16 de octubre 2008 - 00:00

Derrota futbolística e ideológica de Argentina

Cristian Ledesma lucha ante Mark González. El mediocampista de San Lorenzofue uno de los que mejor jugaron, en un equipo que anduvo muy mal.
Cristian Ledesma lucha ante Mark González. El mediocampista de San Lorenzo fue uno de los que mejor jugaron, en un equipo que anduvo muy mal.
La Selección tocó fondo. Perdió nada más que 1 a 0 con Chile, pero fue ampliamente superada por un rival que hizo de la presión y la concentración su característica y pareció jugar a otra velocidad.

Chile le ganó por primera vez a Argentina en las eliminatorias y después de 35 años en competencias entre ellos.

Argentina fue lenta. Desconexa y sin personalidad para reaccionar ante un rival que lo superó los 90 minutos.

En el duelo de estilos entre Alfio Basile y Marcelo Bielsa, el rosarino que dirige Chile fue el neto ganador, porque impuso el ritmo del partido y no le permitió a Argentina aquietar la pelota nunca.

Es cierto que la ausencia de Riquelme le sacó a la Selección la posibilidad de tener un conductor y que Lionel Messi no se siente cómodo con esa ropa, por lo que fueron más notorias sus «desapariciones» que sus «apariciones». En un equipo que no jugó nada bien se puede rescatar a Cristian Ledesma, que siempre intentó jugar, aunque nunca encontró un socio para tocar y devolver la pared, y a Daniel «Cata» Díaz, que entró por el lesionado Burdisso y fue el único que le dio seguridad a una defensa que hizo agua por todos los costados.

Chile hizo ancha la cancha para poder ser profundo. Atacó por los costados usando las espaldas de Zanetti y Heinze, que fueron muy lentos para frenar la velocidad de Orellana y de Mark González, y después del choque de cabezas con Burdisso, de Beausejour que ganaron cada vez que se lo propusieron.

El gol fue una muestra del «fútbol vertical y vertiginoso» que propone Bielsa. Toques precisos, velocidad y definición exacta de Orellana ante la salida de Carrizo. El arquero argentino tuvo dos grandes atajadas ante Bousejour y Suazo y el «Cata» Díaz sacó una pelota de la línea. Jugadas que le hubieran dado a Chile un triunfo más amplio.

Después entraron Bergessio (por un inexpresivo Milito al comienzo del segundo tiempo) y Sand (por un desconocido Cambiasso que perdió cada pelota que le llegó a sus pies). Pusieron ganas, pero no pudieron con una defensa bien plantada. Sand se las ingenió para tener una situación, pero definió mal.

Para Basile es más que una derrota de visitante en las eliminatorias que parece no hacer peligrar la clasificación en el Mundial. Es una derrota ideológica ante un enemigo declarado y ante gran parte de la prensa que extraña a un Bielsa que antes criticó hasta el cansancio y denuesta a un Basile que extrañaban cuando dirigía Bielsa. Así somos los argentinos en la derrota, el que no está es el mejor y el que está es el peor. Aunque esta vez se dio.

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