrera de Campeones de la ATP, que tiene en cuenta los resultados de esta temporada.

Ante este monstruo del tenis, insaciable y hasta ahora indomable, Cañas dio batalla durante una hora y cuarenta minutos.

Además de un nuevo título, el español se mete en el bolsillo 130.200 dólares, mientras el argentino, se lleva 68.500 dólares.

En una tarde gris, bajo la amenaza constante de la lluvia, y la mirada atenta de más de personas 7.200 personas, arrancó la final del tradicional torneo Conde de Godó.

De un lado, el argentino Guillermo Cañas, del otro, el epañol Rafael Nadal, dos verdaderas potencias del polvo de ladrillo.

"Si hay alguien que puede ganarle a Nadal, ese es Cañas", murmuraban todos en las gradas.

Aún así, el español jugaba de local, en su casa, y llegó a la final en el mejor momento de su carrera: aún no cedió un solo set en diez partidos.

Cañas ganó el sorteo -aunque el juez se equivocó y dijo que había ganado Nadal-, y decidió restar, una táctica que también utiliza el español, para intentar romper el saque en el primer juego.

Willy estuvo muy cerca de lograrlo: el primer parcial comenzó a su favor, el argentino tuvo dos puntos de break (15-40 y 30-40), pero la gran oportunidad se le escapó de las manos.

"No sé donde se me escapó el partido. Creo que tuve un poco de mala suerte en el primer game, cuando tuve break point, pero no sé si eso hubiese cambiado mucho", analizó Cañas tras la final.

Pese a esta oportunidad perdida, Cañas mantuvo la concentración y con precisión aplastó a su rival en el siguiente juego que ganó 40-0.

El partido empezaba siendo equilibrado, los dos gladiadores se dejaban la piel dentro de la cancha, Nadal intentaba escaparse pero Cañas no lo dejaba.

Fue en el sexto juego que el mallorquín consiguió romper el saque de su rival, y se posicionó 4-2 en el marcador.

La clave habían sido las jugadas en la red, que el español logró definir a su favor con claridad, ante un público que vibraba ante el espectáculo sorprendente que se desplegaba en la pista.

Nadal se puso 5-2, pero Cañas no bajó los brazos y siguió luchando, una muestra más de su carácter guerrero y su mente de ganador.

El primer parcial se cerró 6-3, con el público aclamando a los dos jugadores por igual: ¡Vamos Willy! ¡Vamos Rafa! ¡Vamos Willy! ¡Vamos Rafa!, se escuchaba sin descanso.

En el segundo parcial, Cañas hizo valer su servicio, lo que permitió que el partido se mantuviera igualado al máximo hasta el septimo juego cuando Nadal logró quebrar el saque del argentino.

Estando 4-3, Nadal aprovechó para sacar ventaja con el servicio y se impuso 40-0.

Parecía que ya no había nada más que hacer, que Cañas igual se podía dar por satisfecho, y que el partido estaba terminado.

Sin embargo, Willy sacó fuerzas de su interior y desplegó en los últimos minutos su mejor juego.

Luchó como si fuera el último partido de su vida, remontó un match point y logró achicar la diferencia (4-5).

El servicio lo tenía Nadal, era difícil quebrarle el saque, aún así, Cañas aguantó tres match point como pudo, antes de que el público reventará en un interminable aplauso, al concluir el encuentro a 4-6.

"Hasta que perdí el match point pensaba que podía ganar", aseguró el de Tapiales, que en todo momento dio muestras de fortaleza mental y física.

"Creo que los partidos con jugadores así cambian en uno o dos puntos, sabía que podía pasar esto, y él jugó mejor que yo los puntos más importantes", agregó "Willy".

Por su parte, Nadal afirmó que el partido fue muy duro: "Cañas te va esperando, y si no tienes paciencia es imposible, con 1, 2, o 3 golpes no puedes ganar el punto, necesitas 5 o 7 para lograrlo", explicó el español.

"A Willy lo conozco desde hace tiempo, es un buen compañero, y estoy contento con su regreso.

Lo felicito porque dio una muestra de fortaleza mental increíble -no es fácil cuando te dejan un año y medio sin jugar, volver- y seguir entrenando, y estar siempre motivado", agregó Nadal.

El español volvió a dar su respaldo público a Cañas, por la injusta sanción que lo alejó por quince meses de las pistas: "Yo le creo a él que no quiso hacer ninguna trampa, al margen de que sea verdad o no, yo le creo a él", dijo Nadal.

El reconocimiento de hoy fue para los dos.

Rafa levantó la Copa del Conde Godó, título que consigue por tercera vez consecutiva, al igual que en Montecarlos.

Por su parte, Cañas recibió el reconocimiento a la valentía, por su retorno, y porque fue el jugador que, para muchos, le plantó cara sin temor al indomable Rafael Nadal, un joven de 20 años, que en menos de seis años de carrera ya hizo historia.

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