De Atenas a Pekín, muy poco cambió en el deporte argentino
-
Con uno menos desde el inicio, River empató frente a Blooming en el debut por Copa Sudamericana
-
Debuts dispares en las copas: empate de San Lorenzo y Estudiantes, derrota de Lanús
Lo de «Camau» Espínola y Lange, en el yachting, fue distinto. El velerista correntino sumó su cuarta presea consecutiva en sus cinco participaciones olímpicas y se consagró como el deportista nacional con más medallas de la historia. De esta forma, la dupla de la clase Tornado repitió su logro de Atenas 2004.
Las Leonas vivieron también aquí una jornada muy emotiva cuando conquistaron el Bronce ante Alemania, ya que varias de sus jugadoras cerraron un exitoso ciclo olímpico. Fue, además, el adiós definitivo de su capitana y símbolo, Magdalena Aicega.
Del mismo modo, la « Generación Dorada» del básquetbol argentino brilló en Pekín.
Los diplomas olímpicos fueron para la ciclista María Gabriela Díaz, quien fue quinta en la final del BMX, una especialidad que debutó en estos Juegos Olímpicos, la taekwondista Vanina Sánchez Berón, séptima en la categoría de hasta 67 kilogramos, y Julio Alsogaray, debutante en la clase Láser del yachting.
Por su parte, el atletismo volvió a demostrar las enormes distancias que separan a la Argentina de las potencias mundiales, aunque hubo rendimientos individuales que merecen ser destacados, como el del mediofondista Javier Carriqueo, quien quedó cerca de la final de los 1.500 metros.
Pekín marcó el retiro internacional de la mejor garrochista argentina de la historia, Alejandra García, finalista en Atenas 2004, pero que aquí no pudo superar los 4,15 metros, y el debut del atleta más joven de la historia argentina, el marchista Juan Manuel Cano, de sólo 20 años. En cuanto a los rendimientos más bajos, el tenis, con figuras como David Nalbandian, Guillermo Cañas, Agustín Calleri y Juan Mónaco, estuvo lejos de lo que se esperaba.
Apenas uno solo llegó hasta la tercera ronda, Nalbandian, pero allí sucumbió ante el francés Gael Monfils.
La natación estuvo muy lejos de las figuras internacionales, aunque la mayoría de los resultados era previsible, excepto el caso de la cordobesa Georgina Bardach, quien cumplió una pobre labor y ni siquiera se presentó a competir en su última prueba.
Su coterráneo José Meolans, ex campeón mundial de los 50 y 100 metros libres en pileta corta, se retiró aquí del seleccionado argentino y dejará la actividad completamente en enero de 2009. En judo, la máxima decepción fue Daniela Krukower, quien había llegado como la portadora de las máximas ilusiones y se fue con sólo un triunfo y dos derrotas, a las que les sumó una enérgica protesta contra los árbitros del certamen. Finalmente, el remero Santiago Fernández tampoco obtuvo los resultados deseados, ya que se había preparado para intentar llegar a lo más alto del podio y ni siquiera pudo acceder a las semifinales del single scull masculino. Pero su pálida actuación fue compensada con una actitud digna de un gran deportista, al ceder la distinción de ser el abanderado de la delegación argentina en la ceremonia de clausura -para la que había sido designado-para que la portara Juan Curuchet, el hombre que a los 47 años se convirtió aquí en una leyenda del deporte mundial.




Dejá tu comentario