Con dos polémicos fallos, Boca ganó y se acerca a octavos
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Boca se puso rápidamente en ventaja ante Barcelona.
Así, de un tiro de esquina ejecutado por Ledesma (luego se retiró lesionado y fue reemplazado por el juvenil Guillermo Fernández), Riquelme envió el centro y Blandi llegó para empujar la pelota y hacerla traspasar apenas la línea de sentencia, a pesar del esfuerzo expuesto por el arquero visitante, Máximo Banguera.
La ventaja tranquilizó a Boca que, en ese media hora inicial, mostró lo mejor de su producción. Con un Riquelme inspirado, con Blandi movedizo e inquieto y con el aporte de los volantes que buscaron llegar por los costados.
Así, a los 23m., el ingresado Fernández tuvo una chance clara que culminó con un remate al cuerpo del arquero. Y el propio Blandi tuvo una chance clara para aumentar, con otro cabezazo que se fue apenas por encima del travesaño.
Barcelona, timorato, apenas se animó a disputar la posesión de la bola, en el final del segmento, aunque casi no tuvo chances para aproximarse a la valla de un siempre seguro Agustín Orión.
En la segunda parte, el panorama no se modificó demasiado. Sólo que Boca empezó a sentir el cansancio (Riquelme prácticamente `desapareció` del juego a los 20m.) y le cedió, riesgosamente, la posesión de la pelota al adversario.
Hubo una buena maniobra individual de Fernández, de buen partido, a los 9m., que culminó con un disparo por encima del horizontal, y un cabezazo de Blandi, que fue a las manos del arquero visitante. Después, muy poco más.
El equipo ecuatoriano, aun con sus miedos y limitaciones a cuestas, se ilusionó con la chance de la igualdad y, pese a que no tuvo ninguna oportunidad nítida, anduvo merodeando el área rival provocando incomodidad.
Hasta que a los 38m., el árbitro brasileño Ricardo Marques cometió una grosera equivocación que incidió, evidentemente, en el resultado final.
Es que tras un error de Clemente Rodríguez en la salida, el enlace argentino Damián Díaz enfiló hacia la valla y cuando se aprestaba a patear fue tocado por Matías Caruzzo que, en su afán de rechazar, arrastró pelota y pierna. Claro penal que el juez omitió sancionar.
De allí hasta el final, Boca aguantó el resultado y se llevó una justa y festejada victoria, a la que, por cierto, le faltó brillo. Pero a esta altura de un semestre que mostró más sinsabores que satisfacciones, el equipo de Bianchi puede sentirse feliz por dar un nuevo paso que lo acerca a los octavos de final.




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