San Lorenzo debe definir en el Viejo Gasómetro (el martes 7 de octubre), con dos goles en contra de diferencia. Por las circunstancias de juego, no tan amplia, y hasta se podría decir que, mirando a The Strongest, una diferencia cierta pero remontable. Mucho más por las contingencias del partido.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Jugar de visitante ya resulta una complicación; si se le suma que el partido es en la altura de La Paz, el panorama se complica aun más; ni hablar si antes de los dos minutos de juego ya pierde por un gol (vía Méndez): la situación ya es dramática. Es decir, debió salir a pelear en tres frentes diferentes.
Para sus males, a San Lorenzo le costó sobremanera acomodarse en el campo de juego. La estrategia de tener la pelota, ponerla contra el piso y rotar no le servía de mucho. Los pasesa distancia eran difíciles de colocar porque la pelota en la altura «flota» y corre a una velocidad superior, que hace difícil acertar un pase, y tampoco era cuestión de picar por miedo a quedarse sin aire.
Tampoco The Strongest mostraba grandes aptitudes. Coelho manejando la pelota en el medio, un poco de velocidad en Méndez y algún centro por elevaciónbuscando el cabezazo, precisamente por la vía por donde llegó el segundo gol, de Gigena. Mientras tanto, San Lorenzo sólo tenía tiempo para tirarse a los pies, cortar alguna pelota y equilibrar en el medio campo, con el trabajo de Ormazábal o alguna escapada de Carreño. No podía pasar de eso. Sin embargo, San Lorenzo batalló y se acercó. Nada más.
Dejá tu comentario